jueves, mayo 03, 2007

SUPER MAQUILA



-Hay que ver lo maravilloso que es la calma que produce la ausencia de ruido de tráfico y el ajetreo de las gentes yendo y viniendo, piensa Super Maquila. Pero no durará mucho más. Dentro de pocos minutos centenas de miles de personas somnolientas, con aliento a café, iniciarán el día.

Esa mañana, Super Maquila hace un recorrido por las colonias más oscuras y pobres de Ciudad Juárez. Algunos trabajadores ya salen de sus casas y otros, esperan el primer autobús que los llevará al centro de la ciudad, o uno de los autobuses especiales contratados por las empresas para llevar a los trabajadores a sus centros de trabajo. Super Maquila recorre esas esquinas más peligrosas, con casas abandonadas o sin iluminación. Hay una parada de autobuses junto a un muro casi cubierto de graffiti reciente. El olor a pintura en aerosol lo delata. Si alguien fuera atacado mientras espera, nadie escucharía nada aunque quisieran, pues no hay ninguna casa habitada en cuando menos treinta metros a diestra y siniestra. Algunas de las casas no tienen puerta.

-Guarida perfecta de malandros, piensa Super Maquila. Hasta a mí me da miedo!

Se agazapa junto a la entrada sin puerta de uno de los escondrijos en espera de poder atrapar a algún asaltante de muchachas.

Una muchacha se acerca con su bata de trabajo en la mano. Se detiene en la parada. Es muy joven y parece nerviosa. Tal vez recién empieza a trabajar y tiene miedo de salir a esas horas. No deja de mirar hacia un lado y otro. De vez en cuando se vuelve hacia atrás, y a veces, estira el cuerpo y la cabeza hacia delante oteando el final de la calle, ansiosa de que pase de una vez su transporte. Inútilmente aprieta su pequeño bolso, igual que las niñas hacen con el osito que abrazan cuando temen a la oscuridad. Como Super Maquila lo intuía, un tipo sospechoso se acerca, salió de quién sabe dónde. Quiere dar la impresión de que esperará también el camión, pero tiene el aspecto de cualquier cosa menos de alguien que se apresta a ir al trabajo. Lleva las dos manos en el bolsillo. Se para junto a la chica sin darle ni los buenos días. La chica se retira un poco, pero el tipo se coloca detrás, la va cercando. Advirtiendo aviesas intenciones, empieza a caminar calle arriba con paso rápido. El tipo la sigue y saca de uno de los bolsillos algo parecido a una punta con filo. Super Maquila no espera más. Sale de su escondite y alcanza al tipo.

-¡Quédate quieto güey!

La chica ahora corre. El malandro para en seco y voltea sorprendido.

- ¡Ah cabrón! Y ¿tú quién eres? ¿Es Día de Brujas?

-Soy Super Maquila, y tú debes ser Escoria Viviente ¿Me equivoco? ¡Suelta la pinche punta!

-¡Ah, sí, cómo no! Ahora verás que la guardo en tu…!

Una pertinente patada voladora que le tumba varios dientes, seguida de una serie de llaves de lucha libre al puro estilo del Santo y finalizando con expertos golpes kata, evita que el malandro termine la frase.

Cuando ve los estragos que causó en su rostro, se sorprende.

-¡Híjole! Creo que se me pasó un poco la mano, pero recibió su merecido por atacar jovencitas.

- Antes de irse para alcanzar a la aterrorizada chica, levanta al fulano por las greñas de la cabeza sanguinolenta .

- ¡Alégrate Escoria, vas a pasar a la historia como la primera víctima de Super Maquila! ¡Y no se te pase decirle a tus amiguchos que más vale que no se aparezcan por aquí, porque los dejaré más guapos que a ti!

Super Maquila alcanza a la chica y le dice que está a salvo.

- Y no te pares a esperar el autobús en esa esquina hasta que haya iluminación. Ahora voy a hablar con el alcalde para preguntarle qué rayos hace con nuestros impuestos. En un mes esta calle estará más iluminada que Las Vegas ¡ya lo verás!

