jueves, febrero 24, 2005


Vino Tinto Posted by Hello

UNA COPA DE VINO

Las bondades del vino tinto van más allá de sus probadas cualidades medicinales: mantener al corazón en buena forma – la más popular de ellas –; pero la que más me gusta es la facultad inmemorial que posee de relajar los sentidos de la manera más noble posible; inducir suavemente a la conversación mesurada y facilitar el desahogo gradual de las experiencias buenas y las malas después de un arduo día de trabajo. Una copa de vino de color hermoso al llegar a casa, y un interlocutor afín, masajean el espíritu y ablandan las asperezas del alma. Su labor de terapeuta ha de hacer que vayas a la cama renovado y en paz con la vida y el destino.

martes, febrero 22, 2005


Sleep by Anry Posted by Hello

DESPERTAR

Un resorte misterioso me catapulta desde algún sueño profundo y abre mis párpados aun antes de que suene el despertador. Las sombras me rodean pero las manecillas son fluorescentes y noto triunfal que todavía quedan diez minutos antes de que el timbre repiquetee. Adopto la posición más cómoda y cierro nuevamente los ojos para dormir un poco más pero solamente logro divagar entre algún sueño y la jornada que me espera inexorable. A pesar de ser apenas las cinco, los sonidos de los primeros autobuses pasando raudos me impiden - entre otras cosas - conciliar nuevamente el sueño. Un majara (cómo diablos se le ocurre a esas horas!) con la radio del coche a todo volumen completa la orquesta de la calle y pienso que hay un complot en contra de mi sanidad mental. Ya que no duermo, repaso mentalmente la presentación de las nueve y lamento no haber dedicado más tiempo a hacerlo la noche anterior. Hago recuento de las cosas por hacer durante el turno en la maquila y sopeso que sin importar la inversión de esfuerzo, transcurrirán los años y la vida sin que pueda dar alcance a su golosía. Finalmente el despertador hace su trabajo de verdugo torturador anunciándolo con su bip bip hacha corta-sueños. Me desquito aplastando su cabeza azul de plástico y cuestiono su poder perverso de enano retrasado.

Entonces abro ya del todo los ojos, los cuelgo en el techo y recorro las sombras fantasmales de la casa. Me reprocho la amargura pensando que gran parte de mis compañeros están ya en la maquila esperando comenzar el turno. Disfruto un poco más de la tibieza de las cobijas y el brazo amoroso del que está a mi lado me retiene antes del salto a la realidad del nuevo día. A mi pesar me deshago de su abrazo y profiero una maldición que nadie escucha y me pregunto cuándo fue la última vez que en su lugar decía una oración de gracias. Fue cuando niña?

Finalmente me incorporo y sospecho que a cada paso que doy, hay algo de la vida que se escapa.

lunes, febrero 21, 2005

ORACION DE UNA MAQUILA EL DOMINGO POR LA NOCHE

Dios que estás en las alturas, no dejes que se me haga tarde en la mañana, mira que si vuelvo a faltar en lunes, un descanso seguro de tres días me gano. Si así no me alcanza lo de la semana. Mira que estoy muy desvelada porque hubo que trajinar mucho en la casa y los niños ya ves que los traigo malos y no pude dormir de tanta levantada.

Cuídame por esas calles oscuras que atravieso en madrugada hasta el autobús y después hasta tomar el otro en el centro para llegar sana y salva a la maquila.

Permite que me dejen entrar si llego un poco tarde. Que el guardia no de cuenta si me paso unos minutos de la hora de entrada; no vaya a ser que me regresen y me pase algo al volver a casa. Tendría que caminar muchas calles solitarias y con todo lo que pasa nunca se sabe...

Que la jornada sea fácil y que no me tiren tanto rollo en esas juntas porque no les entiendo nada y además se me cierran los ojos del sueño, y luego me regañan.

Que aunque sea lunes, la comida esté buena en la cafetería porque se antoja un menudo o ya de perdis unos tacos de buche. No como todos los lunes que los cocineros andan crudos y siempre salen con su chicharrón en salsa verde con frijoles.

Ay te encargo a los niños que los dejé con la vecina y no le tengo toda la confianza pero qué le voy a hacer si no tengo quién los cuide. Es lo que más te pido, que los protejas de todos los males y que un taco no les falte.

