domingo, agosto 27, 2006

GEMELOS ALBINOS



Mi mamá nos mandaba por petróleo cada tarde de invierno con un galón de plástico al depósito de don Daniel. Alguno de mis hermanos y yo hacíamos cola hasta que tocara nuestro turno, entonces don Daniel acercaba el galón a la llave de paso en un extremo del bidón y la abría hasta llenarlo. Era para el único calentón que teníamos en casa.
El depósito de petróleo de Don Daniel era una habitación grande, mal iluminada donde había algunos toneles de petróleo recostados horizontalmente sobre soportes de madera. Tenían una llave de paso en un extremo y en la parte superior un agujero con tapa por donde se metía una manguera desde el camión-cisterna para rellenarlos. Don Daniel era el papá de los gemelos albinos que estudiaban en la misma escuela primaria que yo. El niño y la niña no tenían más de ocho años y por su blancura, llamaban la atención en toda la escuela. Su albinismo refulgía entre el color de la tierra de los demás niños. Parecían dos palomitas blancas entre quinientas torcazas y nadie podía dejar de admirar el milagro místico de su rareza. Nunca hablé con ellos porque no estábamos en el mismo grupo, pero los veía correr en el patio de recreo junto a los demás con el uniforme blanco y azul marino de los lunes. En ocasiones teníamos discusiones infantiles sobre su origen y algunos decían que eran hijos de los ángeles y otros, que extranjeros. Y hasta habíamos escuchado que su madre le había puesto los cuernos con un gringo a su marido. Pero no, los gemelos albinos eran hijos de Don Daniel el dueño del depósito de petróleo, igual de prieto que Memín Pinguín y San Martín de Porres.

Una tarde Don Daniel envió a Sergio, que así se llamaba el niño albino, a ver si quedaba suficiente petróleo en el bidón. Sergio quitó la tapa superior del bidón, pero la falta de luz y el color negro del petróleo no le permitieron ver hasta dónde llegaba el nivel del líquido. Sin que nadie se diera cuenta consiguió unos cerillos y encendió uno para cumplir el mandato de su padre. Luego lo introdujo en la boca del tonel. Entonces los gases acumulados en la parte vacía del bidón ardieron y las lenguas de fuego salieron de él encendiendo a Sergio como una tea. Después nos dijeron que salió corriendo hasta que alguien lo alcanzó para apagarlo.
Algunos días estuvo luchando por su vida hasta que se cansó. ¡Se murió el niño albino! era el rumor en la escuela. Lo velaron en su casa y allí fuimos pasando en grupos frente a su féretro, más con curiosidad que con comprensión de su inútil muerte.
La hermanita gemela siguió en la escuela, pero parecía paloma triste sin su hermano. Juntos afrontaban las miradas, las risas o la admiración que causaban entre todos los demás. Ahora se había quedado sola frente a los murmullos.

9 comentarios:

Don Melón de la Huerta dijo...

La primavera de la infancia, el invierno de todo lo demás. El fuego que lo purifica todo, y algunos dirán que más bien lo destruye. Y al final, la soledad en medio de la que tarde o temprano nos enfrentamos a un nuevo día.

Qué afortunado soy de poder leer narrativa de calidad, que hable del mundo que yo conozco, sin tener que ir al Sanborn's a gastarme un dineral.

Abrazos.

Ruben dijo...

saludos, me gusto el relato mi madre alguna vez me conto casi exactamente lo del petrolio, ella caminaba de niña junto con sus hermanos a una casa donde les vendian petrolio. muy chida su trabajo. pase ppor aqui no me tengan miedo

GEMÓ! dijo...

Elpidia... Me has hecho que mi corazon se simbre... mi corazon dio un vuelco cuando lei que el pequeño usaba un cerillo para su encomienda.... aun no me recupero...

Aristóteles dijo...

(Lágrimas)

La soledad forma parte de nuestra vida.

Elpidia, ya estoy nuevamente en la blogósfera. Espero que nos sigamos leyendo.

Te mando un beso desde el fondo de mi corazón.

spadelosviernes dijo...

No sé si el ser diferente provoca reacciones espeluznantes como la comentada. Pero la mayor tristeza que me produce, es por la soledad que pesaría en la hermana.
Besos

Sovka dijo...

BELLO POST. TE DEJO UN ABRAZO, AMIGA :)

Anónimo dijo...

Oye, Elpidia, que onda? Nos has tenido ya desde hace un mes en un injusto abandono, que hasta estoy pensando en ir a protestar ahi a la megabandera o a algun otro lado.

AnhkNefertari dijo...

Saludos Cachi! Acá todo bien por Chetumal, saboreando un hermoso México. Necesito un poco de tu ayuda para saber los requisitos que un europeo necesita para entrar a estados unidos un par de dias, escribeme a mi correo si tienes oportunidad. besos y abrazos, saludos a ricardo. anarchy_zeries@hotmail.com

Arevalo dijo...

La nieve y el morado petróleo están en toda mi infancia. También los calentones, el fuego y...(ocasionalmente,) noticias que hablan de fuego, monóxido de carbono, (personas que no despertaron), pero no recuerdo sepelios ocasionados por la lumbre o el humo. Fui afortunado.

De cualquier manera, que descanse en paz Sergio...