-Gracias. ¿Pero tú quién eres y por qué llevas ese disfraz? ¿Estás loca acaso?

-Soy Super Maquila. Alguien que te aseguro que se preocupa por ti. Mi identidad no debe ser conocida o no podría hacer la labor que pienso realizar. De ahora en adelante, velaré por que se haga justicia a los trabajadores. Tengo que irme ahora. Hasta pronto.

-Hasta luego…Super Maquila…y gracias.

Más tarde, Super Maquila se entrevista con el alcalde.

-Vengo a exigir calles iluminadas y vigiladas por la policía en los horarios de mayor riesgo en las colonias de la periferia. Aquí tengo la lista completa de los barrios que están tan abandonados que parecen paisaje de película de Mad Max. No podemos permitir que las jóvenes expongan su vida de esa manera. Ya tenemos muchas muertas.

-¿Cómo entró aquí? Se trata de una broma ¿verdad? Ah, ya sé. ¡Cámara escondida! No, no. No me diga, es una fantasía, algún regalo cachondo por el día de mi santo ¡Claro! ¿Ahora va a hacer strip tease?

- ¡Cállese pendejo! Estoy hablando en serio. Soy Super Maquila. Lucho por que se haga justicia a los trabajadores de la maquila. ¡Los que pagan su salario! Le doy un mes para que se instale la iluminación. Mientras mande a sus policías a vigilar las colonias de la lista, en lugar de que hagan como que persiguen a los narcos. Digo, si no tienen miedo. De lo contrario, lo denunciaré en los foros internacionales y diré que usted prefiere gastar los recursos en super carreteras, como el llamado Camino Real, para beneficiar a los empresarios mientras tiene a la gente en la oscuridad. Tengo pruebas. Ahí le dejo la lista.

El alcalde, perplejo, no puede ni hablar.

Super Maquila sale de allí dispuesta a volver todas las veces que sea necesario. Con los políticos hay que tener mano dura, piensa. Este se va a hacer tarugo.

-El día avanza y Super Maquila aun tiene otras misiones que cumplir. Se enteró de que en una maquila el patrón es un mafioso y engaña a los trabajadores de nuevo ingreso haciéndolos firmar su contrato al mismo tiempo que su renuncia voluntaria. Entra a escondidas al centro de archivos de la empresa en busca de los documentos de renuncia para destruirlos, pero es sorprendida por el patrón.

-¿Qué hace usted aquí?

-Algo tú desconoces completamente, mafioso: ¡Justicia!

Abre los ojos desmesuradamente cuando ve el disfraz y la máscara de Super Maquila.

-¿Está usted loca? Vamos, fuera de aquí. ¿De cuál circo se escapó? ¡Voy a llamar a la policía inmediatamente!

-¡Soy Super Maquila, y tú y tu empresa son historia! ¡Vamos llámalos, aquí está el teléfono! Diles que obligas a renunciar a tus trabajadores antes de que empiecen a trabajar para poder deshacerte de ellos sin ninguna obligación. ¿O prefieres que se los diga yo? Así que será mejor que me digas donde guardas esos documentos para destruirlos o te las verás conmigo.

-¡Ja ja ja! No me haga reír.

Intenta agarrarla de un brazo para sacarla de allí, pero no sabe que Super Maquila ha entrenado con los mejores en varios países y sus golpes son demasiados peligrosos. Para en seco el golpe y atesta un puñetazo profundo en el vientre aguado del patrón.

-¿Con eso tienes o seguimos? No me quiero aburrir, pero si insistes… aquí tienes otro ¡gancho al hígado!

-¡Cof Cof! ¡Está bien, está bien! ¡Cof! Las renuncias están en esa gaveta azul. Toma la llave.

Después de destruirlos, Super Maquila se despide.

-Será mejor que “limpies” tu maquilita si no quieres pasar a la historia como el primer patrón de maquila en la frontera que va a la cárcel. Mañana mismo arregla todas tus tranzas o tendrás cientos de demandas en la Junta de Conciliación. Te tendré vigilado, no lo olvides.

