jueves, septiembre 13, 2007

MÁS QUE HOMBRE Y MENOS QUE DIOS


Castillo de Chapultepec, Ciudad de México

México conmemora hoy a sus Niños Héroes. Su hazaña será recordada en miles de ceremonias cívico-militares en todo el país para que nadie los olvidemos.

Cada 13 de Septiembre se honra a 6 jóvenes de entre 13 y 17 años que perdieron la vida tratando de defender el Castillo de Chapultepec durante la Guerra de Intervención Norteamericana en 1847. Sí, alguna vez los Estados Unidos le declararon la guerra a México aprovechándose de la anarquía del momento con fines expansionistas, pues trataban de apropiarse de las provincias de la Alta California, Nuevo México y Chihuahua.

Entonces el Castillo era sede del Colegio Militar del Ejército Mexicano y los jóvenes eran cadetes aspirantes a pertenecer a él. 200 de ellos y 632 soldados defendían el castillo, además de 450 hombres al mando del general Antonio López de Santa Ana en el pie del cerro.

Cuando los norteamericanos tomaron el Castillo por su superioridad numérica militar y vieron algunos de los jóvenes cadetes muertos exclamaron "¡Pero si son apenas unos niños!", lo que dio origen a la expresión “Los Niños Héroes”.

Si uno de los 6 jóvenes héroes se envolvió en la bandera y saltó del castillo para impedir que los norteamericanos la obtuvieran como nos lo contaron en los libros de texto, no lo sabremos nunca a ciencia cierta. A veces se imponen leyendas a la historia verdadera. El caso es que estos niños-jóvenes fueron muy valientes al colaborar en la defensa militar con soldados experimentados dando su vida, y y por ello merecen muy bien el título de héroes. Sus nombres fueron: Juan de la Barrera, Juan Francisco Escutia, Francisco Márquez, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca y Vicente Suárez.

Pero, ¿qué es un héroe? Según una de las acepciones del diccionario de la RAE (Real Academia Española), en la mitología antigua era alguien nacido de dios y hombre, por lo cual le reputaban más que hombre y menos que dios. Un héroe es también alguien que emprende una hazaña, un acto heroico. ¿Llevamos todos dentro un héroe? ¿Y qué hay de los héroes anónimos? ¿Quién recordará por ejemplo a Andrés Castro Azcárate, juarense que cuando vio a la niña Jazmín de Jesús García Baca desaparecer bajo un colector colapsado por las lluvias mientras caminaba a su escuela, no se detuvo a pensar en su seguridad y su familia y se arrojó bajo las aguas negras para rescatarla? ¿Por qué nadie más de las decenas de personas que se encontraban en el lugar de la tragedia sacaron su héroe interior y ayudaron a Andrés?

Andrés Castro Azcárate no pudo salvar a Jazmín y perdió la vida intentando rescatarla. La corriente llevaba demasiada fuerza y los arrastró a los dos varios kilómetros por debajo del suelo hasta que sus cuerpos pudieron ser rescatados.

Por su valor, Andrés Castro Azcárate es un héroe. Más que hombre y menos que dios. Ojalá pudiéramos recordar su nombre y el de tantos héroes olvidados.

A él le dedico este fragmento del poema “Los Niños Mártires de Chapultepec” del poeta mexicano Luis G. Urbina:

Descansa, y que liricen tus hazañas
las voces del terral en los palmares,
y las voces del céfiro en las cañas,
las voces del pinar en las montañas
y la voz de las ondas en los mares.

Descansa, y que tu ejemplo persevere,
que el amor al derecho siempre avive;
y que en tanto que el pueblo que te quiere
murmura en tu sepulcro: "¡Así se muere!",
la fama cante en él: "¡Así se vive!"

Andrés Castro Azcárate tenía 42 años y era guardia de seguridad. Le sobreviven su esposa, una hija de 6 años y un hijo de 16.

miércoles, septiembre 12, 2007

TRANSPORTE Y MAQUILAS - FRACASO DEL TLC ?

Un elemento fundamental en la cadena productiva es el transporte de mercancías. Para que éste sea eficiente, el comercio transfronterizo representado principalmente por la industria maquiladora requiere un flujo ágil, económico y seguro. Los problemas a los que se están enfrentando las compañías transportistas y las empresas maquiladoras en estos días no son menores y nada indica que haya un esfuerzo común, esto es binacional, para solucionarlos de manera integral y eso es algo que debería preocuparnos a los más de 13 millones de personas que vivimos en las 14 pares de ciudades-espejo a lo largo de la frontera con Estados Unidos.

Uno de estos problemas es el aumento arbitrario del peaje, decidido por el Cabildo de El Paso, para los camiones que ingresan a México por uno de los puentes internacionales en Ciudad Juárez de 15 a 17.50 dólares por camión. (Más de 300,000 camiones al año cruzan por uno de los puentes) Esta medida eleva los costos de operación de las maquiladoras y ha generado como respuesta que la AMAC (Asociación de Maquiladoras A.C.), instruya a las compañías transportistas el boicotear la medida cruzando por los puentes de peaje gratuito, resultando en enormes colas, congestionamiento del tráfico, contaminación y demoras en las entregas de mercancías, hay que recordar que muchas empresas trabajan con el sistema JIT (Justo a Tiempo). Hasta ahora, las autoridades paseñas no han dado su brazo a torcer e insisten en aumentar su recaudación con este aumento sin considerar el impacto de su decisión.

El segundo problema y posiblemente el de mayor relevancia, se trata de la increíble oposición de los Teamsters union (Sindicato de Transportistas), Sierra Club y sus aliados ambientalistas para permitir a las compañías mexicanas entregar mercancías en Estados Unidos y Canadá, contraviniendo los acuerdos del Tratado de Libre Comercio (TLC) que entró en vigor en 1994.

Teamsters alega que los camiones mexicanos son sucios e inseguros, a pesar de que para que puedan circular por carreteras norteamericanas tendrán que aprobar una rigurosa lista de requisitos. En realidad, lo que desean es eliminar la competencia.

Hasta ahora los camiones mexicanos con mercancías, la mayor parte proveniente de las maquiladoras, solamente pueden cruzarlos a Estados Unidos a una distancia no mayor de 40 kilómetros al norte de la línea fronteriza. Desde allí, compañías norteamericanas trasladan los productos a su destino. Sin embargo, el TLC suponía un comercio libre a través de los tres países firmantes.

Un plan piloto que permite a la primera compañía mexicana operar por un año por carreteras Americanas, fue bloqueado por el Congreso norteamericano la semana pasada negando el presupuesto para el proyecto el próximo año.

A todas luces el TLC sigue siendo unidireccional, y la decisión unilateral de elevar los costos de peaje en El Paso, a la medida de los Estados Unidos.

Hace falta que autoridades de Estados Unidos y México intervengan para resolver estos graves problemas sin prejuicios ni racismo además de poner en la mesa del debate otras cuestiones fundamentales como el deterioro del ambiente por los miles de automóviles y tractocamiones con los motores encendidos mientras esperan, molestias y la falta de agilidad en las revisiones en los puntos de cruce. Solamente entre Juárez y El Paso el comercio es de 40 millones de dólares, y más de 700 millones de dólares en bienes transitan entre las 14 ciudades fronterizas con EU. Según indican las estadísticas, las exportaciones seguirán incrementándose.

¿No deberían estas cifras alentar a las autoridades a lograr resoluciones?

lunes, septiembre 10, 2007

UN FANTASMA CON PRISA

Tan llenos de realidad estamos, que se nos olvida que desconocemos todavía los asombros que puede depararnos la no-existencia. Quizá por eso escuchamos con asombro de niño las historias de fantasmas y de cosas imposibles medidas con la vara de la ciencia, y se nos eriza la piel y un temor inusual nos sobrecoge. Por mucho que aleguemos inmunidad a los decires incitados por el fanatismo de la beatería.

