martes, septiembre 08, 2020

domingo, noviembre 06, 2016

Gozos y sombras en Torceduras, de José Jasso

                                                                          


Texto íntegro como lo leí en la presentación de "Torceduras", el 2 de octubre del 2016               


 “El derecho a la identidad es el derecho a decir lo que soy, 
lo que estoy siendo, es también el derecho a imaginarme”
 Liliana López Borbón


Agradezco a mi amigo José Jasso por invitarme a comentar su publicación y sobre todo a ustedes por su interés en los libros y por conocer y adquirir esta plaquette titulada Torceduras, la cual leí con gran placer. Conozco a José y su interés por la literatura y el oficio de escribir desde hace ya varios años, pues coincidimos por algún tiempo en el taller de narrativa del Ichicult coordinado por el maestro José Juan Aboytia. Tanto José como yo hemos trabajado en la maquila, bueno, él sigue trabajando allí, y ambos sabemos lo complicado que es encontrar tiempo para escribir cuando se tiene un trabajo tan exigente, por eso me alegro mucho de que José siga esforzándose en este camino del solitario oficio de escribir. Quiero comentarles que en el tiempo que confluimos en el taller, tuve una muy buena impresión de los cuentos de José en cuanto a su estilo narrativo y sus historias, así que no tuve ninguna duda de que los cuentos de Torceduras serían un festín, por ello desde ya los invito a todos a comprar y a leer esta su primera publicación. En mi comentario, solo alimentado por mi curiosidad lectora y mi modesta experiencia en escribir, intentaré darles algunas razones para animarlos a que lo hagan.  
            Cuando uno escribe, se expone como si fuera otro ante el lector, se convierte así en un escaparate, un espécimen dentro de un frasco; por ello, es necesario ser honesto y sincero al compartir el abanico de experiencias propias o imaginadas. Es esa autenticidad que encontré en Torceduras, y que el lector atento apreciará al poder identificarse con las emociones que el autor quiere transmitirnos. Sí, escribir requiere valentía, ya que estamos revelando secretos de nuestra identidad, exteriorizando a través de los personajes y la ficción, intimidades o preocupaciones. Esa osadía ideológica fue la que  advertí en la lectura de Torceduras: una escritura en la que el autor, libremente y sin tapujos, nos ofrece en cinco historias, la búsqueda y el ejercicio del placer sexual en la que los personajes intersexuales cuentan la vida a la que se enfrentan desde su condición de homosexualidad. Puedo asegurarles que, a pesar de lo explícito de la narración de algunos encuentros sexuales, su lectura no causa perturbación ni incomodidad ya que José hábilmente combina su explicitud con gran sentido del humor, ironía, lucidez y ternura.
            Podemos clasificar este trabajo como literatura queer, un término que por fortuna surgió para diferenciar la literatura gay y la literatura queer, que abarca la diversidad de homosexualidades “a partir de la década de los ochenta, y que ha influido en estudios sociales y antropológicos, cuando las estadounidenses Judith Butler (1956) y Eve Kosofsky Sedgwick (1950-2009), las mayores teóricas de los estudios queer cuyos postulados han servido para el estudio de muchas obras literarias que, por su condición inclasificable, escapaban a las técnicas rudimentarias de la crítica literaria convencional. Pero es David Leavitt (1961) quien, en su ensayo «Fuera del clóset y del estante», quizá sin pretenderlo, marca la diferencia entre la literatura gay y la literatura queer (o «post-gay», como él la llama)”, según explica el escritor Sergio Téllez-Pon en su ensayo Por una literatura queer.
            Otra de las vertientes de la literatura queer, es la parte lingüística. En ese sentido, encontré que en estos textos, la gran estrella es el lenguaje: como autor fronterizo, José abunda en extranjerismos y despliega un repertorio de habla gay espléndido. Unos cuantos ejemplos: En Encrucijada: “un joto que no la mama es como una mariposa sin alas”; o éste de Hombre soltero busca: “busco activo para sexo a pelo”; o éste de Puterías: “Imagínate, tantos años de marquesa y no saber cómo se mueve el abanico”.
            Hay en los textos un rasgo que tiene que ver con un marcado exhibicionismo de la diferencia desplegado por sus personajes, mas éstos, aunque siempre ansiosos de llenarse del gozo del amor erótico, también tienen orgullo y estima de sí mismos. Por ejemplo, en el cuento titulado Hombre soltero busca, el protagonista insatisfecho busca por internet parejas fines a sus preferencias y fantasea con la idea, pero tiene que conformarse con “el pelado”, al que califica de “sexualidad indefinida”; o como en el gozoso cuento Encrucijada, que prefiere perder una pareja con la que el sexo es más que satisfactorio, que pagarle por sus favores: cito un breve fragmento: “El caso es que estaba lista para pedirle matrimonio cuando pronunció las palabras más horribles que me pudiera decir ese hombre. —Necesito arreglar mi carro. ¿No me puedes prestar un quinientón?—”… “Como toda mujer que se respete preferí mi dignidad, mi amor propio. Le expliqué que cuando quisiera podía tener a su disposición todo lo de beber, pero ni un cinco en efectivo. No se agüitó, después de decir “no hay pedo” se despidió con un beso tan intenso que volví a caminar como Bambi.”
            La literatura de José Jasso nos lleva a la iniciación, al descubrimiento placentero del sexo, pero también al “intercambio de soledades y patetismos” como lo expresa el protagonista de Puterías. Soledades que los personajes asumen con la resignación de siglos de opresión y homofobia. Nos introduce asimismo, sin atisbo de melancolía, en los avatares de la promiscuidad, la prostitución homosexual y el “desmadre emocional” que encuentra sus pares en los personajes de las “amigas”, que juntas, comparten identidades, tribulaciones, alcohol y sexo, como en el cuento Encrucijada.
            En los tiempos que corren donde se hace necesaria una aceptación de la diversidad, de la diferencia, del reconocimiento del otro, de la necesidad de comprender la intersexualidad, esta condición de la existencia de estados intermedios entre el macho y la hembra, Torceduras, de José Jasso, nos cae como un chorro de agua fresco, alegre, vistoso, en la producción literaria juarense, que esperamos sea un ejemplo también para que otros escritores se animen a escribir con libertad sobre la sexualidad, sus goces y sus sombras. Deseo que esta pequeña publicación sea solo un pequeño adelanto de una obra queer más amplia donde podamos apreciar en todo su esplendor a este gran escritor que es José Jasso y que sabemos que tiene mucho que ofrecer.      