Perdona que no hago más que pedirte y no te puedo dar nada, pero yo qué te puedo dar si nada tengo y nada tendré. Ahora y en la hora de nuestra muerte amén...

jueves, febrero 17, 2005


Towards the America por Beti Alonso Posted by Hello

UNA MAQUILA AMERICANA

Los viajes aportan mucho más al esclarecimiento y ampliación de nuestra visión del mundo que cualquier lectura u otro método de absorción cultural empleado para acrecentar nuestro conocimiento universal. Lo he experimentado cada vez que he tenido la oportunidad de salir del microcosmos de mi existencia limitada por fronteras físicas y psíquicas. Podría extenderme sobre los beneficios experimentados a nivel íntimo y personal de estas experiencias viajeras que me han permitido comprender mi pertenencia al universo conocido a nivel íntimo y personal, pero me interesa ahora hablar concretamente sobre mis impresiones al visitar en varias ocasiones una empresa norteamericana, es decir de los Estados Unidos, y cómo se compara ésta con la maquila de este lado del Río Bravo.

Esta maquila americana es gigantesca y manufactura productos terminados que llevan a su vez, componentes que se fabrican en la frontera mexicana, específicamente en la maquila en la que ahora trabajo. Nada más llegar al estacionamiento, se advierte la brecha económica entre los trabajadores mexicanos y los de allá: coches de modelo reciente y marcas de moda. Al entrar al área de recepción, banderas multicolores representativasde los países de origen de los trabajadores que conforman la fuerza laboral están colgadas en el techo. Un rasgo respetuoso de la Gerencia de esta empresa ante la variedad cultural de sus empleados. Al observarlas, una se da cuenta de la movilidad de las masas del mundo y de lo frágiles que pronto resultarán las barreras por contener la ola de seres humanos hacia regiones más prósperas. Nada ha cambiado desde la Era de la Glaciación, cuando el hombre por hambre caminó por senderos mortales para sobrevivir: los mexicanos por ejemplo cruzan desiertos hirvientes en pos de mejores condiciones y gran parte perece en el intento. El fenómeno de la mundialización forzará aun más esta migración masiva.

Gigantescas maquinarias y prensas de muchas toneladas pasan como en película mientras recorres los pasillos de las áreas de producción. Lo rítmico de los sonidos estridentes de la maquinaria me recuerda la película de Lars Von Triers "Dancing in the Dark".

Al pasar observo a los trabajadores y los comparo con los de la maquila mexicana. Los empleados nacionales americanos en promedio son mayores que mis connacionales. Los jóvenes en Estados Unidos estudian, mientras que los jóvenes del Tercer Mundo tienen que ganarse la vida. Sin embargo, hay muchos empleados inmigrantes que también son muy jóvenes. Los hay chinos, sudamericanos, mexicanos, indios y pocos europeos, cuyo nivel de vida es mejor y por lo tanto, sin tanta necesidad de emigrar. Los empleados inmigrantes por lo general reflejan ese estado de inferioridad al que han sido sometidos no solamente en su propia tierra, sino el que adoptan una vez asumido que el mundo al que han llegado los supera en tantos sentidos. Sin embargo, su actitud no es tan sumisa ni tan melancólica como los que están en latitudes más al sur de la tierra americana. Todos ellos han tenido la valentía que ya muchos quisiéramos: largarse un día con una mochila pletórica de sueños a cuestas; luchar con denuedo por un lugar en territorio ajeno, y afrontar un destino solitario. Para eso se necesita un par.

La gran diferencia probablemente estriba en lo que los trabajadores se llevan al bolsillo cada día de pago. El salario mínimo supera al mío a pesar de tener yo un puesto administrativo medio.

Al paso de visitantes como yo y cualquier otro todos los trabajadores sonríen o saludan. Si son mexicanos, su simpatía es mayor. Sus miradas no son ausentes como en este lado, donde los corazones oprimidos por la pobreza impiden mirar al mundo y a los otros, y los pensamientos son prisioneros de la preocupación.