Una historia de esa clase, que sonaba muy auténtica, me la contó Héctor, un amigo. Ya ni sé a cuento de qué salió en la conversación algo que le sucedió de niño. Sólo imaginar el suceso, se antoja increíble y nadie querríamos haber estado allí para vivirlo. Héctor tendría ocho años a la sazón cuando una tarde regresaba a casa de mano de su madre después de haber ido a arreglar no sé qué asunto. Su apartamento estaba en el tercer piso de un edificio viejo al que se habían mudado no hacía mucho. Aun cuando algunos recuerdos en la memoria de Héctor ya están algo desvanecidos por el tiempo, él se acuerda de un pequeño vestíbulo en la entrada, una ventana grande que dejaba entrar la luz natural y frente a ella, un ascensor ya viejo. La madre oprimió el botón para llamarlo y al abrirse la puerta automáticamente ocurrió algo tan inexplicable, que todavía logra que la mirada de Héctor evoque la perturbación que le produjo ese momento. El fantasma de un hombre sin piernas salió con violencia y sin mirarlos del ascensor elevándose por el aire, atravesando a su paso los cuerpos de Héctor y su madre, quien se desmayó por tamaña impresión. Héctor, el niño, para quien demasiadas cosas reales o no, eran muy raras todavía, alcanzó a ver que el despernado salió por la ventana en su vertiginoso viaje. Al preguntarle más detalles de esta breve experiencia sobrenatural cuenta que el fantasma, o lo que haya sido, le dejó adormecido el costado izquierdo por donde penetró para huir, eso es lo que a Héctor le pareció que hacía, velozmente por la ventana. La vestimenta del hombre era humilde, como la de un albañil, y su expresión era fría, igual que la de un muerto.

PROHÍBAN LAS BOMBAS DE RACIMO!



Una campaña internacional, la Coalición contra las Bombas de Racimo fue establecida en el 2003 para parar el uso, la producción, la transferencia y el almacenamiento de estas armas. Hoy en día, más de 160 ONGs de todo el mundo se están dedicando a la educación, a la investigación, y a presionar a diferentes gobiernos para cambiar sus políticas acerca de estas armas injustas.

Francisco Polo, en su blog Cosas de la diplomacia inició también una campaña
cuyo objetivo es conseguir que España ratifique en 2008 un tratado en contra de estas armas e invitó a la blogosfera a unirse a ella. Me enteré de ella leyendo el blog de mi amigo el Brujo en su blog Días del Futuro Pasado

Al respecto, les comparto este poema que escribió mi hermano Agustín cuando las primeras de estas bombas fueron arrojadas en Irak.

“La bomba de racimo prohibida”

si ya la muerte se envía en ramos y racimos

como fue una vez la muerte hongo gigantesco, rosa encandilada,

sol desaforado, luz enemiga de la sangre,

y es hoy granada que al abrir el corazón se multiplica,

esquirlas que otra vez revientan con sevicia roja,

luego qué crimen será este del hermoso nombre,

racimo como quien dice vid,

como quien dice fruta que me endulza y que me da la vida;

entonces la metralla también será un arroz de plomo;

al racimo datilero, al de veras, llamaremos castigo de los niños?

pues la palabra se tuerce, se trastueca,

llamaremos “caramelo” al cruel derretimiento,

a la fusión que disuelva el gran imperio?

Agustín García Delgado

viernes, septiembre 07, 2007

CHISTE DE LA MAQUILA

Un amigo de la maquila me envió este chiste. Aunque no lo parezca, dentro de la empresa es gracioso.

Cómo reclutar a la persona perfecta para un puesto dentro de la Empresa

Prueba

Ponga unos cien ladrillos en algún orden particular en un cuarto cerrado con una gran ventana abierta, luego envíe de 2 en 2 candidatos al cuarto. Déjelos solos, cierre la puerta y regrese en 6 horas y analice la situación.

Si al abrir la puerta los aspirantes están:

Contando los ladrillos... asígnelos en Contabilidad

Si los está recontando... en Auditoría

Si han vuelto un lío el lugar con los ladrillos... en Ingeniería

Si están acomodando los ladrillos de un modo raro... en Planeación

Si están tirando los ladrillos... en Producción

Si no han movido los ladrillos porque no les han explicado cómo ... en Seguridad

Si están sentados sin hacer nada y no tienen la más mínima idea para qué son los ladrillos... en Recursos Humanos

Si dicen que han probado varias formas, pero no han movido ni un solo Ladrillo... en Seis Sigma

Si rompieron los ladrillos en pedacitos y tratan de arreglarlos.... en Mantenimiento

Si están planeando alguna estrategia para acomodar los ladrillos...en Sistemas de Calidad

Si movieron los ladrillos y ya no los acomodaron y se echan la culpa unos a otros... en Calidad

Si están intentando sacar los ladrillos del cuarto... en Materiales

Si quieren invitar a cenar a alguien para que se lleve los ladrillos... en Ventas

Si esperan recibir un estímulo económico o regalo por recibir más ladrillos de la misma persona...en Compras

Si se salen del cuarto y vuelven a entrar nuevamente...en Sistemas

Si sólo están mirando por la ventana y hablando por celular... en la Gerencia!!

jueves, septiembre 06, 2007

CETU: DURO GOLPE PARA LA MAQUILA

Se trata de la obra Dos recaudadores de impuestos, del pintor flamenco Marinus Reymerswaele (Zelanda, 1493 - 1567)

Qué paradójico que la tan traída y llevada reforma fiscal que será inminentemente aprobada esta semana por nuestros rijosos representantes del Congreso y cuyo objetivo último es “…captar los recursos públicos indispensables para pagar la deuda social e impulsar el desarrollo social…” resulte en perjuicio de los miles de trabajadores de la industria maquiladora en México.

La propuesta de reforma fiscal presentada por el Ejecutivo considera la creación de nuevos impuestos como el llamado Contribución Empresarial a Tasa Única (CETU), que reduce la posibilidad de realizar deducciones de rubros clave como los salarios y temas de previsión social. Amén de que el CETU en general obliga a las empresas a aumentar su gasto tributario (y eso ha causado gran descontento en el sector), podría frenar la inversión y el establecimiento de nuevas empresas y puede tener un impacto grave para los trabajadores en las prestaciones que reciben deducibles de impuestos.

Los “bonos” que reciben por diversos conceptos (despensa, gasolina, lentes, asistencia perfecta, lentes, becas, etc.) representan el 70% de la erogación de las empresas y contribuyen enormemente a apuntalar la economía de los trabajadores. De aprobarse la Reforma para reducir la deducibilidad, lo lógico es que las compañías eliminen estas prestaciones de la parte integral del salario.

La Asociación de Maquiladoras y el Consejo Coordinador Empresarial de Juárez y de otras ciudades con empresas maquiladoras, se han estado reuniendo en estos días con funcionarios de la Secretaría de Hacienda y legisladores, pero hasta ahora no han habido avances significativos.

Parece que una vez más, las autoridades están equivocando el rumbo mientras que los trabajadores pagarán por su ceguera. Sólo esperamos que las mesas de negociaciones continúen y se logren acuerdos favorables.

Deloitte tiene una detallada presentación bilingüe sobre el tema

martes, septiembre 04, 2007

LA HUMILLACIÓN DE EINSTEIN

Elisa era una mujer solterona, de camino a vieja. Por más que quiso atrapar a un hombre para pasar las noches en compañía, no logró que ninguno se atreviera a firmar el acta matrimonial. A saber si sería por los hábitos de orden y limpieza que tenía. Algunas de sus peculiares manías, entre muchas otras de sus intimidades menos aptas para contarse, eran que nada más entrar algún pretendiente a la casa, le aclaraba que después de usar el inodoro limpiara el asiento con las toallitas cloradas que tenía sobre una repisa y que por favor no se olvidara de bajar el asiento después de orinar. Luego, si las cosas se ponían cachondas, antes de hacer el amor lo obligaba a darse una ducha, exigía que se cepillara los dientes tres minutos y se lavara después la boca con buches de enjuague bucal de menta. Si alguno se sometió a sus extravagancias no volvió para repetirlas. Todo esto me lo contó la misma Elisa, pues era mi amiga desde que estábamos en la secundaria. Por más que yo le decía que hacía mal, que esas cosas las dejara para cuando ya tuviera diez años de casada, que se dejara llevar por la pasión del momento y que más valía que se diera prisa en conseguir marido so riesgo de perder el tren. Pero nada. Elisa era de esas personas que tienen las costumbres fijas como con clavos de acero. Una vez siguió mi consejo de ir al psicólogo para curar su personalidad obsesiva-compulsiva mas su obcecación no le permitió modificarla. Así pasaron los años, se fue quedando cada vez más sola y entonces fue cuando decidió comprarse un perro. Total, los hombres ya no se iban a fijar en ella y no iba a permitir cambiar su escrupulosidad por la volátil merced del amor, decía

Einstein cambió su vida. Era el compañero ideal, alegre, vivaz, amoroso y sobre todo, inteligentísimo. Elisa estaba sorprendida de su capacidad de entendimiento. Tal vez por ello se dirigía a él como si se tratara de una persona.