            Finalizo con una cita del joven escritor y pornógrafo Sergio Téllez-Pon: “El futuro queer ya está aquí y se presenta de distintas maneras. No hay por qué temerle, seguir soslayándolo o nombrándolo a medias. El reconocimiento de la literatura queer enriquecerá en gran medida la crítica literaria, seguirá produciendo obras capitales en las literaturas de todas las lenguas y, sobre todo, hará una sociedad más diversa.”

José Jasso es escritor juarense. Tiene 45 años y entre otras carreras, inició la de Licenciatura en Literatura Hispanomexicana. Sólo concluyó la de Ingeniería Industrial, la cual ejerce en la industria maquiladora. Aunque escribe desde la infancia, ha podido concluir algunos textos cuando inició su etapa de becario en el Ichicult con Agustín García como coordinador y después con JJ Aboytia. Sus cuentos han sido incluidos en dos libros y algunas revistas.

jueves, enero 15, 2015

La Foxconn en México: precariedad en la frontera. Un artículo de La Marea


En este enlace, Devi Sachetto, Profesor de Sociología del Trabajo en la Universidad de Padua (Italia) y Martì Cecchi, estudiante de Doctorado en la Universidad de Padua, hacen un análisis de Ciudad Juárez como ciudad industrial, específicamente el estado actual de las maquiladoras. Su investigación se centró en la multinacional Foxconn, que emplea a cerca de 22,000 trabajadores solo en esta ciudad. El retrato es fiel a lo que hemos conocido de esta empresa a través del tiempo en los medios: trato déspota, hasta 14 o 15 horas de trabajo diarias, salarios que no aumentan. La ubicación lejos del tejido urbano y la ausencia de organización sindical, la violencia que nos cubrió como una sombra interminable, complican la vida de los trabajadores que salen cada mañana a las 5 a ganarse el pan. Recomiendo la lectura de este reportaje de investigadores italianos.

Por favor lean el reportaje aquí:

La Foxconn en México: precariedad en la frontera

lunes, enero 12, 2015

Sobrevivir con minisalarios - por Sanjuana Martínez (@SanjuanaMtz) - FEMCAI











Sobrevivir con minisalarios - por Sanjuana Martínez (@SanjuanaMtz) - FEMCAI

Sombra de a mentiras, por Mary Tiburcio


Aquí les va este cuento de mi amiga Mary Tiburcio (Veracruz, 1955), abogada y escritora radicada en Ciudad Juárez desde hace muchos años. En este interesante texto hace una analogía entre la escasez de la sombra de un árbol y una falsa amistad. Mary Tiber, nombre con el que firma sus trabajos, tiene un libro de cuentos y se encuentra en búsqueda de publicación.