Con razón todos se quieren ir "al otro lado"

martes, febrero 01, 2005


Manos Posted by Hello

MANOS

Manos que ensamblan y sueldan.
Manos oscuras y sudorosas que martillean y cortan. Que perforan.
Manos curtidas de polvo y aceite.
Manos que ponen y quitan cosas, que suben y que bajan, que levantan y empujan.
Manos que tuercen, que acomodan, que sortean, que taladran, que jalan palancas y etiquetan y empacan.
Manos de mujeres y hombres casi niños. Manos que troquelan, que cosen, que pegan., que arreglan.
Manos que también acarician y que aman y que sienten.
Manos que se extienden, que piden, que esperan, que poco reciben.
Ay! cuántas manos que no se toman unas a otras.
Tantas manos, tantas, que no hacen nada por ellas mismas, ni unas por las otras.
Si todas las manos fueran juntas, si hicieran una fuerza sola!!
Serían todas un puño golpeando fuerte, exigiendo mejor suerte!

lunes, enero 31, 2005


Prisoner by Simome Parini Posted by Hello

EN UN DIA CUALQUIERA

Cuadriculo el tiempo de la jornada cada mañana anotando tareas inaplazables so riesgo de reprensión intentando no dejar resquicios para la memoria, el ocio o la fantasía. Todo queda registrado en una bonita agenda con cubierta de piel Franklin Covey que orgullosamente se ufana pionera de la Administración del Tiempo. El amarillo del resalta textos abandera triunfal cada asignación completa. Aunque el afán sea mucho, siempre quedan actividades transferidas a otra fecha. De vez en cuando levanto la cara, cierro los ojos y suspiro pensando en que tal vez hoy haga un sol lindo que entibiaría la piel y el alma si pudiera salir a recibirlo fuera, y me reprocho un Te Quiero que tampoco hoy envié. Lanzo una maldición soterrada y vuelvo a repasar la agenda y los códigos de prioridades para asegurar que todas las “A” amarilleen a las cinco de la tarde. Sé que una vez más no lo lograré. Y afuera la vida pasa , y los que amas esperan, y cuando das cuenta, la marcha atrás no es ya posible.


jueves, enero 27, 2005

OTRA VEZ NO

Son las ocho de la noche y acabo de llegar de la maquila. He pasado un vistazo más que rápido a los últimos textos de sólo un par de mis blogs favoritos: Turquesas Cortinas y Tanteos. Literatura hermosa y profunda; brillante como agua cristalina la de Ricardo. Leyéndolos, me doy cuenta lo mucho que deseo escribir y lo poco de tiempo que me concede la maquila para hacerlo. La Flaca me apura y me reprocha, quisiera ser divertida como ella. No me sale.

Maquilas que matan...

lunes, enero 03, 2005


Navidad en Villa Miseria Posted by Hello

ESPERABA UNA PRINCESA

Durante la época decembrina, algunas empresas acostumbran ofrecer a sectores desprotegidos de la comunidad acciones generosas en las que participan los empleados. Estas pueden incluir donativos en especie a asilos de ancianos u orfanatos, o festejos donde niños pobres reciben un refrigerio y con suerte un pequeño obsequio que les alejen momentáneamente de una realidad oprobiosa. La empresa para la que trabajo se dio a la tarea de seleccionar de entre las muchas escuelas primarias periféricas, una que destacara por sus carencias para regalar a los niños más pequeños un juguete que mantuviera viva una ilusión que por lo general agoniza o muere durante la niñez temprana entre las capas sociales del tercer mundo.

Los nombres de una lista del grupo escogido de niños de entre seis y ocho años fueron repartidos entre los empleados administrativos y se asignó una fecha cercana a la Navidad para recibirlos en la empresa, ofrecerles una comida y luego darles un regalo a nombre de cada trabajador. Antes de seleccionar el nombre del niño que me correspondería, pregunté a los organizadores quién a su juicio, sería uno de los niños o niñas que más necesidad tendría, con la esperanza de que mi regalo incrementara su estado de felicidad al máximo. Se me dijeron el nombre y apellidos de una niña y se me describió su aparente estado de pobreza que me hizo identificarme con ella de inmediato, tal vez porque su imagen me remitía a mi propia niñez miserable. Se me ocurrió que recibir la muñeca de moda "La Princesa", mitad del dúo creación de Matell llamado "La Princesa y la Plebeya" (o "La Princesa y la Costurera" en otros países de habla hispana) colmaría de tal manera sus sueños infantiles de magia y fantasía que guardaría el recuerdo de haber tenido esa muñeca por toda su vida. Como supe que durante la visita de los organizadores a la escuela la niña no llevaba ni calcetines, además le compré un abrigo lindo y calientito que entibiara su cuerpecito flaco en el trayecto a la escuela (cómo no recordar cuando tiritaba de frío esas mañanas heladas camino a la escuela!) Envolví los regalos en una caja linda y estuve ilusionada varios días por ver su sonrisa o por ver cómo sus ojitos se iluminarían al abrir su regalo.