— ¡Einstein! ¿no te parece que ya has ladrado suficiente desde que pasó ese perro callejero? Por favor ten piedad de mis nervios.

Y Einstein, la miraba con sus ojos brillantes mientras escuchaba atento con las orejas paradas. Se daba la vuelta silencioso y obediente, y se iba a sentar a su rincón preferido.

Cuando yo iba a visitar a Elisa, me reconocía de inmediato y se acercaba moviendo la cola para saludarme. Daba un par de ladridos de bienvenida, se sentaba luego frente a mí y me miraba ladeando la cara levemente, lo que yo entendía como un ¡hola! ¿Cómo estás, cómo va todo?

Einstein demostró lo mucho que sus actitudes se asemejaban a las de los humanos cuando cierta tarde invité a Elisa a celebrar el cumpleaños de Eduardo, mi sobrino de diez años. La fiesta era en el jardín, por lo que le dije que trajera a su perro para que no se quedara solo. Por allí estaba el Chihuahua de mi prima Catalina, ladrando sin parar y aun más cuando Einstein apareció. Sorprendido de ver que no era el único invitado de su especie, observó primero con curiosidad, luego con superioridad al enano gritón color canela. No sé si fue por que levantó las orejas respingando la nariz como si le picara por la pimienta al mismo tiempo que volteaba la cara peluda hacia otro lado, que adiviné un gesto de desdén en el Fox Terrier. Luego, indignado por la vulgaridad de tener que convivir con un inferior, se mantuvo silencioso sentado con la cabeza muy erguida en postura orgullosa el tiempo que duró la fiesta, mirando los niños jugar sin hacer caso del Chihuahua que lo provocaba gruñéndole y ladrándole de cuando en cuando, aunque huía después cobardemente detrás de las faltas de su dueña.

Elisa no cambiaba sus mañas. El pobre de Einstein pagaba por ellas con mustia resignación. Como cuando lo cepillaba durante una hora intentando enderezar el pelo enroscado del animal. Recortaba cada pelo que le parecía feo o más largo que los demás y le limpiaba y peinaba los pelos que parecían barbas en la cara. La tortura tenía sus recompensas, pues Elisa, al finalizar la sesión de estética, lo colocaba frente a un espejo y lo adulaba diciéndole:

— Einstein, no dudes de que has quedado como el Fox Terrier más hermoso de todo el país. Debes sentirte orgulloso de tu porte y elegancia.

Einstein examinaba su apariencia y a juzgar por su expresión, razonaba caninamente que puesto que su ama estaba complacida, el resultado había sido satisfactorio. Su meneo de cola y su paso frente al espejo varias veces indicaba que estaba de acuerdo con su ama.

Fue en una de esas sesiones interminables de embellecimiento que Elisa tuvo una crisis debido a su trastorno. Una garrapata enorme, que debía haberse metido quién sabe cómo al jardín, estaba anclada al cuerpo de Einstein cuando Elisa la tocó al estar bañando al perro. Ella gritó desquiciada por el asqueroso descubrimiento. Einstein no hallaba qué hacer, sabiendo que se iniciaba una catástrofe empezó a temblar como una gelatina. Agachó las orejas y salió precipitado del agua salpicando la alfombra hasta que llegó a su rincón donde se agazapó. Con el corazón latiéndole como loco, desde allí blandía las pupilas enmarcadas en expresión acongojada esperando lo peor,

— ¡Pero esto es inaudito Einstein! ¿Así me pagas los modales que te he enseñado? Siempre creí que eras un perro pulcro, que respetarías el hogar que te he dado. Pues ¿dónde demonios te has metido para coger un parásito que sólo los perros vagabundos tienen? ¡Y mira nomás cómo me has dejado la alfombra! todo debe estar contaminado, ¿qué voy a hacer ahora? ¡Vamos, sube al carro que vamos enseguida a cortarte el pelo al rape, no puedo tenerte en casa sin estar segura de que no llevas más despreciables sanguijuelas como esa!

Se puso unos guantes plásticos a la vez que trataba de evitar las arcadas para sacar al asustado Einstein que no sabía qué diablos le depararía el destino ahora.

Dos horas después Elisa y Einstein volvieron a casa. Elisa me llamó todavía con la voz tremulosa por el asco del recuerdo y me contó todo.

— ¡Y ahora estoy quitando la alfombra, y mañana tendré que fumigar el jardín! No voy a poder dormir esta noche pensando en las garrapatas.

—Cálmate, le dije. Algún perro callejero infectado se echaría en el jardín y dejó los ácaros. Bastaba con que lo hubieras llevado al veterinario. Una loción medicada y listo. ¡No tenías por qué haberle cortado todo el pelo!

—No importa, estamos en verano, hasta más fresco se sentirá.

Fui a ver a Elisa una semana después. Einstein estaba en su rincón deprimido y sin comer. Elisa me dijo que estaba así desde que le cortó el pelo. Al verse en el espejo desnudo, sus formas se delineaban ridículas. El color de la piel era sonrosado y sólo tenía pelo en la cara, lo que en conjunto, le daba un aspecto risible. Era claro que su orgullo se sintió humillado. Lloraba todo el día y apenas comía y si llegaba alguien, no salía a recibirlo por la vergüenza. Así permaneció dos semanas más hasta que notó que su apariencia era temporal, pues el pelo crecía de nuevo.

MEME: MIS 25 PELÍCULAS



Mi amigo El Brujo me ha invitado para que enliste las 25 películas que más me gusten. Para nadie es fácil la reducción de preferencias a un número porque invariablemente se termina descartando otras que luego se debieron incluir o se incluye alguna de la que no se estaba tan seguro, pero de todos modos aquí está mi lista. No tiene un orden específico.

1. Una historia de amor apasionada, de esas que sólo la muerte termina. Con una actuación maravillosa del guapísimo Ralph Fiennes: El Paciente Inglés – dirigida por Anthony Minghella.

2. La película de fantasía preferida de mi infancia: El Mago de Oz – dirigida por Victor Fleming y King Vidor.

3. Espléndida parodia de la producción industrial en serie como en la maquila – con sus miserias y su historia de amor incluida: Tiempos Modernos – dirigida por Charles Chaplin

4. El amor sacrificado por el ideal: Casablanca – dirigida por Michael Curtiz.

5. Bellísima película sobre lo descarnado y patético del amor de los que menos tienen y menos saben con actuación estupenda de mi paisano Anthony Quinn. Me hace llorar: La Strada – dirigida por Federico Fellini.

6. De cómo el amor a destiempo puede llevar a la locura y la muerte. Otra con la que lloro: El Angel Azul – dirigida por Joseph von Sternberg.

7. El amor en el México indígena hecho poesía. Preciosa y dulce con unos bellos Dolores del Río y Pedro Armendáriz: María Candelaria – dirigida por Emilio “el Indio” Fernández.

8. Sólo porque es una de las películas más hilarante que he visto. Me desternillé de risa la primera vez que la vi y la sigo disfrutando cada vez que la veo: El Guateque (The Party) – dirigida por Blake Edwards.

9. Un western sensacional que vi de niña. Me enamoré de la película, de Clint y de la música Ennio Morricone (y quién no?) - El Bueno, El Malo y El Feo – dirigida por Sergio Leone.

10. Otro western brillante, con exceso de moralina, pero basada en los valores más rescatables del hombre: El hombre que mató a Liberty Valance – dirigida por John Ford.

11. No podía dejar de incluir El Exorcista – dirigida por William Friedkin. La de terror que más me ha espantado. Pocas veces me atrevo a verla, me sigue asustando mucho.

12. Quién puede dejar de reconocer Ikiru (Vivir) como una obra maestra de Akira Kurosawa? Un tema trascendental como el sentido de la vida hecho un grandioso poema. Maravillosa.

