martes, mayo 02, 2006

LA CULEBRA

Las primeras gotas grandes y gordas cayeron pesadas en la tierra seca ¡plop, plop, plop! y fue cuando supimos que el aguacero no tardaría en caer. Una alegría expectante antes de la lluvia nos invadió. Deseábamos que cayera y nos mojara a todos de una vez. Los niños nos tomamos de las manos y corrimos en círculo mientras cantábamos esa cancioncilla: “que llueva, que llueva, la virgen de la cueva, los pajaritos cantan, la luna se levanta, que sí, que no, ¡que caiga un chaparrón…!” Pero las señoras empezaron a salir de las casas con expresiones de susto y preocupación. Miraban al cielo ya de un color plomo oscuro. Unas traían tijeras y otras, cuchillos. Detuvimos el juego circular y la canción, y entonces también nosotros lanzamos las miradas a lo lejos para ver esa cosa negra contonearse como culebra. Los relámpagos y truenos como fanfarrias la acompañaban anunciando su llegada. Parecía el personaje poderoso de un cuento que llegara a un baile sin invitación, orgulloso de dejar a todos sin aliento con su gigantesco paraguas de nubes amoratadas. Todavía estaba muy lejos pero su negrura y tamaño amenazaban con engullirnos o aplastarnos nomás llegar. Era inusual que apareciera en un lugar donde raras veces llueve, por eso su presencia ondulante nos hipnotizaba a todos. Conforme se acercaba, el volumen de los rezos aumentaba y entonces los brillos de las tijeras se levantaron al cielo cortando trozos de la nada. Con los cuchillos, otras mujeres cruzaban tajos en dirección de la culebra por deshacer el maleficio del genio que la hizo aparecer. Cuando preguntamos azorados el significado de tal conjuro, alguien nos dijo que si no se cortaba, la culebra nos mataría a todos cuando se acercara.

Esa tarde la culebra cayó en pedazos rotos de tormenta. Los filos mágicos desencantaron el hechizo y al fin pudimos salir a jugar cuando escampó.


2 comentarios:

Pixie dijo...

Su texto es muy bonito y como siempre puedo ver lo que describes en mi mente!

Elpidia García dijo...

Tal vez puedes verlo Pixie, porque es un recuerdo tan vívido de mi infancia, que cuando lo escribí, también yo lo estaba viviendo. Me alegro que te haya gustado.

Abrazos