El día llegó y un autobús lleno de niños inquietos acompañados de algunas maestras hizo entrada en la cafetería de la empresa. Todos traían sus nombres en un pequeño gafete de cartón pegado al pecho. Mientras les servíamos pastel y chocolate buscábamos cada uno a nuestro niño para convivir un poco antes de darles el regalo. Pero mi niña no estaba. Su maestra dijo que tenía ya días que no iba a la escuela, que nadie sabía dónde vivía y que harían lo posible por localizarla para entregarle su regalo.

Ese día me embargó la tristeza. No sé si fue ver a esos niños mal alimentados, mal abrigados y enfermos - pequeña muestra de una población mucho mayor-; sus inocentes sonrisas ajenas a la maldad de este mundo o la negra incertidumbre del destino de una niña cuyo estigma de miseria nadie, ni siquiera una princesa, la podría salvar.

miércoles, diciembre 15, 2004


Por el camino amarillo Posted by Hello

FIN DE LA "ERRE"

La "Erre" forma parte de la memoria colectiva de esta ciudad, por eso cuando leí hoy en el Diario que después de 36 años de operación esta empresa en Juárez cierra sus puertas, me ha embargado un sentimiento de vetustez innegable. La RCA fue la primera maquiladora instalada en Juárez y representó sobre todo en sus albores, una esperanza de mejor vida para miles de personas que en 1969 estaban empleadas en la economía informal o que simplemente estaban sin trabajo. Por algunos años, mientras una andanada de industrias extranjeras aprovechaba las ventajas de establecerse en el área, esta empresa pionera de un experimento de globalización, la "Erre", como coloquialmente le llamaban que ya estaba plantada en una zona de la ciudad, ejercía una especie de atracción mágica para las jóvenes cuyas aspiraciones hasta antes de su llegada se circunscribían a encontrar un buen partido que les ofreciera una cierta dignidad de vida. Es decir, fuera de la "Erre" no había más, y obtener un empleo en ella significaba recorrer un camino de ladrillos amarillos y toparse con varias brujas antes de llegar al castillo encantado. Tal era la demanda.

Todos aspirábamos a tener un puesto en esa empresa que aportó en la época de su inicio avances tecnológicos desconocidos en este lugar de actividades varias, pero ajenas al desarrollo y la tecnología. La "Erre" ha sido entonces icono, ejemplo, laboratorio de mestizaje de cultura industrial y el primer crisol de comunidades de trabajadores en esta frontera. Su fin me recuerda la efimeridad de los sueños, la conclusión de los ciclos y posiblemente la cercanía de mi propio fin.


jueves, diciembre 09, 2004


Operadoras de maquila Posted by Hello

ESPEJISMO DE LAS MAQUILAS

Me tomo la libertad de publicar el nteresante artículo del Dr. Raúl Fernández:

Deslinde Nº 33
El espejismo de las maquilas
Raúl Fernández, PhD.Profesor de la Universidad de California

Dentro la política de globalización, las maquilas constituyen una de las modalidades preferidas por los países industrializados -especialmente Estados Unidos- para mejorar su competitividad internacional y aprovechar los menores salarios prevalecientes en las naciones menos desarrolladas. En éstas, los asalariados son sometidos a una mayor explotación, abusando especialmente de la mano de obra femenina. Dado que no transfieren tecnología avanzada a los países donde funcionan, ensamblan insumos importados desde la metrópoli para reexportarlos y frecuentemente gozan de exenciones tributarias al localizarse en zonas especiales de exportación; tampoco significan una mejoría de las economías tercermundistas y aumentan el desempleo al incrementar la oferta laboral. A pesar de todo ello, los países 'en vías de desarrollo' -incluida Colombia- compiten para que se instalen en su territorio. El presente artículo analiza las características, génesis y significado de la maquilas. Deslinde

La maquila o maquiladora es sinónimo del actual proceso de 'globalización', es decir, de la nueva y masiva colonización del planeta por Estados Unidos, país que proclama y condena la soberanía nacional como un concepto obsoleto. La utilización de las maquilas, método con más de tres décadas de aplicación, no promueve el desarrollo nacional, regional o de las ciudades receptoras de tales empresas. Este resultado no debe sorprender, puesto que la idea de la maquila se basa en el atraso y la mano de obra barata de los países pobres y las regiones más deprimidas del mundo. La pobreza es el sine qua non de la maquila.