13. Cinema Paradiso que fue dirigida por Guiseppe Tornatore es otra de esas películas cuya ternura ya no se acostumbra en las nuevas producciones cinematográficas.

14. Mi favorita de Kubrik: El Resplandor

15. Germinal, de Claude Berri nos descubre el infierno del trabajo de los mineros y la lucha reprimida por mejorar. No pierde actualidad. Sólo miren las noticias.

16. Todas las de Lars Von Trier me encantan, pero tal vez sea Europa la que más admiré.

17. Otra mexicana preciosa que nadie se debe perder de nuestro querido Indio Fernández es Salón México.

18. Y para completar el trío que incluyo del Indio Fernández está La Perla, inspirada en la novela de John Steinbeck.

19. Rashomon es otra de las grandes de Kurosawa. Aclamada por todos por su innovadora manera de presentar un asesinato desde varias perspectivas.

20. El cine negro me encanta. Y Los Violentos Años 20 es un excelente botón de muestra. La dirige Raoul Walsh.

21. He visto La Huida montones de veces. Una aventura llena de emociones. Es de John Sturges.

22. Grupo Salvaje, de Sam Pekinpah, uno de sus westerns inolvidables.

23. Se puede enamorar alguien de un retrato? Y qué pasaría si la imagen se convirtiera en realidad? La Mujer del Cuadro, dirigida por Fritz Lang y magistralmente interpretada por Edward G. Robinson. Una clásica de oro.

24. Las Uvas de la Ira, también basada en una novela de Steinbeck y dirigida por John Ford me encanta. La lucha de una familia por arrancar a su familia de la miseria.

25. Dirigida por Robert Rossen, Todos los Hombres del Reino es una de las que apenas descubrí. El genial retrato de la corrupción en la política y la facilidad de corrupción hasta de los incorruptibles. Vigente a más no poder.

A ver si a estos blogueros les gustaría publicar su lista de favoritas:

Julio, autor de mi blog chileno favorito Astrolabio
Don Melón, tu lista tiene que ser muy original
Spa de los viernes además de ser poeta, también le gustará el cine?
Edgar, a ver si así se anima a actualizar
A Ricardo le he aprendido lo poco que sé de cine, le encantará participar
Hermano poeta Agustín, le entras?

sábado, septiembre 01, 2007

URGE MEJORAR TRANSPORTE PARA LAS MAQUILAS

Las empresas maquiladoras en Ciudad Juárez se quejan del dispendio de 60 millones de dólares anuales que gastan en servicio de transporte de personal y demandan ahora que las autoridades asuman la responsabilidad para proporcionar una prestación digna y eficiente. Resulta que para disminuir los altos índices de rotación y ausentismo de sus empleados debido a la deficiencia del transporte local, hace más diez años el sector maquilador contrató los servicios de transporte con rutas diseñadas especialmente para llegar a las colonias periféricas, y así facilitar la llegada oportuna de trabajadores a las plantas. Sin embargo, el costo de movilizar al 85% de los 250,000 obreros de la ciudad, podría emplearse en otros rubros como “alcanzar mayores niveles de competitividad” según precisó el director ejecutivo de la Asociación de Maquiladoras (AMAC) Jorge Pedroza Serrano.

Las autoridades responsables no han tomado medidas todavía para responder a las demandas de la AMAC, pero lo ideal sería que cualquier resolución que se adopte, no haga más difícil la movilización de los obreros a sus fuentes de trabajo. Algunos trabajadores en colonias apartadas tienen que esperar el autobús especial a las 4 de la madrugada para llegar a las 6 a su maquila, pero si no hubiera transporte con rutas “especiales” ningún autobús regular pasaría por su colonia hasta más tarde. Lo que se requiere es que este servicio continúe ofreciéndose pero sin que represente una erogación para las empresas.

Y ya que van a revisar el problema del transporte, ¿por qué no agregan a la discusión el implementar medidas urgentes para hacerlo más decoroso? Nuestra comunidad no merece los autobuses chatarra, feos, contaminantes, sucios y en malas condiciones mecánicas que tenemos ahora. Tal vez esos 60 millones de dólares puedan invertirse en compra de nuevas unidades.

Según nota de El Diario de Juárez 9/01/07

viernes, agosto 31, 2007

OBRERAS PASEÑAS EN HUELGA DE HAMBRE

El modelo neoliberal pretende eliminar el desempleo masivo, pero para que pudiera haber un incremento estadístico de dos millones de puestos de trabajo han tenido que desaparecer primero 10 millones y crearse 12 millones, posiblemente fuera de las fronteras nacionales. Es meridianamente claro que los gobiernos, deberían abrir perspectivas vitales a los trabajadores desplazados por el reacomodo global de las fuentes de trabajo y fomentar el desarrollo para evitar la pobreza de los jubilados del futuro.

Sólo en la ciudad de El Paso, en Texas, al otro lado de la frontera con Ciudad Juárez, más de 30000 trabajadores en su mayoría mujeres estadounidenses de origen mexicano con poco dominio del Inglés, han perdido sus trabajos desde que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC), el 1 de Enero de 1994. Muchas de estas mujeres pertenecen a una organización sin fines lucrativos llamada La Mujer Obrera y ha tomado notoriedad estos últimos días, pues un grupo representativo de la organización ha iniciado una huelga de hambre – que inició el 27 de Agosto y concluirá el 3 de Septiembre - para protestar por la negativa del gobierno de Texas y federal para otorgar fondos destinados a impulsar un proyecto denominado Mayachen, que permitiría a la organización de mujeres adquirir la formación necesaria para hacer artesanías mexicana y promover diversas microempresas. Éste consiste en la ampliación de un restaurante de comida mexicana, un mercado de artesanías con productos provenientes de comunidades indígenas, una guardería bilingüe, la creación de un centro cultural y un centro de capacitación para mujeres desplazadas, pero el Fondo Empresarial del Gobierno del Estado de Texas ni siquiera aceptó recibir los programas presentados por la organización. A cambio, les ofreció empleo en alguno de los 7000 empleos disponibles sin tomar en cuenta que Mayachen es un proyecto ya establecido y en marcha.

Según la directora de La Mujer Obrera, Irma Montoya, la huelga de siete días pretende protestar por el fracaso del TLC entre México, Canadá y Estados Unidos debido al alto índice de desempleo para los trabajadores; denunciar discriminación al acceso a los recursos para el desarrollo para mujeres trabajadoras, y discriminación racial creciente en los trabajos debido a fobia anti-inmigrante.

Si alguien no tenía claro el impacto negativo de Tratado de Libre Comercio, este es un buen ejemplo. Con su cerrazón, el gobierno del El Paso sólo está programando pobreza para estas mujeres con férrea voluntad para trabajar al mismo tiempo que resquebraja las bases del Estado social.

jueves, agosto 30, 2007

LA FÁBRICA FELIZ

Desde lejos la Fábrica Feliz se parece a cualquier otra de las que hay en esta ciudad. Un gran edificio de una planta con un diseño moderno, funcional. Desde algún lugar alto, pueden distinguirse numerosos aparatos de aire acondicionado en el techo, lo que hace pensar en que los obreros felices realizan sus tareas sin padecer las inclemencias del tiempo. ¡Con lo extremoso que es el clima aquí eso se agradece! Ya quisieran en otros lugares tener fábricas como ésta. El pasto frente de la empresa luce bien cuidado, verde y bien cortado la mayor parte del año.

Para llegar hasta el área de recepción hay que serpentear un caminito cubierto de círculos de piedra en una gama de tonos de café que destaca entre el zacate verde como una boa quiescente. A los lados, grandes macetas de madera rústica rebosantes de geranios de colores muy vivos, hacen pensar que uno se dirige a un apacible hogar más que a un lugar de producción en masa. Arbustos siempreverdes con las frondas cortadas como un cubo, complementan los adornos naturales del frente alegrando la vista al cruzar la reja metálica que rodea la propiedad.

La pintura del edificio y del enrejado de hierro lucen nuevas y los cristales de las ventanas brillantes evidencian un mantenimiento impecable. Los espacios para estacionamiento están debidamente delineados con rayas amarillas y letreros metálicos azules indican los destinados a los visitantes y proveedores. Los demás están identificados con un número único asignado a los trabajadores que tienen carro. No como en otras fábricas menos felices, donde sólo los gerentes tienen su lugar personalizado con su nombre. No, en la Fábrica Feliz no hay distinción de rangos, todos son “asociados”, miembros de una comunidad que trabaja hacia un propósito común que redundará en beneficios para todos.

