domingo, octubre 03, 2004

MUJERES ROTAS


"Espejo roto azul" Manuel Rivera (Granada 1927-1995, Madrid)

Créase o no, hay en esta ciudad empresas tan precarias que rayan en lo absurdo. Coexisten junto a decenas de empresas de clase mundial cuyas instalaciones dejan asombrado a cualquiera por el orden y la modernidad de sus equipos y controles, por el brillo de sus pisos, lo espacioso de sus pasillos y lo atractivo de sus baños, tanto, que hasta despiertan ganas de usarlo para meditar un rato mientras te recreas en los dibujos de sus pisos de cerámica. Esta de la que quiero hablar ahora, era tan pobre que los trabajadores tenían que llevar su propio papel sanitario porque a veces se agotaba, y la cafetería era tan triste que era preferible comer afuera donde por lo menos estaba a la vista el lindo cielo siempre azul en el verano caluroso. Pero lo peor no era eso, sino la falta de espejos en el baño pues solamente había uno pequeño donde todas nos amontonábamos alrededor para mirarnos y de pasada darnos una “manita” después de nuestra hora de comida.
Qué peor desgracia puede haber para una mujer pasar 9 horas de trabajo arduo donde no hay ni el consuelo de mirarse en un espejo? Qué es un espejo para una mujer sino el mágico reflejo de lo que desaría ver; la constatación del estado del alma? Una mujer necesita mirarse al espejo con asiduidad para comprobar si lo que sospecha es verdadero o una simple ilusión. Una puede modificar radicalmente la actitud frente a una jornada desmoralizante solamente con verse al espejo y verificar con sorpresa que no tiene por qué ser de ese modo! Hoy tienes una mirada radiante y tu expresión es relajada por lo tanto buena cara a la vida, venga el trabajo duro que hoy me siento hermosa! O por el contrario: en un día que todo parece normal el espejo te dice que no, que hay algo en el oscuro de las ojeras o en el cenizo de la piel que profetiza una tristeza, un presagio quizás; entonces el ánimo decae y hay que reflexionar sobre lo que puede estar ocasionando ese reflejo. Como en el espejo de la bruja de Blanca Nieves quien se sabe bella pero no lo cree hasta que lo pregunta al espejo y el espejo (que todo lo sabe como un mago que sabe la verdad de todas las cosas) le devuelve una respuesta amarga.
El espejo en esta maquila estaba colgado de mala manera y una día una ráfaga que entró por la ventana, tiró el espejo y lo rompió. Todas estábamos compungidas por ello e inmediatamente solicitamos su reemplazo, pero era una empresa muy pobre y por mucho tiempo no tuvimos más que los pedazos que quedaron del original. Pensamos en comprar uno nosotras, pero creímos que la empresa tenía la responsabilidad de proporcionarnos uno y no teníamos por qué usar nuestro dinero para comprarlo. Recogimos el trozo más grande y lo apoyamos sobre la jabonera pero al no estar debidamente fijo a la pared, se cayó varias veces más hasta que el tamaño era sólo suficiente para mirarse los ojos. Aun así no desistimos en nuestra desesperación de querer atisbar hacia adentro de nuestros espíritus a través del mágico espejo y hacíamos cola para poder usar el último pequeño trozo que nos diera una imagen de nosotras mismas, inseguras siempre de la congruencia entre la expresión y la carga emocional de nuestras vidas.

Posted by Hello

4 comentarios:

Zerk dijo...

Interesante blog, saludos desde la misma caótica ciudad...

Fausto dijo...

Después de nueve horas de trabajo el espejo ayudaba también, me imagino, a constatar la propia existencia. Si la fábrica, en su mecánica repetición, quita la identidad, el espejo ayuda a recobrarla, por eo era tan importante asomarse, antes de salir a la calle, a ese fragmento de azogue colgado malamente de la pared, para salir con un rostro. Es curioso que el espejo nos fije en nuestro ser, porque, en principio, muestra nuestro rostro invertido y plano.

Fausto dijo...

Después de nueve horas de trabajo el espejo ayudaba también, me imagino, a constatar la propia existencia. Si la fábrica, en su mecánica repetición, quita la identidad, el espejo ayuda a recobrarla, por eo era tan importante asomarse, antes de salir a la calle, a ese fragmento de azogue colgado malamente de la pared, para salir con un rostro. Es curioso que el espejo nos fije en nuestro ser, porque, en principio, muestra nuestro rostro invertido y plano.

el+triste dijo...

Buscando en google una imagen de un espejo roto he llegado a tu blog, publico la foto en el mío ;) bonito blog por cierto, saludos.