jueves, abril 13, 2006

TARAHUMARAS: EXTRAÑOS EN SU TIERRA

Un comentario de Anastasia relacionado al tema de lo emigrantes, me dejó reflexionando. Sobre todo por el hecho de que aun en nuestros propios países excluimos a algunos grupos minoritarios como por ejemplo los indígenas, y los tratamos como extraños en su propia tierra. Por eso voy a referirme a los indígenas del estado mexicano de Chihuahua, desde donde escribo en este blog, para hacer un recordatorio de las enormes grietas que todavía nos falta resanar antes de gritar consignas pro-amnistía o antes de exaltarnos por el trato dado a nuestros connacionales en un país extranjero.

La palabra Rarámuri significa "Los de los Pies Ligeros", o "Pies que Vuelan", y se sabe que los Tarahumaras se caracterizan por ser excelentes corredores. Pies que Vuelan es un nombre que hace honor a la increíble habilidad que adquirieron a través de cientos de años en su tradicional carrera de bola o rarajápari, en la que se hacen competencias para correr unos 200 Km - que pueden durar hasta 2 días - tras una bola hecha de raíces de encino. Los Tarahumaras o Rarámuris (Tarahumara es la palabra castellanizada de Rarámuri, al entenderla o pronunciarla mal los primeros españoles que llegaron a Chihuahua en el siglo XVI) son una comunidad indígena que vive al Suroeste del Estado de Chihuahua en la Sierra Tarahumara en un área de unos 50 Km cuadrados a 2000-3000 m sobre el nivel del mar y con profundas barrancas de hasta 500 m sobre el nivel del mar.
De acuerdo a vestigios encontrados en la Sierra Tarahumara, los primeros pobladores en ese lugar datan de hace 15,000 años, pero no fue sino hasta 1606 que los españoles tuvieron contacto con este grupo indígena. De los 70,000 indios rarámuris en 1990, unos 10,000 son monolingües y basan su economía en la agricultura, el pastoreo, la caza y la recolección, además de complementarla con la venta de artesanías.
Según una leyenda de sus antiguos pobladores, el mundo fue creado por Rayenari -dios sol- y Metzakka - diosa luna -. Rayenari fue quien les dio vida y los chabochi (los blancos) el diablo.
Su lengua es dulce y se expresan de manera poética, por ejemplo al saludarse: "Te saludo con la paloma que gorjea, te deseo salud y felicidad con los tuyos"
Su indumentaria, costumbres y tradiciones no han cambiado mucho con el tiempo, pues los tarahumaras, tal vez por el inhóspito lugar donde siempre han vivido, se han resistido a adaptarse o incorporarse a la sociedad moderna, lo que los hace más vulnerables a la marginación y el aislamiento. A pesar de que el gobierno pregona su apoyo a esta y otras comunidades indígenas en el país, los indios Tarahumara aun viven en condiciones paupérrimas, sin electricidad, agua potable, hospitales ni escuelas suficientes. La instalación de algunas fábricas textiles ha fracasado, pues no hubo programas efectivos para comprar las mercancías que las mujeres tarahumaras confeccionaban. Debido a ello, y los efectos adversos en la agricultura por las sequías, los tarahumaras cada vez más son forzados a emigrar de su increíble montaña para pedir Kórima o limosna, sorteando los coches de las ciudades del estado de Chihuahua. Además, son presa de enfermedades propias de la miseria.

¿Acaso no tenemos nuestros propios "emigrantes" de los cuales ocuparnos con urgencia?

4 comentarios:

nmmnnkkoojojokpjouigi dijo...

Elpidia:

Muchas de las cosas que vemos en nuestro país obedecen al modelo norteamericano, que venimos imitando desde poco después de habernos convertido en "nación independiente." Por qué (y cómo) van a integrarse los indígenas a una cultura invasora si ellos fueron los primeros pobladores de esta tierra? Si atendemos al sentido literal de la palabra "emigrante," salen más desfavorecidos nuestros antepasados europeos. No me parece, salvo por su desventaja, que los necios sean ellos. Al querer inculcar en ellos el concepto de "progreso" a la fuerza nos unimos al esfuerzo de exterminarlos (como siempre se ha intentado hacer con ellos), empezando por sustituir su identidad.

No hay que olvidar tampoco que existe un Instituto Nacional de Migración, del cual depende una Patrulla Fronteriza que les ahorra trabajo a los verdaderos interesados en detener el flujo migratorio desde centro y sudamérica. A poco crees que esas pobres gentes le tiran a quedarse en las mismas aquí en Méjico?

Bueno, mis opiniones...

Sigo mandándoles abrazos a ti, al profe, y a toda la gente de buen gusto y buena conciencia que te visita.

Anastasia dijo...

Primero, me alegro que le gustó mi comentario del otro día y le hizo reflexionar más. El tema de los indígenas es muy importante y desafortudunamente no recibe tanta atención como lo merece. No es solo el hecho de que la pobreza (y los otros daños sociales) influyen a los indígenas más que a los demás ciudadanos, sino que también que los indígenas son condenados en este ciclo de pobreza y exclusión- algo que tiene que preocupar a todos.

La hierarquía social favorece un modelo de explotación cuyas victimas son más que todo los indígenas, por ser excluidos del sistema social y administrativo del país. Asi que tenemos que aumentar el nivel de educación, darles la posibilidad de aprender más sobre sus derechos y beneficios etc. Acabo de leer el libro de Alegria "El mundo es ancho y ajeno", seguro que les gustará mucho a todos.

Elpidia García dijo...

Don Melón: coincido en la idea de que tratar de incorporar a grupos como los Tarahumaras a la sociedad moderna, implica la destrucción de su identidad, pero debería haber una legislación que sin detrimento de esta ésta, garantizara sus derechos humanos: salud, educación, derechos de los niños, etc., para precisamente, como resultadoasegurar su pervivencia. La cultura de estos pueblos está desapareciendo y sus integrantes diezmando por la relegación a la que los hemos condenado. Me parece que los acuerdos de San Andrés pretendían mejorar en este sentido.

En cuanto a los "otros" emigrantes: mientras las condiciones en sus lugares de origen sean de miseria extrema es claro que no querrían volver. La rsponsabilidad recae por tanto, en nuestras autoridades paea revertir esa situación.

Anastasia, ese libro que NO me he leído del peruano Ciro Alegría es obligado para quienes nos interesamos en la reivindicación de los valores del indio. Lo tengo anotado ya en mi larga lista de lecturas pendientes y espero que podamos comentarlo.

Abrazos.

Julio Suárez Anturi dijo...

Parte el alma que comunidades ancestrales se vean lanzadas a la mendicidad. Todo, gracias a nosotros, los chabochi. Creo que es acertado lo que dices: no se trata de "modernizarlos" sino de crearles un espacio productivo y unas condiciones mínimas de existencia. Abrazo.