El nombre de la empresa, extranjero casi siempre, se ostenta en algún lugar visible del muro frontal.

En la parte posterior de la Fábrica Feliz los extractores de humos colocados en fila abarcan toda la pared sur. Las estructuras de lámina galvanizada relucen con el sol como si les sacaran brillo a diario. Resoplidos espaciados se escuchan cada vez que los operarios dentro activan su funcionamiento, entonces lanzan al aire un olor acre que pica la nariz y uno se siente aliviado de que los obreros felices no se preocupan de respirar aire que dañe su organismo.

En cada lado del edificio las puertas de emergencia pintadas de un color verde radiante parecen suficientes para una evacuación en caso de peligro.

Desde lejos pueden verse algunos hombres extranjeros con camisa blanca y corbata que salen a fumar un cigarro, o se dirigen de prisa maletín en mano al estacionamiento.

Dos veces por turno, un timbre ronco y desapacible que anuncia los descansos para comidas se escucha hasta el exterior. Uno puede imaginar a los artífices del trabajo revoloteando agitados entre las líneas de producción para llegar cuanto antes a la cafetería y apurar los alimentos; luego tal vez, si el tiempo alcanza, salir unos minutos y sentir un poco de sol, un girón de viento, y reconocer el magnífico azul único del cielo mientras exhalan hacia él las volutas de sus cigarros y las adivinan confundiéndose con las nubes abullonadas.

Numerosas cajas grises de tráilers alineados descargan las materias primas , a la vez que en otros cargan los productos finales para exportarlos. En la larga cadena productiva, los que completan los productos con sus miles de manos, desconocen las cifras de las ganancias millonarias que se obtendrán del producto de su esfuerzo.

Es verdad que es bueno trabajar en un lugar lindo y seguro, pero entonces ¿por qué los obreros que deberían ser felices, al terminar sus turnos marchan a casa como animales fatigados, cansados por la pesadumbre de la vida, desesperanzados?

Y en la Fábrica Feliz, la mañana siguiente, el sol hace brillar otra vez el césped húmedo, algunas abejas zumban encima de los geranios, el viento limpia el aire enrarecido. Una cuadrilla de trabajadores la barre, riega el pasto y limpia los ventanales. Todo está a punto para empezar un exitoso nuevo día.

miércoles, julio 04, 2007

LUCHADORAS: UN CÓMIC SOBRE LOS ASESINATOS EN JUÁREZ


Algunos juarenses podrían pensar que quienes inspiran su arte en el tema de la violencia contra la mujer en Ciudad Juárez son oportunistas. Aun las madres de muchas de las mujeres asesinadas en esta frontera han dicho que están en desacuerdo con que artistas transformen el dolor de las tragedias de sus hijas en productos comerciales. Pero ¿es oportunista el sobrecogerse de espanto no ante un hecho aislado, que los hay en todas partes del mundo, sino a un fenómeno antropólogico aun sin resolverse que duró más de diez años y el sentir la necesidad de gritarlo al mundo en las diversas manifestaciones artísticas? La tragedia ha sido siempre tema fundamental y recurrente en las expresiones del arte. La cadena de asesinatos en Ciudad Juárez ocurridos en aproximadamente diez años desde 1993 fueron el motivo para que Peggy Adam escribiera y dibujara Luchadoras.
El marco donde transcurre la historia del cómic Luchadoras es Ciudad Juárez, este lugar que lamentablemente se convirtió en icono de violencia debido a la impunidad de los crímenes, especialmente los perpetrados contra las mujeres de condición marginal. Quienes estamos familiarizados con los casos que fuimos desgranando horrorizados a lo largo de tantos años reconocemos en la desgarradora historia de Alma - el personaje central de Luchadoras, una cantinera con un novio abusivo y celoso – a los Rebeldes, una pandilla acusada de haber cometido varios de los crímenes; las maquiladoras; Casa Amiga, una organización que denunció los asesinatos e hizo una detallada relación de éstos; el Cerro Cristo Negro y el Campo de Algodón, lugares donde fueron encontradas varias de las muchachas muertas en extrañas circunstancias aun no resueltas; y la banda de los choferes, otro grupo también involucrado en los crímenes. Es claro que Peggy Adam hizo una cuidadosa investigación del asunto para desarrollar Luchadoras.
Todas las historias que se cuentan en Luchadoras están inmersas en la desgracia como predestinación, sin investigación, castigo ni justicia (a pesar de la venganza de Alma), por eso no se comprende el título de la obra ya que no corresponde al derrotismo de sus personajes, apenas objetos volátiles del titiritero que mueve los hilos de su destino. Ni siquiera el amor entre Alma y el fotógrafo extranjero Jean, único rasgo de dulzura de la historia, tiene un final feliz. Por el contrario, Jean hute despavorido ante la alerta de una crimen vengativo en el que no desea verse involucrado. La única lucha que se libra es evitar la muerte ¿igual que en la realidad?
Para los juarenses la historia de Luchadoras es un recuento triste de un pasado reciente que dejó una herida que permanece abierta, tal vez para siempre, como un estigma. Luchadoras se agrega a la ya larga lista de obras que de una u otra forma plasman nuestra realidad.

Peggy Adam tiene 30 años y es de nacionalidad francesa.
Estudió Bellas Artes en Saint-Etienne, estudió también en Toronto y en Angoulême.
Trabaja a menudo para prensa (Libération, Elle) y para publicaciones infantiles (L'École des Loisirs, Mango).
Con su estilo cercano al de Marjane Satrapi, Peggy aborda tanto temas ligeros y frescos (Plus ou moins...le printemps, Editions Atrabile) como temas serios y graves. Siempre actuales.
Luchadoras
Ediciones Sinsentido
14.25 euros en FNAC

sábado, junio 30, 2007

LA MAQUILADORA FRIBO ABUSA DE SUS TRABAJADORES

Los trabajadores de la empresa Fribo, S.A, de Sacatepéquez en Guatemala, denunciaron la serie de abusos a los que los someten sus patrones en clara violación a sus derechos laborales enviando una carta al National Labor Committee (Comité Nacional Laboral), un organismo no gubernamental que ayuda a defender los derechos humanos de los trabajadores en la economía global. De acuerdo a la carta de denuncia de los trabajadores, esta empresa, que se dedica a la confección de prendas de vestir de la marca Daisy Fuentes, una famosa modelo y actriz portorriqueña, maltrata a sus trabajadores como si fueran esclavos gritándoles y humillándoles; roba las deducciones destinadas al Seguro Social dejando a los empleados y sus familias sin prestaciones de atención médica y pensiones; niega a las mujeres el derecho al período de lactancia después de la maternidad; niega atención médica en caso de accidentes de trabajo o enfermedad; obliga a los trabajadores a trabajar 60 horas a la semana; no les paga las horas extras; descuenta horas por minutos de llegadas tarde y despide a los trabajadores sin ninguna indemnización. Además, exponen que las condiciones laborales son deplorables, pues no hay agua purificada, papel de baño ni jabón, ni sillas en suficiente cantidad y tampoco hay comedor para tomar los alimentos.
Por estos vergonzosos abusos, la cadena Kohl´s, que vende la línea de ropa de Daisy Fuentes en exclusiva, ha retirado la ropa de sus tiendas. Kohl´s ha declarado que compra la ropa a través de P.A. Group, quien a su vez declaró que le preocupan las denuncias de los abusos a trabajadores guatemaltecos y que confía en convencer al dueño de la fábrica, un surcoreano, en mejorar las condiciones laborales.
Es increíble que las autoridades guatemaltecas permitan estos abusos en las maquiladoras extranjeras en su país y que los trabajadores tengan que recurrir a organismos internacionales como el National Labor Committee para que su voz sea escuchada. Es también lamentable que los propios guatemaltecos a cargo de la empresa sometan a sus connacionales a métodos salvajes y violen las leyes para favorecer a una empresa que paga 25 centavos de dólar a sus empleados por cada blusa que cosen que luego son vendidas hasta en 38 dólares cada una en Estados Unidos. Es preocupante que las empresas en la cadena de producción se laven todas las manos y solamente “confíen” en que el dueño de la maquiladora pueda mejorar las condiciones y frenar los abusos.
Esta es la realidad que enfrentan muchas maquiladoras.
En Guatemala y en el mundo.
Lee la carta de los trabajadores aquí:http://www.nlcnet.org/article.php?id=347