                                            Sombra de a mentiras
Llegó el día mi amiga Azalea y yo quedamos en vernos. Habíamos decidido tomar un café o lo que cayera, con tal de olvidar por un rato “este pinche calorcito”, dijo ella. Luego, entre risas agregó: “o un pisto platicado como en los tiempos de antes”. Nos comunicábamos seguido por el Face. Sus publicaciones me hacían reír tanto que pasaba por alto cierto tono ácido en sus comentarios. Hacía años que no nos veíamos. Le pregunté que si había cambiado mucho, dijo que no, que la reconocería luego luego. Nos decidimos por un lugar muy cercano a mi casa, así que decidí caminar. Cuando el sol me dio de frente recordé que la ciudad estaba pasando por una onda "cálida", decían los de la tele. Será más bien hirviente, pensé, cuando el sudor se extendió por mi rostro. Para olvidar que todavía faltaban dos cuadras me concentré en la sombra de un árbol que alcancé a ver. Sería un descanso, esa esperanza y  el gusto de ver a mi amiga de antaño aminoraron el ataque del sol.
            Desde la escuela sentí simpatía por las carcajadas de Azalea. Confieso que en esa época yo imprimía dureza a mi mirada para ocultar una sensación de miedo que hasta ahora reconozco. Siempre pensé que Azalea era audaz. El enrojecimiento de mi piel interrumpió mis pensamientos. El ardor me recordó nuestra travesura favorita. Ella me enseñó a encajar cerillos en un chicle que pegábamos en la parte inferior del asiento de algún compañero del salón. Azalea  sugería el nombre, casi oigo su voz chillona diciendo: "y el agraciado es….".  Era ella la que prendía el cerillo pegosteado en la banca del elegido. Generalmente escogía a uno de los más aplicados o a las más bonitas.  Creo que en una ocasión que saqué nueve en Inglés la sorprendí poniendo el chicle bajo mi banca. Azalea solo reía diciendo “¡Uy!, qué carita pusiste. Asustas con esa mirada”. Me pasó el brazo por los hombros y me dijo: “Eres buena onda”.
El alivio que esperaba del árbol no llegó. La sombra era de a mentiras. Observé orificios en la mayoría de las hojas. El sol parecía burlarse filtrándose por los agujeros. Luego sentí comezón en las piernas. ¡Estaba parada encima de un hormiguero! Decenas de pequeños insectos subían por mis pies, entonces entendí que la frondosidad del árbol era ilusoria, las hojas estaban muertas y las hormigas se alimentaban de sus restos. Seguí mi camino  pensando en la semejanza entre la quemada por sol y por veneno.
            Al fin llegué. Había varios comensales. Al fondo estaba una señora gorda y arrugada, no era ella, no podía estar tan vieja. En las mesas de la entrada vi a una chava delgada y elegante, tampoco podía ser Azalea, se veía demasiado joven. Para mi sorpresa la muchacha alzó la mano.
            “Hey tú, pareces ciega”, gritó desde su asiento y soltó una carcajada que sí reconocí. Era Azalea. Alguna vez comentó que desde su divorcio se daba la gran vida, pero nunca imaginé la drasticidad del cambio.
            “¡Hola, qué bárbara!, te ves súper joven”. Ella no contestó de inmediato. Estaba absorta inspeccionando mi aspecto. Aunque su silencio me desconcertó, también empecé a observarla. El tono verdoso de su atuendo me recordó al árbol que recién había visto. La textura del vestido y el diseño gritaban precisión en calidad y corte. Tenía un escote cuadrado y en la parte superior se apreciaban orificios que dejaban ver otra tela que asemejaba follaje. Me deslumbró el relampagueo de una esmeralda que lucía en el dedo anular. ¡Uuu!, me dije. Y yo con pantalones de mezclilla y blusa artesanal. Lo peor eran los kilos que se me desbordaban por encima del pantalón. Su voz chillona me devolvió a la realidad.     
— Oye, ¡mira nomás como te pusiste! No vas a caber en la silla, tendremos que cambiarnos a uno de los sofás —, dijo, a la vez que lanzaba una de sus carcajadas —. Ignoré sus palabras y me senté en la silla frente a ella.
            — ¿Cómo están tus hijos?
            Azalea cruzó la pierna. Con tono de desenfado contestó.
            — Dos de ellos juran que serán cantantes famosos. ¡Pinche par de huevones! Solo uno trabaja en horario de oficina: Daniel, el mayor, el que se fue con mi exmarido.
            No supe si esperaba que yo hablara mal de sus hijos, preferí algo más cotidiano.
            — Pues tú te ves muy bien.
            Ella volvió a inspeccionarme y soltó una risotada que parecía llanto.
            — Ay, mija, gracias. Tú nomás tuviste un hijo y estás algo gordita. ¡Ah!, y sigues teniendo la mirada de animal al acecho.
            Pasé por alto sus comentarios. Creí que pronto me diría: “eres buena onda” y empezaríamos a recordar nuestra época de estudiantes. No fue así. Ella siguió observándome.
            — ¿Por qué vienes tan sudada? No me digas que no tienes carro y solo me buscas para pedirme prestado.
            Entendí entonces por qué me recordó al árbol.  La risa y elegancia de Azalea eran como una sombra de a mentiras.