La palabra 'maquila' se originó en el medioevo español para describir un sistema de moler el trigo en molino ajeno, pagando al molinero con parte de la harina obtenida. Tal fue también la forma tradicional de producción de azúcar en los ingenios de las Antillas, que en el siglo XIX obtenían su caña de cultivadores llamados colonos; éstos cobraban en azúcar el valor de la caña entregada, de acuerdo con las normas establecidas por los mismos ingenios. La estirpe feudal y semifeudal del vocablo se remoza con el nuevo uso del término para denotar plantas de ensamblaje que se aprovechan de las míseras condiciones laborales existentes en los países dominados.

La maquila en México

A principios de la década del sesenta comenzó un desplazamiento masivo de operaciones manufactureras por parte de las grandes multinacionales hacia países del Tercer Mundo, escapando de los altos costos de producción y de las bajas tasas de ganancia de las grandes industrias en las metrópolis. Con la llegada de las operaciones de ensamblaje y producción de ropa y textiles a la frontera de México y Estados Unidos a finales de esa década, se inauguró el reino de las maquilas o maquiladoras en América Latina, que en la frontera México-Estados Unidos ya cumplió 36 años de existencia. Con el Plan Bush para América Latina, hacia finales de la década de los años ochenta, Estados Unidos trató de impulsar las economías latinoamericanas hacia la 'maquilización' continental, amenazando con reducir sus industrias nacionales a talleres de tercera categoría, salvo las empresas microscópicas o 'microempresas'.
En el caso de México, numerosas compañías norteamericanas trasladaron parte de sus operaciones a la zona fronteriza, región que ofrecía varias ventajas, a saber: a) su cercanía geográfica, que permitía a las corporaciones montar la operación de ensamblaje a pocos kilómetros de las plantas matrices; b) la posibilidad de garantizar la utilización de insumos como el agua y la electricidad, ya que numerosos municipios de la frontera mexicana están integrados a las redes eléctricas o de abastecimiento de agua de Estados Unidos; pero, sobre todo, c) la oportunidad de aprovechar el trabajo barato de cientos de miles de obreras, muchas de ellas adolescentes, que obtienen salarios ínfimos y laboran en condiciones deplorables, en particular por la toxicidad y falta de controles ambientales reinantes en dichas plantas.

Desde aquella época, la industria de las maquilas en México ha permitido a las grandes compañías gringas competir en el mercado internacional, pero no ha resuelto el formidable problema del desempleo y el bienestar ni en la frontera ni en el resto de ese país latinoamericano. Más bien ha traído como consecuencia una enorme inmigración de otras ciudades y de campesinos mexicanos arruinados y de obreros desempleados en busca de trabajo.
Irónicamente, desde un principio el programa de maquiladoras en la frontera mexicana ha sido la negación del llamado 'libre comercio'. Ello es así porque las plantas maquiladoras nunca se han propuesto obtener insumos más baratos que los producidos o vendidos por las compañías mexicanas. Se trata simplemente de trasladar a México, del otro lado de la frontera, insumos producidos en Estados Unidos para tareas de ensamblaje con mano de obra barata. Por esto en México, después de más de treinta años de maquilas, los insumos locales representan sólo 2% de los utilizados. O sea que la producción tipo maquila funciona aislada del resto de la economía y constituye un enclave sin vínculos significativos con el resto del mercado interno del país, ya que es una producción limitada única y exclusivamente a la exportación. Mientras que la maquila es un manantial de riqueza para los grandes consorcios, este mezquino resultado es poco halagüeño para los países huéspedes.

Los países que alojan la maquila, por su parte, deben contar con una adecuada infraestructura, servicios de agua y energía eléctrica, puertos, telecomunicaciones, carreteras, una legislación laboral que discipline a los trabajadores y obstaculice su lucha reivindicativa, con lo cual se hace un verdadero subsidio al capital extranjero, ya que hay que otorgarle facilidades de las cuales no gozan en muchos casos los inversionistas nacionales, y el Estado termina haciendo gigantescas inversiones que no son costeadas pero sí disfrutadas por el capital foráneo. Por eso, aunque el centro de ellas es la mano de obra barata, no se crean maquilas en lugares insalubres, remotos, incomunicados o sin la mínima infraestructura

En México ha quedado claro que la maquila avanza en la medida en que la economía nacional se descompone. El programa de maquilas utilizaba veinte mil empleados en 1970. Hasta principios de la década del ochenta el programa creció a trompicones, aumentando y disminuyendo el número de plantas de acuerdo con los altibajos de la economía estadounidense. Cuando comenzaron las serias crisis económicas de México fue cuando el programa de las maquilas creció. Así pues, luego de la caída del peso mexicano y de la crisis de la deuda de principios de los años ochenta, el número de plantas y de empleos comenzó a crecer vertiginosamente (recordemos que en su gran mayoría laboran con mujeres, muchas de ellas menores de edad). En este período se destacó entre los inversionistas el papel de Japón y de algunos países europeos que utilizaron la zona fronteriza para ensamblar y exportar directamente sus productos al mercado estadounidense.