jueves, junio 28, 2007

BREVE HISTORIA DE LAS MAQUILADORAS EN CIUDAD JUÁREZ

Este blog estaría incompleto si careciera de una buena referencia sobre la historia de las maquiladoras en Ciudad Juárez. De los documentos dispersos que se pueden localizar en la red de Internet, hay uno desarrollado por la Maestra Guadalupe Santiago Quijada, del Departamento de Historia de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) donde hace una cuidadosa relación de los orígenes allá por 1965 y posterior desarrollo de la industria; las diferentes épocas de crisis por las que ha atravesado y el impacto que éstas han tenido sobre la fuerza laboral juarense. Recomiendo la lectura de este documento a todos aquellos interesados por conocer con mayor detalle la historia de las maquiladoras. Aquí enlazo el URL http://docentes.uacj.mx/rquinter/cronicas/maquilas.htm del sitio Ciudad Juárez, Cronología del siglo XX, que además contiene otros artículos sobre la historia de Ciudad Juárez apoyados en investigaciones que han realizado académicos de la UACJ.

martes, junio 19, 2007

MI VIDA EN JUÁREZ



Un fragmento del siguiente texto fue seleccionado para formar parte de una antología representativa de los textos participantes en el concurso Mi Vida en Juárez, donde sólo participamos mujeres juarenses. La Editorial Porrúa es la responsable de su próxima publicación este mismo año.

Después de leer el diario del domingo me quedo con la idea de que Juárez es un eructo pestilente, una cloaca que recibe las inmundicias de muchos desagües y me pregunto hasta dónde su descomposición ha penetrado en mi espíritu.

Apenas amanece y después de un café enciendo el viejo carro y enfilo hacia el Poniente. Es una mañana clara y aunque no ha terminado el invierno, no hace frío. Los vientos de los días pasados se llevaron la espesa capa ennegrecida de humo, por eso puedo ver claramente los contornos grises de los cerros. Desde el punto donde estoy está el Cerro Bola a mi izquierda y junto a él, el que le dicen Cerro del Águila; a su derecha, uno más que no sé si tenga nombre. Su cima achatada se ve aun mejor que las de los otros y se distinguen las casitas salpicadas hasta la mitad de su altura. Su letrero “LA BIBLIA ES LA VERDAD, LÉELA” en gigantescas letras blancas se lee desde cualquier punto aunque no quiera uno. Es feo, y delata la ingenuidad de quienes a falta de esperanzas fincadas en bases reales, apaciguan sus temores y anclan sus sueños en la invisibilidad de su fe.

Hoy me levanté con el impulso de hacer un recorrido por los lugares que me traen recuerdos para hacer un breve repaso de mi vida en esta ciudad, como volver atrás las páginas de un libro para intentar aprehender la esencia de lo leído. Por eso subí al carro y aquí voy, esquivando el nervioso tráfico de las ocho de la mañana. Ciudad Juárez ha moldeado mi ánimo y me ha dejado un regusto amargo. Creo que en parte es por la aridez de la tierra que cada año se levanta en airadas tolvaneras que pueden durar semanas. El viento entonces se adueña de todas las flautas y sopla una melodía inquietante mientras la arena penetra en los intersticios cubriendo todo y dejando un paisaje lunar. Por eso en el juego de naipes de mis sueños, a veces aparece uno que me lleva a ese paraje solitario donde sólo me acompaña el ulular triste del viento. En parte también porque Juárez es una encrucijada donde se arremolinan demasiadas ambiciones, como una alcantarilla donde abundan alimañas que se aniquilan unas a otras. Enterarse a diario de las muertes de la vorágine de este lugar no es música para el alma.

Por fin llego a una de las colonias donde viví en mi infancia cerca del Panteón Tepeyac. La casa estaba sólo a pocos metros del panteón y por eso mis hermanos y yo jugábamos entre las tumbas. Yo me ponía a leer los nombres y los epitafios en las lápidas y me gustaba recorrerlas todas para ver cuál era más bonita. Algunas tenían fotografías de los que habían muerto y me entretenía viéndolas. Si la imagen parece lúgubre, entonces a mí no me lo parecía. A los siete años la muerte no tiene un significado preciso. De hecho, quizás fue la época que más disfruté la fantasía de ser niña. También jugábamos en La Piedrera, muy cerca del panteón. La Piedrera era un molino de piedra a donde llevaban rocas grandes de todos colores y texturas para partirlos en trozos más pequeños según los pedidos de los clientes. Alrededor del molino había montículos rojos, blancos, amarillos que nos sobrepasaban en altura y era divertido subirse a ellos y tener la sensación de estar en las alturas contemplando un paisaje multicolor; o jugar a las escondidas alrededor de ellas. Un disco de fierro abandonado, con el eje clavado en la tierra - tal vez en otros tiempos parte de la maquinaria del molino - nos servía como tiovivo al que mientras uno hacía girar, otro se sentaba en él para dar vueltas y más vueltas hasta marearnos y reír como pequeños ebrios de alegría.

¿Cuándo se acabó la fantasía que me hizo enfrentar una realidad para la que no estaba preparada? ¿Será tal vez cuando fui con mi madre al centro y al dar la vuelta en una esquina una imagen me estremeció? Ahí, sentado sobre un trozo de cobija estaba un hombre cuya parte superior del cuerpo era normal, pero sus piernas, que se convulsionaban sin control y descubiertas a propósito para despertar compasión, eran del tamaño de las de un bebé. Pedía limosna con una lata en la mano. Después del susto pregunté a mi madre y me dijo que había personas así en el mundo. Entonces supe que existía el sufrimiento, la pobreza, la deformidad y sentí que una parte de mi inocencia escapaba para siempre. ¿O será cuando mi padre abandonó el hogar dejándonos a mi madre y siete hermanos a la deriva? De ahí en adelante la miseria se apoderó de nosotros como una ladrona y ya no se apartó hasta que nos torturó las entrañas con el hambre y dejó que el invierno nos helara los cuerpos y las almas. Todo eso nos dejó marcas como de estigma y yo nunca más volví a disfrutar la infancia.

Pensando en estas cosas no me di cuenta que la luz verde del semáforo encendió y el que iba en el carro de atrás lanzó un insulto a mi madre. Tomo la Avenida Insurgentes hasta la Avenida de la Raza, después la Juárez-Porvenir para entrar al Parque Industrial Bermúdez y paso por la primera maquila en que trabajé cuando cumplí los quince. A esa edad no es fácil acostumbrarse a una jornada de trabajo completa y a la disciplina de un horario. Detengo el carro y miro el edificio que me trae recuerdos de otros tiempos más difíciles. Adentro pasé muchos años de mi vida. Suena un timbre y salen los obreros a desayunar, la mayoría son muy jóvenes y ya llevan el peso de una dura responsabilidad. Muchos de ellos ya son padres o madres y eso complica aun más la vida.

Trabajé en maquiladoras treinta años. Las cosas para los obreros han mejorado en todo este tiempo. Ahora hay autobuses que van a todas las colonias – no como antes - y uno puede ver a las horas de entrada y salida de los trabajadores cientos de autobuses polícromos en procesión hacia los parques industriales acelerando para llegar a tiempo. El chirriante barritar de sus frenos desvencijados se deja escuchar cada vez que la luz de los semáforos se pone en rojo. En el centro, miles de trabajadores con batas de trabajo de colores también, que las empresas les dan para diferenciar sus puestos, se arremolinan como hormigas para subir o se desperdigan en desbandada al bajar de los autobuses.

La maquila logró que mi economía mejorara hasta que la empresa quebró y para no pagar las indemnizaciones de acuerdo a la ley, inventaron razones para despedir a todo el personal. Fue un golpe bajo. No nos pagaron ni la última semana trabajada. De pronto me encontré en la calle con cuarenta y cinco años, una edad que no cumple los criterios de contratación de las maquilas, que te condena a una pensión raquítica y a pasar de hábil empleado a vendedor de burros o de productos Avon. Doy una vuelta más por el parque mientras las volutas de mis recuerdos hacen círculos y se elevan hasta desaparecer.