viernes, enero 09, 2015

Incredulidad, por Francisco García Salinas


Francisco García Salinas es poeta y narrador juarense.  Hoy nos comparte un desgarrador texto que reproduce la angustia del secuestrado y nos desvela el rostro verdadero detrás del secuestrador: la miseria y sus tentáculos. Francisco García es miembro del Colectivo de narradores Zurdo Mendieta desde hace varios años.   
Incredulidad
“Es la primera vez que me alegro de no tener hijos. Y no es que me alegre con esa alegría que dura para toda la vida, sino con esa otra que te hace salir de un apuro y  te pone contento aunque sea por un rato y te abre la cabeza para pensar mejor. Así los hijos que no he tenido no van a sufrir si estos me hacen algo. Acaso mi madre, pero ella ya mucho ha sufrido, como quiera sabe qué hacer”.
            — ¿Te quedas callada?
            — No te lo voy a repetir. ¿Cuántos hijos tienes y cómo se llama tu esposo?
            — No tengo ni hijos ni esposo.
            Y era cierto, Ofelia no tenía hijos, al parecer nunca tuvo la oportunidad de probar su fertilidad. De sus cuarenta y cinco años, solo diez no ha trabajado en la tienda. Sabe todo sobre abarrotes y vecinos. Puede cargar una bolsa de frijol y saber si le faltan o sobran cincuenta gramos; puede ver a un vecino y saber si su esposa lo engaña o su hijo usa drogas. Pero no tiene hijos y, al parecer no había caído en la cuenta de eso. Muchas veces le han hecho bromas sobre su soltería, pero su buen carácter la hace reírse de ella misma, por eso no esperaba que la primera pregunta que le hicieran sus secuestradores fuera sobre la maternidad. “No tengo hijos ni esposo”. La frase resuena en  su mente. Es la primera vez que tiene que hacerse ella misma la pregunta y darse una respuesta satisfactoria. Ya no basta una broma o decir con una sonrisa inconsciente que no los tiene. Lo de menos es responder a los secuestradores. La pregunta propia es la lastimosa ahora: “¿dónde están mis hijos?, ¿dónde están? Toda la vida trabajando y no tengo hijos”. La respuesta es urgente, al parecer no tendrá mucho tiempo para pensar.
            — ¿Te quedas callada? ¿Cómo se llama tu hijo el que trabaja en la tienda?
            Ofelia sigue en silencio. Nunca se imaginó ser la madre del Fer, pero le gusta la idea. Fernando lleva trabajando con ella más de ocho años, es güero como ella. La confusión la consuela. No responde. Los secuestradores se ponen más violentos y le dan un golpe en la cabeza, ni así se le borra la imagen de Fernando.
            — ¡Déjate de pendejadas, Güera!
            Ni el secuestrador, que apenas terminó la primaria y que desde muy chico se metió al mundo de las drogas lo puede creer. Apenas tiene diecisiete años y es el mayor de seis hermanos. Su madre lo parió a los catorce, desde entonces no dejó de dar a luz. El último chamaco tiene seis meses. La mujer apenas si se puede mover, quedó muy lastimada y ya parece una anciana. Ofelia podría ser su madre, pero no tiene hijos.
            — ¿Por qué me pegas?
            La sangre escurre por la boca de Ofelia. El Chori le ha dado un golpe y le grita lleno de coraje.
            — Toda la lana que tienes y no tienes hijos. ¡Pinche vieja mentirosa! — Y le da una patada —.
            — Llámale al jefe, él nos dijo que la doña tenía tres hijos y que iba a estar fácil el jale, se me hace que levantaron a otra. — El Loco no daba crédito a la respuesta de Ofelia —.
            El Chori ha vivido en la miseria desde que nació. Martha, su madre, lo vistió de pura ropa usada, a veces se la regalaban y a veces la compraba en las segundas. Ahora con lo de los secuestros ya empezó a comprar ropa de marca. Pero eso es solo apariencia, las marcas de la ropa no borran las marcas de la vida y al Chori, al parecer, le gusta llevarlas por dentro y por fuera. Martha hizo de todo para alimentarlo, la prostitución y la venta de drogas no fueron la excepción. Tiene treinta y un años y se ve más acabada que Ofelia. Quizá por eso el Chori la golpea, o quizá porque si ella hubiera sido su madre, no habría pasado las experiencias que pasó o no se hubiera metido al mundo de la criminalidad. Pero su madre es Martha y ella está buscando cómo seguir alimentando a sus otros hijos. El Chori no le da nada de dinero, si acaso le compra una papitas, cada nunca, a sus hermanos, pero nada para Martha.
            — Sí, es la morra — dice el Muerto —, y también tiene hijos; dice el jefe que le saquemos la sopa a madrazos, pero que no la vayamos a matar, la vieja tiene mucha lana.
            El Chori se levanta, mira a Ofelia como nunca ha visto a nadie. Le da otra patada y empieza a llorar, nadie entiende qué le pasa. Se limpia las lágrimas con la mano y golpea más a Ofelia.
            — Ahora sí me vas a decir el nombre de tus hijos o si no, yo mismo voy a ir a buscarlos y los voy a traer y te los voy a hacer pedacitos. ¿A poco toda la lana que ganas es para ti sola? ¿Cómo se llaman tus hijos pinche Güera?
            Ofelia calla, la respuesta está dada pero el Chori no acepta el silencio como respuesta. Por su mente pasan los recuerdos de su vida y se mira solo y miserable, también pasan las imágenes de sus seis hermanos amontonados en los dos cuartos donde viven. No aguanta más. Ofelia se queja, pero se siente en paz, al parecer ha dado buena respuesta a sus interrogadores. El Chori pierde la cabeza y saca la pistola.

            — ¡Muérete pinche vieja egoísta y no andes viniendo al mundo si no tienes hijos! 

lunes, febrero 03, 2014

HOM, de Carlos Giménez



Obra maestra del más importante historietista español Carlos Giménez (Madtrid, 1941), fue publicada por primera vez en 1977, época en que los jóvenes de entonces sentíamos que tener ideales, pregonarlos y defenderlos era un deber. Se trata de una historia fantástica donde un hombre llamado Hom se encuentra solo de pronto en la jungla después de perder a su pareja y de haber dejado la comuna donde vivía. Un hongo parásito se le instala en la cabeza para controlarlo y usarlo para sus fines. A lo largo de 56 páginas Giménez crea un universo donde los personajes más astutos o poderosos, igual que en la vida real, abusan de los más débiles: los pobres, los ignorantes, los viejos y las mujeres son explotados y muchos, asesinados. Alentado por el hongo parásito, Hom participa en la opresión de los pescadores unidos al árbol. Cuando aparece el Gran Yo, un personaje mitad pez y lagarto o algo parecido, que proclama tener la voz de la verdad,el sometimiento es doblemente insoportable. No podemos evitar la comparación con el poder de control de la religión en la realidad. Hom reflexiona: ¿es justo sacrificar a muchos para que sobreviva uno? ¿Tiene más derecho a vivir el fuerte que el débil? Finalmente, Hom decide librarse del parásito y del pez. Las mujeres lo ayudan. Hay una viñeta muy significativa donde los brazos de ellas apoyan a Hom para matar al Gran yo. El final es abierto. Siempre habrá un hongo parásito dispuesto a adueñarse de la voluntad de los débiles para controlarlos. El planteamiento de esta historieta es claro: la unión hace la fuerza. La unidad es la única solución, las fuerzas dispersas deben concentrarse en una sola. Hom es una obra intemporal, llena de significado y de reflexiones tan necesarias en esta época de desertificación de la conciencia. Imprescindible. Album de Ediciones amaika

Reeditado por Glenat. Ejemplares disponibles en:www.edicionesglenat.es

jueves, noviembre 07, 2013

433 MAQUILAS PERDERÁN BENEFICIOS

Por falta de cumplimiento a las obligaciones de informar datos como personal ocupado y remuneraciones solicitado por el INEGI. Tanto privilegio que tienen y aún así hay muchas que evaden al fisco.¿Por qué la Secretaría de Economía actúa hasta ahora?

http://eleconomista.com.mx/industrias/2013/11/05/se-alista-cancelacion-beneficios-maquiladoras

jueves, abril 04, 2013

Poesía desde Ciudad Juárez, México, Orbis Tertius: El poeta visto como persona

Poesía desde Ciudad Juárez, México, Orbis Tertius: El poeta visto como persona: No es más que humano, por gracia o desventura, el poeta. Y es todo humano, en rigor, masa y defectos. Imperfección es toda la esenci...