Tras la catástrofe económica de principios de los noventas, volvió a dispararse el programa de las maquilas, el cual llegó a emplear cientos de miles de trabajadoras hacia el año 2000. Estas cifras no alcanzan a resolver mínimamente el gigantesco problema de desempleo afrontado por México: como consecuencia de la estrepitosa crisis económica mexicana, solamente entre 1995 y 1997 desaparecieron más de un millón de empleos. En los primeros tres meses de 1995 la crisis ya había traído como resultado la pérdida de más de medio millón de puestos de trabajo como consecuencia de la quiebra de miles de pequeños empresarios. Mientras tanto, en medio de semejante crisis, un informe oficial de la Embajada de Estados Unidos en ciudad México se ufanaba de que la caída del peso y el relativo abaratamiento de los salarios había permitido un nuevo récord: ¡en esos tres meses 250 empresas maquiladoras se habían establecido en el país! Pero el crecimiento demográfico mexicano requiere generar cerca de un millón de empleos nuevos anuales. Y con la destrucción del agro mexicano -desprotegido por el Tratado de Libre Comercio de Norte América, (TLCAN), e indefenso frente a la penetración de productos agrícolas estadounidenses- se espera que en los próximos diez años más de ocho millones de pobladores del campo se conviertan en nuevos desempleados.

Como el campesino boliviano que masca la coca para matar el hambre, México se ha hecho dependiente de la maquila para mitigar su crisis, mientras que no resuelve -al igual que el boliviano- ni el desempleo, ni la pobreza, ni el subdesarrollo, o sea, las razones fundamentales de la crisis y de la creciente pobreza que lo aflige.

En tamañas circunstancias, sucede que en el último año han cerrado sus puertas varios cientos de plantas maquiladoras en la frontera y han quedado cesantes decenas de miles de empleados, fenómeno que continúa mientras se escriben estas líneas. Ello se debe a la aplicación del TLCAN.
Algo al parecer tan extraño requiere explicación:
En los años ochentas y noventas el gran crecimiento de la industria maquiladora en la frontera mexicana se debió en gran medida a la instalación en la región de plantas maquiladoras de origen japonés, surcoreano y europeo, las cuales también se dedicaron a llevar sus insumos a esa zona, ensamblarlos y exportarlos directamente al mercado norteamericano. El Tratado de Libre Comercio, que mejor debería llamarse el Tratado de Inversión Protegida, incluyó entre sus principales capítulos uno titulado 'Reglas de Origen'. En éste se especifica que a partir de cierta fecha sólo se podrían ensamblar en maquiladoras ubicadas en México 'insumos domésticos' libres de aranceles. ¡Por domésticos se entendía los producidos en Estados Unidos, Canadá o México! Las plantas maquiladoras podrían utilizar otros insumos (se adivina: los provenientes de Japón, Europa), siempre y cuando pagaran elevadas tarifas de importación. El TLC simplemente se proponía sacar a Japón y Europa del área, negándoles la posibilidad de utilizar la misma mano de obra explotada por los gringos para exportar productos a Estados Unidos. Como dijera Kissinger con referencia al TLC, "se trata de un arma para combatir a nuestros contrincantes". En 2002 comenzaron a regir las Reglas de Origen, la mayor causa de la salida precipitada de numerosas plantas maquiladoras no gringas de la zona y del pronunciado declive del empleo en la región.