De camino al Centro por la Avenida Ribereño volteo hacia el Bravo, en otros tiempos de aguas caudalosas y protagonista de películas del Oeste. Allí donde miles de mexicanos de todo el país se cruzan arriesgando la vida todos los días. Ese río que ya no es, es el culpable de la maldad que nos invade, la tenue línea que nos separa del otro mundo que es mejor y a donde todos quieren irse: a trabajar, a vender drogas, a huir, a conseguir papeles de americano, unos llevan, otros traen y muchos mueren en el intento. Me viene a la memoria esa vieja canción: “Ahí yo me moriré, a la orilla del río…”

Recorro las calles hasta llegar al mercado en el centro. ¡Qué bullicio! Los olores de muchas comidas mezcladas con los olores del drenaje y del smog flotan, hieren las fosas nasales y llegan revueltos como amasijo a mi estómago vacío hasta provocar náuseas. La gente cruza descuidadamente y la plaza frente a la catedral está inundada de todo tipo de personajes: los que piden o venden algo, los que pasan, los que miran, los que tienen la cabeza baja, los que sólo están por estar. Con los años y los nuevos centros comerciales, el antiguo centro se desmorona como un viejo abandonado a su suerte.

Mientras tomo la Vicente Guerrero en dirección Oriente para regresar a casa pienso que no todo lo que la vida en la frontera me ha dejado es malo con todo y su hervidero de problemas. El puñado de los valores más importantes que me inculcaron mi madre y algunos de mis maestros me acorazaron para aguantar las embestidas de la vida a pesar de la descomposición que me rodeaba. Los sinsabores personales han sido compensados por tiempos breves pero intensos y plenos de felicidad. La disciplina de un trabajo duro y las cosas que aprendí me hicieron luchar por mejores puestos y me prepararon para competir. A pesar de las terribles pérdidas de mujeres, hombres y niños por la violencia familiar, la ignorancia, el narcotráfico, la drogadicción, el alcoholismo, la inseguridad, la impunidad, o todo ello, puedo ver a través de la niebla a aquellos que como yo luchan todos los días por dignificar su existencia y valoro a los juarenses que intentan permanecer erguidos con la cabeza fuera de la mierda.

jueves, mayo 17, 2007

MAQUILADORAS RECIBIRÁN CURSOS DE EQUIDAD



El Diario de Juárez publica hoy una nota muy positiva para las trabajadoras de la maquiladora: La presidenta de la AMAC (Asociación de Maquiladoras A.C., Sandra montijo Dubrule y la directora interina del Instituto Chihuahuense de la Mujer, María Isela Lozoya Velo firmaron un convenio de colaboración para impartir cursos de cultura sobre equidad, género, salud, educación, violencia familiar, autoestima, nutrición y desarrollo humano a obreras de la maquiladora. De acuerdo con la nota, estos cursos tienen como objetivo “promover un adecuado conocimiento sobre equidad y género, y además ordenamiento en la materia” “… divulgar y aumentar el conocimiento de las mujeres del sector maquilador, de acuerdo a un calendario anual e actividades establecido por ambas instituciones”.

Aplaudo a Sandra Montijo esta iniciativa que está alineada con los objetivos que se trazó cuando fue elegida como presidenta. Creo que es la primera vez que la AMAC arranca un proyecto de esta naturaleza.

¿Pero qué es la Equidad de Género? No vendría mal repasar la definición de Equidad de Género según la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal:

¿Qué es la equidad de género?

Dar a cada quien lo que le pertenece, reconociendo las condiciones o características específicas de cada persona o grupo humano (sexo, género, clase, religión, etnia y edad). Reconocer la diversidad sin que ésta signifique razón para la discriminación. La equidad se sitúa en el marco de la igualdad, abandera el tratamiento diferencial de grupos para finalizar con la desigualdad.

Es un instrumento para acercarse a mirar la realidad, poniendo en cuestión las relaciones de poder que se establecen entre varones y mujeres y en las relaciones sociales en gene. Es un marco conceptual, una metodología de interpretación y un instrumento crítico de análisis que

* orienta las decisiones,

* amplía y cambia la mirada,

* permite reconstruir conceptos, analizar actitudes para identificar los sesgos y los condicionamientos de género y encarar, luego, mediante el diálogo, su revisión y modificación.

Me parece entonces que estos cursos y seminarios deberían estar orientados por igual a las mujeres y a los hombres, que han sido víctimas y victimarios de esta mal de “falta de equidad”; a los representantes de los patrones, quienes a través de sus reclutadores de personal, violan continuamente los derechos de equidad al imponer restricciones de todo tipo durante la contratación (edad, sexo, apariencia, embarazo); al personal encargado de administrar personal (supervisores y gerentes), quienes muchas veces dan un trato laboral distinto a sus trabajadores por razones diversas, etc.

Conclusión: El conocimiento que puedan recibir las obreras sobre sus derechos no garantizará que los obtengan, si quienes se aseguran de que éstos sean llevados a la práctica los ignoran. Mientras que no se incluya a toda la estructura organizacional del sector maquilador, no se podrá construir una cultura de respeto, tolerancia y no discriminación. Ojalá que haya una continuidad de este proyecto en este sentido.

miércoles, mayo 16, 2007

LAS RATAS DE LA CALLE BABÍCORA

Lo primero que se me viene a la mente cuando pienso en la calle Babícora, son las ratas que salieron de la alcantarilla cierto año que llovió mucho. Eso, y las densas nubes de polvo que se levantaban del suelo por la falta de asfalto, cada vez que pasaban los carros. Las promesas del ayuntamiento para asfaltar la calle se renovaban cada época de elecciones, y hasta enviaban a los topógrafos y a las máquinas emparejadoras, pero inexplicablemente los trabajos se suspendían una vez elegido el alcalde. No importa cuánto se limpiara, lo seco del suelo hacía que la tierra se desprendiera como un talco fino que mantenía todas las cosas dentro de las casas cubiertas siempre por una delgada capa de tierra.

La parte superior de la alcantarilla en mitad de la calle, se elevaba grotescamente casi un metro encima de su nivel por los deslaves que el paso del agua dejaba en época de lluvias.

Los muchachos del barrio, recién terminaban la primaria, o si acaso un año o dos de secundaria, dejaban de ir a la escuela. Unos, hijos de madres solteras demasiado ocupadas en sus trabajos para vigilar su educación, por encontrar mayor deleite en la vagancia; otros, porque en algo tenían que trabajar para ayudar con el gasto familiar. Albañiles, vendedores de verduras, pintores de “brocha gorda”, ayudantes de mecánicos, eran algunos de los oficios que realizaban. Por las tardes, cuando ya habían vuelto de sus trabajos, muchos se juntaban en la esquina de la vecindad de Doña Anita, donde yo vivía. Un conjunto de diez departamentos de una sola planta unidos por un patio común, donde estaban los baños, los lavaderos de ropa y los tendederos. Se compraban una caguama, que metían en una bolsa de papel para ocultarla mientras se la pasaban uno a otro para tomarla a “pico de botella”, y hablaban de lo poco que pagaban en el trabajo, de lo dura que estaba la vida, de sus planes para irse al otro lado, mientras miraban pasar a las muchachas. Un litro de cerveza entre varios no duraba mucho. Si era de día de pago, compraban más y entonces la plática se alargaba hasta que oscurecía. La calle era preferible a estar en las casas, demasiado pequeñas y con demasiados ocupantes.

El verano echaba a la gente de las casas de la vecindad. Cualquier lugar era mejor que esas minúsculas celdas de dos habitaciones sin aire acondicionado. Por las tardes, una sinfonía de tonos naranjas y rojizos, como los de un fuego que se muere y que alguien ha olvidado atizar, dibujaban en el horizonte cada día un paisaje diferente, en competencia con el del día anterior. A esa hora, las señoras sacaban el televisor a la banqueta, que colocaban en una silla, para ver la telenovela de moda con las vecinas y de cuando en cuando, para matar el aburrimiento, organizaban también juegos de lotería en los frentes de sus casas. Entonces sacaban una mesa, una extensión eléctrica con un foco, que colgaban de un clavo en lo alto de una pared y cada quien se traía su silla de su casa. Mejor se estaba en la acera recibiendo adventicias brisas refrescantes que dentro, soportando el sofoco.