Mi hermano Agustín publica nuevo poema que desmitifica la labor del poeta. Bello. 

domingo, febrero 24, 2013

“Escribir siempre es excusa para hablar de la vida”: Elpidia García

Enlazo entrevista que me hicieron en el diario digital Puente Libre.mx (lamento la incorrección cacográfica y ortográfica de la redacción del diario) por haber sido ganadora en la Convocatoria de Publicaciones del Instituto Chihuahuense de la Cultura (ICHICULT). Participé con un libro de cuentos titulado "Las maquilas también cuentan", aunque es probable que el título cambie. El libro está dividido en cuatro secciones: "Ecografías", "Ellos saben si soy o si no soy", "Heroínas de papel" y "Nostalgias y otras rarezas" Las tres primeras secciones son cuentos relacionados con el ambiente laboral en la maquila y la cuarta contiene textos de temas variados. La redacción y corrección de estos textos me ha mantenido por algún tiempo alejada de este foro. Además de este premio, obtuve también este año la beca David Alfaro Siqueiros en la que resulté ganadora en la categoría Nuevos Creadores en el género Cuento. El proyecto que titulé "Cofre de cascabeles" se trata de escribir doce cuentos también alrededor del tema del trabajo en la industria maquiladora.

“Escribir siempre es excusa para hablar de la vida”: Elpidia García

lunes, enero 07, 2013

Poesía desde Ciudad Juárez, México, Orbis Tertius: Hondo azogue

Enlazo este bello poema de mi hermano Agustín en su blog. 

Poesía desde Ciudad Juárez, México, Orbis Tertius: Hondo azogue: ¿Cómo será esta imagen al espejo sincero de tus ojos: fondeando allá en tus cristalinas, fosfóricas neuronas? Nada que ver con...

domingo, diciembre 02, 2012

Presentación de Manufractura de Sueños en Monterrey y San Luis Potosí

El Taller de narrativa Zurdo Mendieta, del cual soy miembro, presentaremos el libro Manufractura de Sueños el 4 de diciembre en Monterrey México y el día 6 en San Luis Potosí. Corran la voz y si desean adquirir un ejemplar, envíenme un mensaje y con gusto se los hago llegar.

viernes, noviembre 02, 2012

Supervisor de Empresa Sam Won golpea a sus empleados

Kim Jaeoak, supervisor coreano de la empresa Sam Won, golpea a sus trabajadores con patadas voladoras en Querétaro. Indignante que esto suceda, son los métodos todavía usados en algunos países. Les van a clausurar su empresa temporalmente. Yo digo que la cierren y la obliguen a liquidar a todos los empleados!


Clausuran empresa donde golpean a empleados

Querubín




Cuando supe que mi hermanita Patricia había fallecido, yo tenía solo cinco años, ella, veintiún días.  Como a los niños de esa edad no se les cuentan muchas cosas porque los adultos creemos que no las entienden, nadie me dijo en qué momento pasó de estar viva a estar muerta. Trato de recordar la imagen viva o muerta de su carita. No lo logro. Han pasado tantos años.
Rescato un puñado de imágenes mezcladas alrededor de la efímera vida de Patricia y veo a mi madre en su embarazo del sexto hijo. Usa un vestido de maternidad que se pone con frecuencia a lo largo de nueve meses, quizá porque tenía pocos, o porque le gustaba mucho.  Sobre el fondo negro de la tela, cuernos de la abundancia de muchos colores se repetían. Me gustaba mucho verlos por la lozanía y brillantez de las frutas estampadas de varios tipos, que se esparcían fuera de la cornucopia, en un derroche de saludable vitalidad y belleza. Quizá mi madre escogió la tela con el deseo de que trajera buena suerte para Patricia, que ahuyentara la pobreza de su vida futura. Ella misma escogió la tela y se hizo el vestido porque era modista.
Del nacimiento de Patricia tampoco me dijeron nada, solo sé que un día mi abuela llegó, se quedó a cuidarnos y dos días después llegó mi mamá con la niñita que se murió a las tres semanas. ¿Recordará ella sus rasgos, el color de su piel y de su pelo, el tono de su llanto, el día de su nacimiento, la forma de sus manos? ¿O se le confundirán los recuerdos con los de sus otros hijos? 
De alguna manera, sin ser consciente de lo que es la pérdida de la vida humana, supe un mal día que mi hermanita, a la que no llegué a querer como a mis ocho hermanos, Patricia amaneció muerta. Hubo mucho movimiento en la casa.  Con claridad evoco a mi madre frente a la máquina de coser cosiendo un ropón de satín blanco. Aunque no lloraba, pude advertir en su semblante el peso de su tristeza mientras la tela se deslizaba debajo del pisacostura. Ella no es mujer de llorar, yo creo que ya tiene demasiadas lágrimas por dentro. Aguantó de todo y se llenó de resignación.
En el jardín de la casa de mi tía, no muy lejos de la nuestra, había flores de cempasúchil. Fuimos a cortarlas y las acomodamos con las flores hacia arriba en una tina para lavar la ropa. Para que no se marchitaran hasta la hora del funeral, mi tía echó un poco de agua en la tina. El olor del cempasúchil nunca se te olvida, es una fragancia agradable pero penetrante a la vez, que recuerda al campo y que perfuma todo, tanto así que me quedó grabado el olor de las flores más que las facciones de mi hermana.
Las flores de mi tía eran muy pocas y alguien fue a comprar más. El ambiente era de fiesta para los niños. Habían venido todos los primos, así que nos pusimos a jugar. Mientras, vistieron a Patricia con su vestido blanco de primera comunión, de quinceañera y novia, pues ya no viviría para ninguna otra celebración. Tenía una diadema con flores blancas también. No sé si sus manitas estaban entrelazadas, como se las acomodan a muchos muertos. Después la pusieron en el féretro infantil también blanco, el más pequeño que encontraron, aun así, le quedaba grande. Parecía una muñeca en exhibición. Pregunté por qué la habían vestido de blanco, yo hubiera deseado que su ropa fuera de colores vistosos, como los de mis muñecas. Mi madre me dijo que porque era un angelito que iba al cielo. No comprendí por qué los ángeles tienen que tener la ropa blanca, ni por qué si era un ángel, no tenía alas.
Después nos fuimos al cementerio. ¿Era el Tepeyac o el Municipal? En una troca subieron la tina con las flores de cempasúchil. Mi mamá y mi papá, mis tías y mis primos, fuimos en carros de taxi porque no teníamos carro propio. Cuando bajaron la cajita blanca a la tumba no hubo llanto. Puede ser que mi madre haya llorado quedamente, tal vez lloró por dentro, pero no me di cuenta. Solo vi que todos alrededor de la tumba estaban serios y pensativos. No podían sentir nada por ella si solo la habían visto alguna vez, o ninguna. Y allí quedó Patricia García Delgado, que pasó por los vivos como una estrellita fugaz, o una nubecita, durante una brizna de existencia. Tan breve, que su recuerdo, como destello, se va difuminando en los entresijos de la de los de su sangre. Ni su tumba existe ya.
 En el nuevo embarazo de mi madre tres meses después, ya no volvió a ponerse el vestido con los cuernos de la abundancia que me gustaba tanto.