Ella quisiera que el día tuviera más horas para velar por los intereses de esos miles que ni conocen sus derechos, que sobreviven apenas con los ridículos salarios mínimos. A pesar de estar cansada, le preocupa una empresa donde la mitad de los soldadores respiran el humo venenoso del plomo que despide la soldadura al derretirse con los cautines. Eso le molesta tanto que entra sin siquiera anunciarse directamente al piso de producción. Justo donde se encuentra la zona de los soldadores.

Cuando la ven, los trabajadores sonríen. Se preguntan si la presencia de esa mujer enmascarada y con capa es algún tipo de show que la empresa organizó. ¿Será por que cumplimos las metas de producción y calidad? Se preguntan algunos.

-¿A ver, quién es el gerente de producción aquí? Pregunta Super Maquila.

Un hombre de mediana edad con corbata se acerca.

-Dígame, señorita.

-Ahora mismo les pone a todas estas gentes con plomo en la sangre, extractores adecuados para que no sigan respirando esa marranada. !Tienen más metal en el cuerpo que Robo Cop! De lo contrario, dejarán de trabajar hasta que estén disponibles. ¿Sabe usted que los trabajadores tienen derecho a la seguridad?

-¿Pero, qué le pasa? ¡Creí que esto era una especie de broma!

-Yo no bromeo, señor. ¡Soy Super Maquila! Y su trabajo será historia por solapar a los dueños de esta empresa en sus graves faltas.

-¿Qué dice? Parar producción nos metería en serios problemas con los clientes ¡tendríamos pérdidas irrecuperables! ¡Que a nadie se le ocurra parar o los despediré al instante sin indemnización!

-¡Ah! ¿De manera que es más importante no perder clientes a que estos trabajadores mueran lentamente? ¿Es que no le importan? Muchachos, dejen de trabajar, el plomo se acumula en la sangre y les causará enfermedades y hasta la muerte.

Todos paran su trabajo de inmediato y se cruzan de brazos, mientras lanzan miradas acusatorias al gerente.

-¡Seguridad! ¡Seguridad! Grita el gerente ¡Por favor saquen a esta loca disfrazada de payaso! Los guardias acuden presurosos y tratan de sujetar a Super Maquila.

-¿Seguridad? ¿Es que tienen gente dedicada a la seguridad, de quién? ¡La seguridad como derecho de los trabajadores es algo que ustedes ignoran, idiotas!

Con una maroma y otras volteretas, Super Maquila escapa con facilidad de los guardias. Los trabajadores se colocan alrededor de ella para evitar que le hagan daño.

-Tienes razón, Super Maquila. No trabajaremos hasta que nos pongan los equipos extractores y denunciaremos esto a la Secretaría del Trabajo y ante quien sea necesario.

Los guardias hacen un último intento por detenerla.

-¡Hey! cuidado chicos. No quiero lastimarlos de veras. !Su entrenamiento no me llega ni a los talones!

-Y tú, gerentito, ya reporté tu empresa a las dependencias correspondientes. Será mejor que hagas una orden de compra urgente por extractores, y ya que estamos, revisa si tienes otras faltas de seguridad que pongan en riesgo a la gente que te mantiene. Mañana hay programada una inspección. Hasta pronto, muchachos. ¡Y no sean pendejos, hombre! Está bien que hay que ganarse el pan, pero no a costa de la vida.

-!Gracias Super Maquila! Dicen los soldadores mientras aplauden sus acciones.

Esa noche, Super Maquila hace un repaso de sus primeras misiones. Sabe que falta mucho por hacer. Pronto se correrá la voz de sus incursiones y tiene que estar preparada. Habrá miles de solicitudes de ayuda, pero…mañana será otro día para hacer justicia.

1 comentario:

Don Melón de la Huerta dijo...

¡Súper Elpidia! Me enorgullezco en ser el primero en dejar un comentario sobre este relato. ¡Cada vez son mejores! Esta vez luces un gran sentido del humor que no te conocía. Es una lástima y a la vez una bendición que la mejor escritora de Ciudad Juárez, que habla de las cosas que yo conozco, nos brinde sus trabajos gratuitamente a través de este medio, y no tengamos que comprar antologías de ellos a trescientos pesos en Sanborn’s.