Mientras, los niños jugaban al fútbol en las polvorientas calles. Cuando pasaban los carros, paraban el juego y se hacían a un lado; esperaban un poco a que se disipara la polvareda y luego, ponían la pelota justo donde estaba antes de la interrupción y reanudaban el juego. Terminaban sudorosos, con los zapatos y piernas cubiertos de tierra seca, blanquecina. La tierra pegada a la frente, les escurría con el sudor dejándoles la cara chorreada de mugre. Cuando se acercaban a jugar a la lotería, todavía jadeantes de tanto correr, desprendían un tufo a sudor húmedo y caliente.

Había pocas cosas que alteraban el ritmo de vida del barrio. A veces, si los atrapaban bebiendo en la calle, las redadas de la policía se llevaban a los muchachos. Las madres entonces lloraban y se quejaban de que los muchachos no habían hecho nada. De vez en cuando, los fines de semana, algún inquilino alcoholizado la emprendía a golpes contra su esposa y todos los vecinos se enteraban de los dimes y diretes que se lanzaban a gritos, pues todo se escuchaba en la vecindad. Nadie intervenía porque al pasar los días, la señora con los ojos morados y el hombre con cara de estar aun recuperándose de la resaca, andaban muy sonrientes y cariñosos como si no hubiera pasado nada.

Lo más llamativo en varios años fueron aquellos titulares en los diarios: Cargamento de drogas sintéticas robado en las narices de la policía. Buscan responsables en la calle Babícora. Entonces arreciaron las redadas y los muchachos dejaron de juntarse un tiempo en la esquina para tomarse sus cervezas. Nadie supo si el cargamento fue encontrado y las noticias ya no volvieron a recordar el asunto.

En la época de lluvias, por allá por el mes de Julio, la calle Babícora, ancha como una avenida, se convertía en un arroyo incontenible. Como estaba en pendiente y tenía su origen en uno de los cerros cercanos, la corriente era tan fuerte que era peligroso querer cruzarla si había llovido mucho. Los niños nos acercábamos con cierta emoción por el peligro, fascinados por ese torrente chocolatoso que arrastraba al pasar perros muertos, muebles, llantas y toda clase de basura. Por diversión y sin medir el peligro, algunos niños se agarraban de las manos para formar una cadena y pasar incólumes al otro lado. No faltaba alguno que otro que tropezara y se diera un buen susto, o que se hiciera una cortada en un pie con algún trozo de vidrio. Alrededor de la alcantarilla, el agua borboteaba con mayor violencia.

En cierta ocasión, las lluvias fueron más intensas de lo normal y el agua rebasó el sistema de drenaje al grado que las alimañas que vivían en el albañal tuvieron que salir a la superficie. Pronto una invasión de ratas gigantes infestó el barrio. Atraídas por el calor y los desperdicios de comida descompuesta en la vecindad, que estaba a pocos metros de la alcantarilla, empezaron a merodear por las casas. Quienes las habían visto, aseguraban que tenían el tamaño de un gato grande. Otros dijeron que hasta el de un perro. Todos estábamos temerosos, pues había rumores de que en un barrio cercano, una madre había encontrado a su niño muerto al amanecer. Por la noche, una, o varias ratas hambrientas lo usaron como alimento mientras dormía, decían.

La gente hablaba de que una mordida por leve que fuera, podía transmitir la rabia. El miedo colectivo era evidente.

Una noche calurosísima, rato después de apagar las luces y cuando intentaba dormir sin conseguirlo, escuché ruidos extraños en la casa. Al principio, decidí no poner atención pero en cuanto recordé todas las historias que la invasión de ratas estaba provocando en el barrio, me incorporé presurosa temiendo que fueran a atacarme. Mis hermanos y mi madre ya estaban dormidos. Concentré toda mi atención en los ruidos para escuchar de dónde provenían y entonces me di cuenta de que una espantosa rata estaba intentando entrar por la ventana, pero quedó atrapada entre las barras de la reja metálica y el vidrio, por lo que no podía salir ni entrar. Pegaba chillidos de desesperación y arañaba el vidrio con sus garras buscando una salida. Espantada, observé cómo su silueta se perfilaba en la ventana al darle la luz del foco exterior. ¡Era enorme! Mayor que el gato más grande de la vecindad. El pelambre grueso y brillante la hacía más repulsiva todavía. Presa de pánico, empecé a gritar con todas mis fuerzas y pronto, todos despertaron y también gritaban. Mi madre, corría de un lado a otro sin saber qué hacer y gritaba también. Encendió la luz. Finalmente, los muchachos que se juntaban en la esquina, que todavía estarían tomando cerveza, se dieron cuenta del escándalo y se acercaron a la ventana.

¡Pronto, traigan algo para matarla! Gritó uno de ellos cuando vio la rata gigante.

Alguien trajo una punta filosa y larga y se la enterró varias veces en el cuerpo duro y redondo. Un chorro de sangre saltó y manchó los vidrios, pero la rata seguía viva. Fue necesario que la punta se clavara muchas veces más para que muriera. Para entonces, un grupo numeroso de gente estaba ya junto a nuestra ventana.

Siguió lloviendo. La fuerza del arroyo era tanta, que ya nadie se atrevía a meterse o a cruzarlo. Era probable que ya todas las ratas hubieran salido a la superficie al inundarse todos los conductos que llevaban al albañal. Estarían hambrientas y buscarían alimento en la basura, en las casas. Y se comerían todo lo que encontraran a su paso.

Los muchachos se dedicaron a exterminar a las ratas cuando terminó de llover pero el cambio de dieta les gustó y siguieron apareciendo de vez en cuando aun cuando los canales de drenaje ya no estaban anegados. Quienes las habían visto, juraban que algo extraño estaba afectándolas, pues su tamaño y agresividad eran inusuales.

Con el tiempo nos fuimos todos olvidando de las ratas

Fue el verano siguiente cuando la desaparición de algunos perros de la vecindad desasosegó de nuevo a los inquilinos. Uno de ellos, un perro viejo y muy querido por su dueña, dejó un rastro de sangre desde la casa hasta la alcantarilla. Nadie encontró su cuerpo. La gente culpaba a los muchachos de la esquina. Demasiado alcohol mueve a hacer maldades, decían. Creyendo que lo habían matado por diversión y tirado dentro de la alcantarilla, alguien bajó a buscarlo, pero no halló nada. Pero cuando Fernando, uno de los muchachos que se quedaba hasta entrada la noche bebiendo solo en la esquina, desapareció, el pánico se propagó rápidamente. Sus compañeros de parranda decían que ya tenía tiempo pensando en largarse a Estados Unidos, que con lo que ganaba aquí siempre sería un miserable, así que a pesar del miedo, la gente prefirió pensar que decidió partir sin despedirse.


Las ratas salieron de madrugada aprovechando el silencio nocturno. El alimento que encontraban en los canales de desagüe ya no era suficiente para su tamaño. Treparon por la vecindad y entraron al patio para buscar desperdicios. El ruido que hicieron al tumbar las tinas de lavar y los botes de basura despertaron a todos los vecinos. Cuando encendimos la luz del patio, llenaron el ambiente de pífanos sonidos nerviosos. Yo me asomé por la ventana de la cocina que daba al patio y con terror, vi que eran tan grandes como un hombre. ¡Estaban por todas partes e intentaban entrar enloquecidas al descubrir los olores humanos! Los pelajes y los bigotes hirsutos fosforecían como si fueran de un metal raro bajo la luz del foco, y los ojillos más negros que la noche, se movían con gran rapidez hacia un lado y otro buscando atacar alguna presa. Un vecino envalentonado salió al patio a hacerles frente con su pistola, pero no alcanzó a dispararla. Las ratas, que no eran menos de veinte, se le echaron encima con apetito furioso y lo despanzurraron en un momento. Entonces todo fueron gritos y pavor. Todos cerraron las puertas y las ventanas que daban al patio de la vecindad y colocaron muebles para evitar que entraran mientras alguien llamó a la policía y la ambulancia y cuando llegaron, nos ordenaron salir por puerta que daba a la Babícora. Un equipo de rescate armado rodeó la alcantarilla e iniciaron una serie de maniobras. La policía nos llevó a un refugio provisional mientras exterminaban las espantosas ratas mutantes.