martes, noviembre 21, 2006

UNA MUESTRA DE INTOLERANCIA EN LA MAQUILA

"La ley de la naturaleza del hombre es la igualdad".
Eurípides

Roberto detestó la imagen que le devolvió el espejo esa mañana. “Él”, no era ella. Cuando menos no lo que sentía ser por dentro. Luego, con un movimiento exageradamente femenino movió la cabeza al tiempo que se recogió el pelo teñido hacia atrás para sujetarlo con un broche. Se puso unos jeans ajustados y una blusa azul que le hubiera gustado combinar con unas sandalias pero tenía que usar los espantosos zapatos reglamentarios cerrados y con punta de acero. De hombre. Se los calzó con disgusto.
No resistió la tentación y se puso un poco de brillo labial ligeramente rosado. Debía evitar ser llamativa si no quería que le empezaran a llamar la atención en la maquila. No le gustaba tener que aparentar lo que no era, pero aunque no pagan mucho en ese trabajo, cuando menos tenía derecho al Seguro Social, no como cuando cortaba el pelo en una estética. A veces había dinero y otras no. La maquila representaba la seguridad.

Hacía una semana que Roberto fue transferido de planta para que entrenara a los operadores nuevos que ensamblaban los motores. Eso le preocupaba. Después de algunos años, en la fábrica anterior estaban ya más o menos acostumbrados a tratar con un jefe de grupo homosexual. Es verdad que al principio no faltaron las burlas, las risitas y hasta los insultos que le soltaban cuando quería imponer el orden en la línea de ensamble. Roberto no acababa de entender: si les hablaba en tono dulce, se burlaban; si daba órdenes, lo insultaban. “!Pinche maricón!”, era la respuesta típica de los muchachos. Con las mujeres no había problema. Lo defendían y respetaban. Sentía que lo comprendían, que se daban cuenta de que era como ellas. Al final se acostumbraron y solamente los nuevos que llegaban se escandalizaban. El paradigma tejido en su cabeza por las actitudes machistas aprendidas era firme, difícil de romper. Algunos pedían su cambio de línea. No permitían que un maricón les diera órdenes.
Roberto se colgó el bolso y muy de madrugada esperó canturreando en la esquina el autobús especial que lo llevaría a la planta nueva. Para sentirse acompañado, animó a otros amigos como él a trabajar en la nueva planta. Estaban contratando más personal y podrían estar juntos para defenderse del escarnio. A pesar de sus temores, no hubo grandes problemas y en pocos días ya había hecho buenas relaciones con los trabajadores, pero cuando el Gerente de Planta lo vio en uno de sus recorridos, no disimuló la aversión que le produjo. Discretamente dio órdenes de cambiarlo de planta, no lo quería más allí. ¡Qué dirían los clientes!, se veía demasiado… “rarito”
No supimos a dónde fue Roberto esta vez. Me lo imagino caminando coquetamente hacia la esquina muy de madrugada con su bolso de mujer al hombro para esperar el autobús. Blanco fácil de la intolerancia, preveo su destino de un lugar a otro tal vez cada vez peor y me pregunto hasta cuándo le devolveremos el sitio que le arrebatamos por su diferencia.

4 comentarios:

Don Melón de la Huerta dijo...

Hola, Elpidia:

Pues en lo poco que llevo de vida laboral, me ha tocado ver a mucha gente homosexual en los puestos estrategicos. Son gente muy creativa, y que comprenden mejor que nadie el concepto de respeto ya que saben en carne propia lo que se siente cuando se pierde de antemano, por un prejuicio. Creo que la gente que los discrimina es bastante nociva para las mismas empresas, ya que actitudes "propias" al comportamiento masculino en la mentalidad machista son los vicios, la promiscuidad, el acoso sexual, etc...

Tal vez no deba andar hablando de tolerancia, sobre todo en lo que toca a la homosexualidad, ya que yo mismo en mi espacio he hecho bromas sobre homosexuales. Pero bueno, tamiben hago bromas sobre borrachos y los malos estudiantes (y los critico duramente) y sin afan de autocriticarme ni nada, pero esto es lo que pienso.

Saludos a Cesar, mi estilista, si acaso lee blogs. Dicen por ahi que los homosexuales tienen buena mano para cortarle las puntas del cabello a las mujeres que lo utilizan largo. No se, cosas que dicen, pero me cobra barato y hace un jale muy profesional en verdad.

Megara dijo...

Hola
Acabo de descubrir tu blog y estoy encantada.
Había dejado de leer blogs porque la mayoría no tienen continuidad, pero estoy super contenta de haber encontrado el tuyo.
Estoy escribiendo una novela,(pasatiempo mio!) precisamente involucrando Ciudad Juárez y la situación de la maquila en las ultimas décadas, tu blog es una inspiración, me encanta tu narrativa.
Saludos de un Mexicana transplantada en Montréal.

Elpidia García dijo...

Don Melón,
El sentido de la tolerancia en la sociedad mexicana es aun frágil desgraciadamente. Es importante que contribuyamos a difundir un respecto irrestricto a quienes tienen preferencias sexuales distintas a las nuestras y no clasificar sus cualidades en mejores o peores, además de evitar los comentarios aparentemente "inofensivos". Esto no sólo aplica a las peferencias sexuales distintas, sino a todos aquellos distintos a nosotros en cualquier aspecto. Sólo así podremos lograr una sociedad incluyente.

Abrazos.

Elpidia García dijo...

Megara,
Gracias por tu visita y tu comentario. Estaré muy pendiente de esa novela que involucra al tema de la maquiladora, Juárez y su problemática.

Abrazos.