lunes, marzo 05, 2007

MAQUILA Y CONCIENCIA CRÍTICA

Tener conciencia crítica es asumir la responsabilidad ciudadana de informarse y de ser informada verazmente y en profundidad, de analizar los hechos que nos afectan como pueblo compartiéndolos con el entorno, desmenuzarlos y sacar conclusiones constructivas para luego opinar en pos de un futuro mejor, o advertir de los peligros que amenazan su bienestar espiritual, su tranquilidad social y la prosperidad lograda en un equilibrio social justo.

Juan C. Ansin

La comunicación informal por medio de correo electrónico entre los trabajadores de la maquiladora que tienen acceso a una computadora y un cubículo de oficina, es decir profesionistas, o de confianza, es profusa. Más en las ocasiones festivas en las que las felicitaciones son obligadas ya sea por apego a la tradición o por simple cortesía. Desde algunos años atrás este tipo de mensajes han ido perdiendo su carácter personal para ser reemplazados por ideas prefabricadas obtenidas de diversos sitios de internet de los que se pueden obtener en corto tiempo tarjetas de felicitación animadas y musicalizadas, o presentaciones en Power Point con mensajes positivos, la mayoría encaminados a la superación personal casi siempre con una carga emotiva lacrimosa, timorata. Otra gran parte de éstas tiene motivaciones religiosas para recordarnos la gran responsabilidad que tenemos en nuestros roles de padres, hijos, esposos, etc. Algunos de estos mensajes son para hacer reír, y una porción muy imperceptible puede contener "material inapropiado".

Amén de que en muchas empresas están prohibidos los blogs porque puede derivar en falta de lealtad hacia éstas en caso de divulgar información confidencial, y está más que claro que el tiempo del trabajo no puede ser "robado" para uso personal, las largas jornadas, la monotonía y el tedio, obliga a los empleados a ingeniárselas para permitirse algunos momentos de relajación enviando y leyendo mensajes por correo electrónico. Los jefes no sólo lo saben, sino que también participan de esta práctica porque se dan cuenta que prohibirla convertiría el trabajo en algo más odioso de lo que ya puede ser en algunos lugares.

Pero lo que llama la atención en este tipo de comunicación no es el posible abuso hacia los empleadores, sino la ausencia de análisis o reflexiones propias, esto es, la hipertrofia del pensamiento crítico de estos trabajadores abrumados por la carga de trabajo. Es comprensible que usar el tiempo y los equipos de la empresa para opinar del mundo se considere una extralimitación de confianza y debido a ello, ciertos temas de discusión sean esquivados si no se quiere que termine en despido justificado. Por tanto, se esperaría que el ejercicio derivado de su necesidad de juzgar lo que lo rodea, se diera desde el ámbito personal, desde su hogar.

Sin embargo, una vez en casa, lo que menos desean es ponerse a escribir, leer un libro, o participar en un debate. Forzados a trabajar largas jornadas que incluyen los fines de semana, absorbidos totalmente por su trabajo, se han convertido en exiliados de sí mismos, en desterrados de su propia conciencia. La glorificación de lo material, la competencia, la producción, todo ello producto de la globalización y antítesis de la reflexión y el deseo de conocimiento los está desconectando del mundo real apartándolos de su propia conciencia. Las consecuencias de este fenómeno son claras: una sociedad idiotizada e ignorante, de seres miserables llenos de frustraciones, de frágil voluntad e incapaces de modificar el rumbo dictado por un sistema obsesionado en producir.

Quizá una manera de despertar la conciencia crítica para no convertirse en autómatas sea que los trabajadores aprovecharan los breves tiempos que les permite su jornada para proyectarse al exterior usando las herramientas de la razón y la reflexión para expresar lo que les incomoda de la existencia, lo que amenaza su equilibrio social, y manifestar sus ideas sobre la justicia y la equidad.

4 comentarios:

Don Melón de la Huerta dijo...

Elpidia:

Tan cierto como que las entradas que tu servidor compone para su blog las escribe en el trabajo, cada vez que logra esconderse de sus superiores que no pueden verlo en la ociosidad, a veces hasta por manía. La verdad, yo leo muy poco por que lo único que quiero cuando salgo del trabajo es escaparme, olvidarme por un momento de lo desagradable que me resulta lo que hago para sostenerme, y de todo lo que podría estar haciendo si no tuviera las obligaciones económicas que tengo. Sin embargo, creo que todos esos juegos y pensamientos hechos, prefabricados, que se difunden a través del correo electrónico ultimadamente favorecen los propósitos de las grandes empresas, ya que están avocados al entretenimiento y a la enajenación. Una cosa con la que no estoy de acuerdo es con el interrcambio de material gráfico que se da a través de estos medios. La mayoría de los usuarios adultos y no adultos tienen una obsesión por la pornografía bastante acendrada, lo cual me parece enfermizo. Ayer un compañero me estaba enseñando materiales de este tipo, que además tenían elementos grotescos y vulgares (zoofilia, etc...), que me hacen cuestionarme su propósito más allá del entretenimiento. Quién puede divertirse con ese tipo de material, o a que instancia de la psique satisfacen estas cosas, si quien las mira supuestamente no comulga con esas prácticas?

Gracias nuevamente por hablar de nuestra realidad.

el brujo don carlos dijo...

Parece claro que la mayor parte de la gente accede a internet desde el trabajo. Eso explica el hecho de que los fines de semana haya menos tráfico.

El uso que muchas personas dan a las herramientas que la red pone a nuestra disposición es, a veces, deprimente. Hay días que internet parece una prolongación de la televisión, con tantas pendejadas.

Abrazos

Matemático racionalista dijo...

Madrina favorita:

Precisamente en un momento libre que tuve durante la mañana leí las novedades de tu blog. Alguna vez me llegó uno de estos mensajes (que ni siquiera van dirigidos a uno, sino a un montón más) en el que hablaban de los horrores de la bebida Redbull (quén me lo mandó?). En realidad nunca he tomado esa bebida (tomo otras) pero ahora ya no quiero ni probarla por temor a morir de un infarto. Verdad o no, esta forma alterna de publicidad (o antipublicidad) trae consigo una especie de campaña de terror. La cosa es que leer estos mensajes interfiere con mi libertad de beber cuanta sustancia (tóxica o no) se me antoje. Eso sí que no me gusta.
Por eso borro todos esos mensajes aún antes de leerlos.

Saludos cornobovinos.

Ruben dijo...

saludos pase por aqui a leer la, pase por aqui no me tengan miedo