lunes, octubre 29, 2007

SUPER MAQUILA SE ENAMORA

Esa mañana Super Maquila recibe una llamada urgente. Un grupo de trabajadores administrativos quieren verla para exponerle un problema y pedirle ayuda. Super Maquila acepta hablar con ellos en una oficina temporal. Si sus muchos enemigos pudieran localizarla con facilidad, la perseguirían hasta encontrar una justificación para ponerla tras las rejas o como mínimo, darle un buen susto. Antes de la hora de la cita se pone su atuendo de luchadora social pues debe proteger su identidad verdadera.

Cuando el grupo llega y se presenta, Super Maquila se sorprende. Se trata de varios gerentes y entre ellos hay un extranjero de ojos azules que capta su atención inmediata. Es demasiado atractivo para ignorarlo. Mientras lo mira a los ojos, momentáneamente pierde la noción del tiempo cuando siente que sus pensamientos se derriten en un líquido añil tibio y suave, pero reacciona para concentrarse en su objetivo: defender los derechos de los trabajadores.

¿Pero qué es esto? Yo creí que ustedes eran los que despedían a la gente. ¿Qué? les dieron una sopa de su propio chocolate?

Súper Maquila, dice uno de los gerentes, tenemos una situación muy irregular en nuestra empresa. Hemos sido despedidos en grupo.

¿Ah sí? Pues no se asusten, eso ocurre todos los días con los trabajadores de menor rango, sólo que a ustedes por lo general no les importa. ¿Y qué? El gringo es el culpable y me lo traen para que le ponga una tunda?

¡No, qué va! Dice otro. Él es nuestro director y fue el primero que despidieron. Tampoco lo indemnizaron.

A ver, entonces vamos a dejar que él nos explique. ¿What is your name míster?

Adam. Adam Stewart.

Vamos a sentarnos para que Adam nos cuente lo que sucedió. A ver, alguien traduzca que entiendo sólo un poco de la lengua de Shakespeare.

Por la explicación de Adam, Súper Maquila se entera de que se trata de una empresa con problemas financieros muy serios. Como los accionistas no pudieron resolverlos, venden la empresa sin previo aviso a un empresario sin escrúpulos y cuando éste llega a tomar posesión de su nueva compañía, decide deshacerse de toda la Gerencia. Según él, los responsables de la bancarrota. Para no indemnizarlos conforme a derecho, los despide arguyendo causas falsas. Su plan es despedir luego a cientos de trabajadores sin pagarles sin que nadie se oponga.

¡Sus derechos fueron violados de la peor manera. Esto es un abuso que no podemos permitir! ¿Quieren poner una demanda laboral, hacer una manifestación, una huelga de hambre?

No, Súper Maquila. Mejor que nadie sabemos que una demanda laboral tomará años resolverse. Hay corrupción en la Junta de Conciliación y Arbitraje y se favorece a los patrones. Queremos que nos ayudes a sacar al nuevo gerente y su nuevo equipo de trabajo por la fuerza.

Mmmm. De acuerdo, vamos a trazar un plan. Tengo unas inmensas ganas de darle su merecido a gentuza como él, que cree que puede pisotear a los obreros como en la época del esclavismo. ¡Además, tengo mucho tiempo inactiva y hay que calentar los puños!

Un par de días después, Súper Maquila y el grupo de gerentes junto con Adam se reúnen de madrugada afuera de la empresa. Como en una película de Misión Imposible, van todos vestidos de negro de pies a cabeza. Al mando de Súper Maquila van a sacar a los invasores y a tomar posesión de sus puestos que les corresponden por ley.

Dentro, sólo vigilan varios guardias de seguridad recién contratados fieles al nuevo patrón.

Cuando Súper Maquila da la orden, escalan la valla de alambre, luego se arrastran pecho a tierra para no ser detectados hasta llegar a una de las puertas de embarque. Hay un espacio entre la caja del trailer estacionado y la pared adyacente por donde caben muy apretadamente.

Usan equipos de visión nocturna para guiarse en la oscuridad del interior. Súper Maquila guía al grupo y sin saber muy bien por qué trata de mantenerse cerca del de los ojos azules pero se cuida de no demostrar excesivamente su interés.

Cuando están cerca del primer guardia, Súper Maquila habla susurrando al grupo por un pequeño micrófono como los de las series policíacas.

Atención todos. Voy a eliminar al primero. Actúen sólo si es necesario. Puedo despacharlo perfectamente yo solita.

Sigilosamente se le acerca por detrás, lo tumba con una zancadilla y le aplica una llave paralizadora.

Piece of cake, Adam ¿you see? ¡Vamos por los demás!

¡Ups!, piensa Súper Maquila. Hasta parece que estoy actuando para él. Cuidado pendeja, no te embobes por unos ojos azules.

Poco a poco Súper Maquila va neutralizando a los guardias de seguridad con patadas biónicas, tumba rompe cuellos, candados cruzados, azotones frontales y un largo repertorio aprendido en los peores tugurios de lucha libre de Ciudad Juárez. Adam y los demás están asombrados de su agilidad y destreza. Pero Súper Maquila se está luciendo para Adam y ella misma está sorprendida. Los guardias, todos panzones y en baja forma y desmayados por los golpes, son fácilmente encerrados bajo llave en un trailer vacío.

Conforme van eliminando vigilantes, los gerentes ocupan sus oficinas, se cambian de ropa y esperan la llegada del nuevo día.

A las seis y media de la mañana, cuando todo está en calma, Adam se instala también en su oficina y agradece a Súper Maquila su ayuda. Uno de los gerentes le ayuda a traducir.

Súper Maquila, quiero que sepas que estoy muy agradecido por lo que haces. Tu labor es noble y solidaria. Te prometo que si esta compañía cierra sus puertas definitivamente, ningún trabajador se irá sin una indemnización justa.

Súper Maquila no sabe qué decir. Otra vez se quedó muda, inmersa en el azul de la mirada melancólica de Adam.

En eso llega corriendo uno de los gerentes. ¡Pronto, todos listos!, el nuevo dueño y sus gerentes acaban de llegar y vamos a evitarles la entrada.

¡Ah, pero con mucho gusto me encargo yo de ellos! Dice Súper Maquila.

Justo al abrir la puerta Súper Maquila lo recibe con una serie de impactos olímpicos y finalmente remata con una llave rendidora que dejan al hombre fuera de combate.

¡Qué! ¿No que muy machín, güey? Esto es para que se te quite lo abusón. Aquí ya no vuelves a entrar, ¿sabes? ¡Estamos preparados para no permitir tus truculentos métodos, ve a aplicarlos a tu rancho, raza inferior!

El tipo no tiene tiempo de reaccionar, sale despavorido junto con su personal.

Todos los gerentes junto con Adam abrazan efusivamente a Súper Maquila. Ningún trabajador será despedido y sus derechos serán respetados. Cuando Adam la abraza, la mira a los ojos y le da un beso muy tierno de agradecimiento.

Súper Maquila sale de allí atontada. Feliz de haber cumplido su parte; triste por haberse permitido enamorarse. Su misión no incluye debilidades.

2 comentarios:

el brujo don carlos dijo...

Que Supermaquila no sabe inglés... ¡no puedo creerlo! :)

Don Melón de la Huerta dijo...

Elpidia:

¡Válgame, a mí que se me hacía que nuestra heroína era invencible! ¡Ya salió la criptonita! ¡Y tenía que ser de un güero! Lo bueno es que parece ser que trató lo mejor que pudo en resistirlo.

Gracias por continuar con la serie. Abrazos.