lunes, agosto 15, 2011

LAS MAQUILAS SON UNA SOLUCIÓN FÁCIL, INJUSTA E IRRACIONAL


A veces me han preguntado qué de malo le veo a las maquilas. Si proporcionan trabajo y beneficios a los trabajadores. Les dan entrenamiento y en ocasiones, hasta tienen oportunidad de crecer. La respuesta tiene que ver con la economía global: los acuerdos para establecer estas empresas en otros países garantizan que los salarios se mantendrán bastante bajos y las leyes del país se modificarán para permitir a las maquilas el mayor rendimiento en sus operaciones, así como en sus importaciones y exportaciones. Las leyes laborales que deberían proteger a los trabajadores son laxas y violadas frecuentemente. Y cuando encuentran un lugar dónde producir, se van, muchas veces abandonando a los trabajadores sin pagarles.  A esto se le llama "violencia estructural del desempleo".  Las maquilas no ayudan a mejorar el nivel de pobreza. No hay posibilidades de ahorro para las decenas de miles que trabajan en ellas ganando el salario mínimo.  Qué iluminador me resultó este artículo de Jason Hickel: Reconsiderando la ética y ventajas económicas de la explotación del trabajo, en La Gran Época. En él, plantea como solución una nueva economía en la que, en lugar de usar mano de obra de explotación, se incrementen ligeramente los precios sin afectar los beneficios de las empresas. Lo que se necesita es una economía "más humana y democrática". Las maquilas son la solución fácil, injusta e irracional. Hay que cambiarla.

lunes, junio 13, 2011

PIDE QUE BANCO SANTANDER PROTEJA A LOS HUÉRFANOS


Sara Cecilia Dávila Barrón era una trabajadora de la maquiladora Delphi. Había terminado su contrato con esa empresa y acababa de recibir su cheque correspondiente al pago de sus utilidades. Era el 1o. de Junio. Se dirigió a una sucursal del Banco Santander en la calle Jilotepec de Ciudad Juárez. Mientras esperaba en la fila para cobrar su pago, cuatro asaltantes entraron y dispararon cuando el policía a cargo de la seguridad del banco les hizo frente. Cuatro mujeres quedaron heridas y el policía murió allí mismo. Sara Cecilia recibió un disparo en la espalda y falleció horas después en una clínica del Seguro Social. Como en muchos otros casos, los asaltantes huyeron. Tres niños pequeños han quedado huérfanos para sumarse a los más de diez mil solo en esta ciudad, desde que se desató la cruenta y absurda guerra al crimen organizado. Su familia, abatida por el dolor, considera que el Banco Santander, debe resarcir a los huérfanos de Sara Cecilia por su responsabilidad en los hechos al no proporcionar la seguridad que se espera al efectuar operaciones dentro de sus instalaciones.

Adjunto el texto íntegro del padre adoptivo de Sara Cecilia, narrando los detalles dolorosos de los hechos en los que ella perdió la vida y donde hace su solicitud. Dadas las condiciones de inseguridad en Cd. Juárez, lo menos que pueden hacer las instituciones bancarias, es ayudar a las víctimas de asaltos, sobre todo cuando se trata de niños que quedan en la orfandad.

http://www.monitorapcj.com/notas.php?IDNOTA=21581&IDSECCION=monitor

http://www.diario.com.mx/diariotv/video.php?id=828752f77ada1b8badf688bb8be59f9d

Junio 8, 2011

TESTIMONIO DE SARA CECILIA DÁVILA BARRÓN

Mi nombre es Raúl Barron Zúñiga, soy ciudadano Mexicano por nacimiento, que ha vivido casi toda su vida en Cd. Juárez Chihuahua, México.