Naciones contra naciones

La competencia por atraer maquiladoras enfrenta a naciones contra naciones. De esta suerte, varios países de la cuenca del Caribe han entrado a competir con México en la atracción de maquilas. Compañías de origen no sólo norteamericano, también algunas provenientes de Corea, Japón, China y otros países asientan sus maquilas en Haití, Santo Domingo, Guatemala, Honduras y El Salvador para acceder al mercado gringo.
República Dominicana se ha especializado en maquilas dedicadas a producir ropa y todo tipo de confecciones para exportar a Estados Unidos. El empleo, mayormente de mujeres jóvenes, ha llegado a más de 150 mil. Por otra parte, los salarios habían disminuido de un promedio de US$ 1,33 en 1984 a 56 centavos de dólar en 1997.
Entre 1975 y 1991, la industria nacional de textiles y ropas cayó en El Salvador más de 50% ante los embates de la competencia permitida con las reglas nuevas del llamado libre comercio. Al mismo tiempo, la industria maquiladora en el mismo ramo creció rápidamente. Como en México, la creación de estos empleos no compensa ni el número ni la remuneración de los empleos desaparecidos, al paso que la nueva 'industria' no establece lazos económicos con la economía interna.

La competencia para atraer maquilas forma parte de la competencia general entre países pobres por medio de cambios en la legislación laboral, el comercio externo, el tratamiento del capital extranjero, el manejo de las condiciones ambientales y de los recursos naturales y la diversidad biológica, etc.

De esta manera, millones de obreros -y en la maquila, obreras- han sido lanzados a trabajar en industrias domiciliarias, microempresas y maquilas desde los barrios de Puerto Príncipe (Haití) y ciudad Guatemala, pasando por Lagos (Nigeria) y Calcuta (India), donde se producen mercancías consumibles que requieren mano de obra para procesos de ensamblaje.

En esta batalla de todos contra todos, organizada por el imperialismo, los países más pobres son los que sufren. La lógica de la maquila es implacable. Un obrero mexicano gana en un día lo que un obrero estadounidense gana en una hora. Y un obrero mexicano gana en ese día lo que un obrero chino gana en una semana. Cuanto más pobre el país, más 'competitivo' para las grandes corporaciones industriales. Para 'ganar' en esta competencia es obvio cuál es el camino a escoger: deprimir los salarios y empobrecer la población.

La experiencia de China demuestra que lejos de ser un problema fronterizo, como en el caso mexicano, la utilización de mano de obra barata femenina tiene características más generales e igualmente desastrosas. En la década de los años ochenta más de un millón de jóvenes chinas fueron reclutadas para las tenebrosas zonas de exportación, donde trabajan en condiciones infrahumanas: preparan sus alimentos de pie en recovecos de las factorías, utilizan cuartos comunales como duchas y duermen apiñadas en los mismos sitios donde laboran jornadas de diez, doce y catorce horas. En los últimos años las precarias condiciones estructurales de las fábricas han causado mortales incendios, en uno de los cuales más de doscientas adolescentes murieron calcinadas por no existir puertas de emergencia para incendios. Las maquilas que en este momento abandonan México se están relocalizando mayoritariamente en China, donde obviamente las condiciones de producción son más 'flexibles' y 'competitivas'. Actualmente existen unas doscientas 'zonas de exportación' diseminadas por 50 países del Tercer Mundo, las cuales emplean varios millones de obreros, 80% mujeres entre 16 y 25 años.

Regiones contra regiones

La competencia se da no sólo entre países pobres sino también entre regiones dentro de los países. En México algunas empresas maquiladoras comienzan a radicarse en Yucatán, donde la mano de obra es algo más barata que en la frontera. En la medida en que la industria nacional de henequén (vegetal tropical) -centrada en Yucatán- quiebra a consecuencia de la competencia de textiles extranjeros con libre ingreso, más de cincuenta mil empleados de la industria henequenera han sido despedidos en los últimos siete años. Durante el mismo período, maquilas instaladas en la región han proporcionado empleo a dos mil personas. En reciente reportaje del diario Los Angeles Times se contaba la historia de un obrero que labora diez horas diarias en la maquila, ganando un total de US$ 28 semanales, lo que no es suficiente ni siquiera para la comida de la familia, la cual vive en una casa de cartón.

Los teóricos de la globalización y el librecambio repiten incesantemente el concepto de regionalización, junto con el de globalización, y urgen a los países del Tercer Mundo a que diseñen estrategias para reordenar sus territorios y declarar provincias autónomas que les permita -por su propia cuenta e independientemente de las ya de por sí disminuidas reglas laborales, de salud, y ambientales del país - buscar acuerdos aún más onerosos por separado con empresas multinacionales. De esta manera se busca enfrentar regiones contra regiones y naciones contra naciones en una carrera hacia el abismo.

