martes, marzo 21, 2006

GRITO POR LA PAZ

El 19 de Marzo se cumplieron ya tres años desde que las tropas estadounidenses decidieron invadir Irak en 2003. Desde entonces, no solamente no han sido demostradas las razones que llevaron a esa determinación, sino que los efectos de la guerra han sido peores que si la invasión no se hubiera llevado a cabo. Miles de personas alrededor del mundo han manifestado su repudio a esta cruenta guerra y exigen la desocupación inmediata de Irak. Los efectos de la invasión han enlutado ya más de 2,300 hogares estadounidenses y, aunque las cifras se desconocen con exactitud, más de 24,000 cadáveres han sido fotografiados en la morgue de Bagdad y entre 50 y 60 irakíes siguen muriendo cada día. 130,000 soldados norteamericanos permanecen desplegados en Irak. Secuestros, tortura, decapitaciones, niños asesinados y mutilados y un país en la ruina física y moral y al borde de una guerra civil, son el doloroso testamento de esta guerra sin sentido. ¿A quién hay que pedir que pare el espectáculo macabro del que somos espectadores obligados? ¿En cuál tono y volumen de voz los millones en el mundo que deseamos la paz podremos ser escuchados?

CERCADOS POR EL MIEDO

Cercados por el miedo
vivimos formulando preguntas sin respuesta.
Acechante el insomnio nos anuncia la hora
del último naufragio
en grises cementerios sin cruces ni sepulcros. Un día
me dijeron que debía matar.
En mis manos recién adolescentes,
en mis oscuras manos que conservaban tibio
el llanto de mi madre,
pusieron un fusil.
Y me hablaron de cosas y de cosas.
Me enseñaron el arte sutil de la emboscada
y urgieron mis oídos con siniestras canciones.
Era yo un adolescente
con los ojos abiertos al milagro del alba,
del viento y de los mares,
y debía matar.
Unos hombres sin nombre,
cegados por el sucio designio de otros hombres
reptaban -como yo- en la maraña.
Me debían matar.
Dime, soldadito:
nuestros uniformes son distintos
nada más ¿no es verdad?
Y en tu vieja cabaña que nunca visitaron
los que entregan fusiles
alguien quedó llorando, también, ¿no es verdad?
¿Qué hacemos desolado camarada,
qué hacemos con los hombres que nos dan fusiles?

(Julio Ameller)

2 comentarios:

Agustín dijo...

130,000. Quizás convenga revisar esa cifra. Me parece exagerada.

Elpidia García dijo...

Gracias por notar el error! Ya está corregido, en realidad, son 2,300 soldados norteamericanos que han muerto y 130,000 continúan desplegados en Irak.