Hago un llamado de auxilio a las hermanas y hermanos Españoles, al Sr. Emilio Botín Sanz de Banco Santander, a que volteen hacia Cd. Juárez Chihuahua, México y nos ayuden a Proteger a nuestros huérfanos, a educar a nuestros jóvenes, en ésta que ha sido identificada por la prensa nacional e internacional, como la Ciudad más Violenta del Mundo.

El pasado miércoles 1ero de Junio del 2011, antes del caluroso mediodía, mi hija adoptiva, Sara Cecilia de 28 años de edad de la mano de su hijo mayor Saúl de 5 años de edad, ingresó a una sucursal bancaria de Santander, en el área de la avenida Jilotepec, en Cd. Juárez Chih., a realizar una operación simple bancaria, cambiar un cheque de baja denominación, para llevar provisiones a su casa, a sus hijas Valeria de 4 años y a Estefanía de dos años que junto con su marido, estaban esperándolos a que regresaran para preparar los alimentos del día.

Ese nefasto día, Sara Cecilia, salió en camilla del banco Santander después de recibir un fugaz disparo en la espalda proveniente de un grupo de individuos armados que perpetraban un asalto a la institución. Sara Cecilia en un acto protector de cualquier madre hacia sus hijos, cubrió con su cuerpo a su pequeño hijo Saúl, quien Gracias a Dios, resultara ileso del vandálico acto.

Sara Cecilia falleció en la clínica del IMSS #66 después de más de cuatro horas de cirugía para intentar salvar su vida por los médicos y enfermeras de dicho hospital.

Sara Cecilia, nunca se imaginó que al ingresar al banco iban en huida cuatro sujetos con armas largas y cortas disparando contra el policía bancario de 26 años y contra los clientes y empleados del banco. Solamente el policía y Sara Cecilia, fallecieron ese mismo día. Otras tres mujeres, fueron heridas y esperemos en Dios que su estado de salud mejore.

Se menciona como héroe al policía por intentar hacer su trabajo y morir por ello, y se dá la noticia de que falleció una de las mujeres heridas en el incidente en los diarios hasta el siguiente día……

Se realizan los servicios funerarios, las lágrimas de dolor, llanto de impotencia por la pérdida de nuestra hija, sobrina, prima, esposa, madre de tres menores que no alcanzan a entender donde está su madre y a qué horas les va a dar de comer, jugar con ellos, platicarles un cuento, acostarlos a dormir, bañarlos para enviarlos a la escuela…Todavía la esperan y no entienden el lenguaje de su padre, abuelos, tíos, primos, que los abrazan, las consuelan y les repiten que su madre se fué al cielo y que yá está con los ángeles y los cuidará desde allá………Ellos continúan llamándola y esperan verla entrar a su cocina para que les dé, de comer.

El esposo de Sara Cecilia, está enfermo e incapacitado de por vida, tiene más o menos buenos días y malos días, ¿cómo vá a poder cuidar, criar, educar, hacer crecer a esos pequeños de 5, 4, y dos años?

Sara Cecilia era la que trabajaba para ayudar con los gastos y soñaba con que sus hijos fueran a la escuela y fueran gente de bien como a ella le habían enseñado…

Ahora quien le va a ayudar a su marido con sus hijos?......... todo por ir a esa sucursal de Santander en la calle Jilotepec, el día miércoles antes del mediodía del 1ro de Junio del 2011, en la ciudad más violenta del mundo, Cd. Juárez Chihuahua, ciudad que fué invadida por gente extraña, unos que vienen a cuidar a los ciudadanos, y otros que son delincuentes que enfrentan a los que nos deben de cuidar y de repente nos arrebataron lo único que nos quedaba, La Esperanza de continuar viviendo aquí, en nuestra ciudad, donde nacieron nuestros hijos, donde fuimos a la escuela, donde soñamos con progresar y construir un buen futuro para nuestros hijos, nuestras familias, nuestros amigos, nuestros vecinos.

Pecamos de inocentes, al creer que existe la Justicia, el Derecho de vivir donde tu elijas, si eres mexicano y cumples con tus responsabilidades y obligaciones, somos inocentes, porque creemos que se respeta la Constitución Política Mexicana que tanta y tanta sangre ha costado en los últimos 100 años, somos inocentes si crees que a alguien en el gobierno le interesa el nombre de tu victima, de tu familiar, de tu dolor…Les interesa, el caso siempre que exista el protagonismo mediático, el beneficio personal, político, económico, nunca si es moral de apoyo, de mejora de buena voluntad por mejorar, por resolver las situaciones legales, de Justicia, de ayudar por servir, que al final del día es su función, mas sin embargo, necesitamos recordar la definición de Servidores Públicos…Servicio, Respeto, Justicia, Igualdad.

Para hablar de Justicia se debe tener el concepto de una moral correcta, basada en ética, racionalidad, leyes, equidad. Para hablar de Justicia se debe entender el concepto de virtud en las Instituciones Sociales, que en estos días son sueños imposibles para el ciudadano común como la familia de Sara Cecilia o como Tú, ciudadano común que pisotean tus garantías individuales a diario bajo el pretexto de que es en contra de los Delincuentes y por lo tanto eres parte del daño colateral….aguántate!.

Se dan los discursos de que actuaran con todo el peso de la ley, se le dará prioridad a tu caso en particular si tienes los medios de presionar a que los servidores públicos responsables del caso, alguien mas los presiona, los motiva con algo $…para que hagan su trabajo.