En América Latina numerosos planes de descentralización apuntan hacia este tipo de maligna competencia entre zonas de un mismo país. Y como las políticas de privatización, recorte de servicios públicos y desaparición de servicios estatales han llevado a un enorme crecimiento del desempleo y la miseria, se ofrece como solución a tales problemas instalar maquilas en zonas especiales o en regiones de un país. El caso de México, donde la maquila lleva 36 años operando, revela su ineficacia: hoy el país se encuentra mucho peor en todos los sentidos de lo que estaba en 1967: más desempleo, más pobreza, más insuficiencia alimentaria, menos industria y más deuda.En el actual modelo, la maquila funciona en el mundo como estandarte de la producción flexible, jugando un papel clave en el incremento de las disparidades entre y dentro de los países del mundo. La maquila busca, en el mejor de los casos, utilizar modernas tecnologías con una fuerza laboral oprimida y 'flexibilizada' al estilo de la del siglo XIX.

miércoles, diciembre 08, 2004


Mouse Flying on a piece of Swiss cheese by John Young Posted by Hello

MUS MURIS

En un tiempo en el que fumar era permitido en las empresas, Mus Muris (un apodo que todos excepto él conocíamos) puso un letrero clavado con chinchetas en la pared falsa de su cubículo. Al terminar de colgarlo, con sus pequeños ojillos desconfiados nos ha mirado a todos en clara señal de advertencia. El letrero impreso en letra de tamaño suficientemente grande para leerse al primer vistazo reza una trillada frase: “Tu libertad termina donde empieza la de los demás” Era claro que su tolerancia a los fumadores había llegado al límite. Una vez se gastó 150 dólares en un purificador de ambiente para capturar el humo detestable que emanábamos antes de que llegara a sus pulmones. Mus Muris detestaba el cigarro y a todos los que fumábamos. Su extraña personalidad encajaba como pieza de rompecabezas en la posición que tenía asignada como encargado central de archivos y documentos.

Todo registro iba a parar a su cubículo para que él dispusiera su fin: destrucción, archivo, distribución, o copia. Sus manías ratoniles convertían una apacible jornada en un nervioso abrir y cerrar de archiveros y un ruidoso estrujar de papeles inservibles. Su obsesión por el orden y el ahorro era tal que conservaba los bolígrafos vacíos de tinta de muchos años, como trofeos y ejemplo para la sociedad derrochadora que le rodeaba. Les metía en el tubo cristalino del repuesto una tira de papel amarilla donde escribía las fechas de comienzo y término de uso y luego las pegaba ya vacías con cinta adhesiva en una sección de la pared de su cubículo y las alternaba con pequeños letreros a colores que contenían sentencias, parábolas y frases célebres, todas con críticas al desorden, los vicios y el despilfarro. Esa era la parte que yo más admiraba de sus costumbres y me paraba en ocasiones frente a su collage de plumas y papeles igual que una obra de arte se contempla en un museo intentando profundizar en su esencia.

Mus Muris paseaba inquieto y con pasos pequeños y rápidos por los pasillos llevando legajos y luego ya en la oficina, compaginaba y grapaba con minuciosidad asegurando que las grapas quedaran siempre a la misma distancia de la orilla de las hojas. A pesar de las políticas de retención de archivos obsoletos que indicaban mantenerlos no más de tres meses, Mus Muris los ocultaba durante años en una sección de su departamento celosamente organizados por fechas y asuntos, cual si ocultaran un valioso secreto que revolucionaría un momento futuro. Recorría las oficinas distribuyendo documentos con andar nervioso y cada vez se llevaba alguna copia expirada, o preguntaba si había papel para reciclar, como un ratoncito que necesita llevar queso a su agujero, o como esos otros roedores que se sabe que tramposamente hacen trueques dejando piedritas por alimento.

En una junta lo observé mientras estaba cruzado de piernas que la suela de su zapato tenía la fecha de compra marcada con bolígrafo. Sería que al llevar cuenta de su antigüedad duraban más? También lo descubrí una vez en el Supermercado haciendo las compras habitualmente reservadas a la ama de casa mientras miraba nerviosamente los precios y comparaba las marcas de los productos para asegurarse del mayor ahorro posible.

Hace ya tiempo que perdí de vista a ese curioso personaje. Sus manías sobre el ahorro nos divertían más que nos ejemplificaban. Echo de menos sus sistemas económicos, su aislamiento en el agujero-cubículo lleno de papeles obsoletos, sus letreros de advertencia y sus bolígrafos colgados en sus tres paredes de color gris rata. Tan grises como su rencor a la mundana indolencia que nos caracteriza.