No sabemos si buscar justicia es pedir castigo…Castigo esperado a quien resulte aprehendido en el caso de Sara Cecilia y el policía de la sucursal del banco Santander…No sabemos si el castigar a los delincuentes que a lo mejor son adolescentes perdidos por el problema social de la comunidad Juarense, de familia humilde que no tienen trabajo y por lo tanto les resulta fácil cometer delitos para sobrevivir, castigar con el voto duro a las autoridades que no tienen suficientes elementos de seguridad para resguardar la institución bancaria, Castigar al banco por no ofrecer seguridad a sus clientes en pleno mediodía de ese nefasto 1ro de Junio del 2011, a las víctimas que seguimos creyendo en los discursos políticos de nuestras autoridades, que nosotros mismos elegimos al votar o al no votar, para que nos protegieran, nos cuidaran, para que hagan su trabajo y de que creamos que la situación va mejorando y debemos de integrarnos a la actividad diaria de la ciudad, porque ya esta mucho mejor la situación de la Violencia.

No buscamos el castigo como reprimenda, porque dicho castigo, a nosotros no nos devuelve a Sara Cecilia, no les devuelve a su madre a Saúl, a Valeria a Estefania, la esposa a su marido, no nos devuelve a la hermana, a la hija, al hermoso ser humano que era Sara Cecilia.

No, simplemente les decimos a todos los grupos en pugna, a todos los responsables del caos en mi ciudad, ya no más promesas, ya no creemos, ni en los buenos ni en los malos, porque no sabemos distinguirlos y lo único que nos queda es la Dignidad y el Orgullo de ser Juarenses, Chihuahuenses, Mexicanos y que estamos dispuestos a defender a nuestra familia, a nuestros vecinos, a nuestra comunidad.

Sólo teniendo conciencia de que si no lo hacemos nosotros mismos, nadie más lo hará, porque el sistema, el entorno, todo en si está contaminado, contaminación que huele, que se toca, que tú sabes que está ahí, por lo tanto si decides permanecer indiferente, tal vez a alguien de tu familia le toque hoy, mañana o pasado,…..

Si no buscamos realizar una acción, no habrá reacción, y todo continuará igual, discursos de un lado y otro, discursos que se pintan de colores en épocas de elecciones, donde a todos les surge la sabiduría y encuentran respuestas a toda la problemática social, no sólo de la ciudad y del estado sino del país entero.

Mientras mi familia, mis vecinos, mi comunidad seguimos expuestos a sus disputas, a sus intereses, a sus abusos, a sus planes y programas unilaterales sin participación real de la gente necesitada, del ciudadano común, que es quien tiene la respuesta a sus necesidades básicas de existencia y sobrevivencia porque es a él al que le afecta a diario el levantarse sin esperanza que pueda mejorar para mantener a su familia.

Ya nada nos regresará a Sara Cecilia.

Tenemos profundamente herida nuestra conciencia y nos exigimos cambiar y ser diferentes al como hemos sido hasta hoy, no más tolerancia ni pasividad, no más opinar sobre los hechos…… nos integramos al clamor ciudadano para buscar construir un mejor futuro a los hijos de Sara Cecilia que el día 1ro de Junio dejo en la orfandad y sin oportunidad de futuro en su tierna vida.

No podemos aceptar que hallamos perdido el sentido de asombro como ciudadanos comunes, hago un llamado a los padres de familia, a las familias, a los vecinos, a los jóvenes, a la comunidad en general a que luchemos para recuperar la dignidad humana, la dignidad ciudadana.

Las leyes de los hombres nos ofrecen paz y hacen la guerra, las leyes divinas nos piden que tengamos Esperanza y Fe, pues tendremos la recompensa después de la muerte, las leyes naturales nos ensenan que las manadas de animales se defienden entre ellos y nosotros en Cd. Juárez, en Chihuahua, en el País entero, estamos muriendo a pasos acelerados, sin esperanza que les podamos dejar un legado de mejor vida a nuestros hijos, a nuestros nietos y esperando que alguien mas venga a defendernos.

La dignidad ciudadana, empieza por tomar conciencia con tu familia, con tus vecinos y extenderla a la comunidad, ya no debemos esperar a nadie, debemos exigir respuestas, resultados, debemos de eliminar nuestros miedos, nuestros temores, es mejor morir con dignidad por buscar un mejor futuro para nuestros hijos, que vivir encerrados en nuestros miedos sin esperanza.

Si no nos cuidamos nosotros mismos, seguiremos siendo padres de familia y ciudadanos sin dignidad y nuestras victimas como Sara Cecilia no serán nada más que un expediente más.

Yo soy Raúl Barron Zúñiga y a la que fuera como mí hija la asesinaron la semana pasada por ir a cambiar un cheque a la sucursal de Santander en la Jilotepec, en Cd. Juárez, Chihuahua México, para darle de comer a sus hijos.

AL PUEBLO ESPANOL, AL SR. EMILIO BOTIN SANZ, les informamos que la Familia de Sara Cecilia necesita ayuda para ofrecerles un mejor futuro a los niños huérfanos en desgracia habida.

LA FUNDACION POR NUESTROS HIJOS A. C. en CD. Juárez Chihuahua México nos asiste y apoya.

¡Dios Los Bendiga a Todos!

Les agradezco y nos reiteramos respetuosos.

Raúl Barron Zúñiga

Raul1barron@yahoo.com

FUNDACION POR NUESTROS HIJOS A.C.

Raúl Avitia Renova

Ingraulavitia@yahoo.com.mx