miércoles, octubre 13, 2021
Tras las turquesas cortinas: FESTIVAL viÑetas EN POITIERS, FRANCIA
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jueves, octubre 07, 2021
domingo, septiembre 19, 2021
Poesía desde Ciudad Juárez, México, Orbis Tertius: Una novela de Conan Doyle. Por Agustín García Delgado
Poesía desde Ciudad Juárez, México, Orbis Tertius: Una novela de Conan Doyle. Por Agustín García Delgado: https://www.arthur-conan-doyle.com/images/9/97/1925-11-11-arthur-conan-doyle2.jpg Leí hace poco El valle del miedo , de Arthur Conan Doyle...
viernes, junio 25, 2021
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Tras las turquesas cortinas: AQUÍ ES FRONTERA DE LOBOS EN PDF PARA DESCARGA DIR...: Hace unos días que mi libro Aquí es frontera de lobos. Ciudad Juárez como territorio mítico. Del western a la narcoficción , está ya en la B...
miércoles, mayo 12, 2021
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Tras las turquesas cortinas: RESEÑA DE AQUÍ ES FRONTERA DE LOBOS, POR IGNACIO D...: Comparto reseña del novelista español Ignacio del Valle de mi libro "Aquí es frontera de lobos. Ciudad Juárez como territorio mítico, ...
lunes, octubre 12, 2020
Tras las turquesas cortinas: CIN3MÁTICO 69: SERGIO LEONE (PARTE 1 DE 3)
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martes, septiembre 08, 2020
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domingo, noviembre 06, 2016
Gozos y sombras en Torceduras, de José Jasso
Texto íntegro como lo leí en la presentación de "Torceduras", el 2 de octubre del 2016
“El
derecho a la identidad es el derecho a decir lo que soy,
lo que estoy siendo,
es también el derecho a imaginarme”
Liliana López Borbón
Agradezco a mi amigo José Jasso por
invitarme a comentar su publicación y sobre todo a ustedes por su interés en
los libros y por conocer y adquirir esta plaquette titulada Torceduras, la cual
leí con gran placer. Conozco a José y su interés por la literatura y el oficio
de escribir desde hace ya varios años, pues coincidimos por algún tiempo en el
taller de narrativa del Ichicult coordinado por el maestro José Juan Aboytia. Tanto
José como yo hemos trabajado en la maquila, bueno, él sigue trabajando allí, y
ambos sabemos lo complicado que es encontrar tiempo para escribir cuando se
tiene un trabajo tan exigente, por eso me alegro mucho de que José siga
esforzándose en este camino del solitario oficio de escribir. Quiero
comentarles que en el tiempo que confluimos en el taller, tuve una muy buena
impresión de los cuentos de José en cuanto a su estilo narrativo y sus
historias, así que no tuve ninguna duda de que los cuentos de Torceduras serían
un festín, por ello desde ya los invito a todos a comprar y a leer esta su
primera publicación. En mi comentario, solo alimentado por mi curiosidad
lectora y mi modesta experiencia en escribir, intentaré darles algunas razones
para animarlos a que lo hagan.
Cuando
uno escribe, se expone como si fuera otro ante el lector, se convierte así en
un escaparate, un espécimen dentro de un frasco; por ello, es necesario ser
honesto y sincero al compartir el abanico de experiencias propias o imaginadas.
Es esa autenticidad que encontré en Torceduras, y que el lector atento
apreciará al poder identificarse con las emociones que el autor quiere
transmitirnos. Sí, escribir requiere valentía, ya que estamos revelando secretos
de nuestra identidad, exteriorizando a través de los personajes y la ficción,
intimidades o preocupaciones. Esa osadía ideológica fue la que advertí en la lectura de Torceduras: una
escritura en la que el autor, libremente y sin tapujos, nos ofrece en cinco
historias, la búsqueda y el ejercicio del placer sexual en la que los
personajes intersexuales cuentan la vida a la que se enfrentan desde su condición
de homosexualidad. Puedo asegurarles que, a pesar de lo explícito de la
narración de algunos encuentros sexuales, su lectura no causa perturbación ni
incomodidad ya que José hábilmente combina su explicitud con gran sentido del
humor, ironía, lucidez y ternura.
Podemos
clasificar este trabajo como literatura queer, un término que por fortuna
surgió para diferenciar la literatura gay y la literatura queer, que abarca la
diversidad de homosexualidades “a partir de la década de los ochenta, y que ha
influido en estudios sociales y antropológicos, cuando las estadounidenses
Judith Butler (1956) y Eve Kosofsky Sedgwick (1950-2009), las mayores teóricas
de los estudios queer cuyos postulados han servido para el estudio de muchas
obras literarias que, por su condición inclasificable, escapaban a las técnicas
rudimentarias de la crítica literaria convencional. Pero es David Leavitt (1961) quien, en su ensayo «Fuera del
clóset y del estante», quizá sin pretenderlo, marca la diferencia entre la
literatura gay y la literatura queer (o «post-gay», como él la llama)”, según
explica el escritor Sergio Téllez-Pon en su ensayo Por una literatura queer.
Otra
de las vertientes de la literatura queer, es la parte lingüística. En ese
sentido, encontré que en estos textos, la gran estrella es el lenguaje: como
autor fronterizo, José abunda en extranjerismos y despliega un repertorio de
habla gay espléndido. Unos cuantos ejemplos: En Encrucijada: “un joto que no la
mama es como una mariposa sin alas”; o éste de Hombre soltero busca: “busco
activo para sexo a pelo”; o éste de Puterías: “Imagínate, tantos años de
marquesa y no saber cómo se mueve el abanico”.
Hay
en los textos un rasgo que tiene que ver con un marcado exhibicionismo de la
diferencia desplegado por sus personajes, mas éstos, aunque siempre ansiosos de
llenarse del gozo del amor erótico, también tienen orgullo y estima de sí
mismos. Por ejemplo, en el cuento titulado Hombre soltero busca, el
protagonista insatisfecho busca por internet parejas fines a sus preferencias y
fantasea con la idea, pero tiene que conformarse con “el pelado”, al que
califica de “sexualidad indefinida”; o como en el gozoso cuento Encrucijada,
que prefiere perder una pareja con la que el sexo es más que satisfactorio, que
pagarle por sus favores: cito un breve fragmento: “El caso es que estaba lista
para pedirle matrimonio cuando pronunció las palabras más horribles que me
pudiera decir ese hombre. —Necesito arreglar mi carro. ¿No me puedes prestar un
quinientón?—”… “Como toda mujer que se respete preferí mi dignidad, mi amor
propio. Le expliqué que cuando quisiera podía tener a su disposición todo lo de
beber, pero ni un cinco en efectivo. No se agüitó, después de decir “no hay
pedo” se despidió con un beso tan intenso que volví a caminar como Bambi.”
La
literatura de José Jasso nos lleva a la iniciación, al descubrimiento placentero
del sexo, pero también al “intercambio de soledades y patetismos” como lo
expresa el protagonista de Puterías. Soledades que los personajes asumen con la
resignación de siglos de opresión y homofobia. Nos introduce asimismo, sin
atisbo de melancolía, en los avatares de la promiscuidad, la prostitución
homosexual y el “desmadre emocional” que encuentra sus pares en los personajes
de las “amigas”, que juntas, comparten identidades, tribulaciones, alcohol y
sexo, como en el cuento Encrucijada.
En
los tiempos que corren donde se hace necesaria una aceptación de la diversidad,
de la diferencia, del reconocimiento del otro, de la necesidad de comprender la
intersexualidad, esta condición de la existencia de estados intermedios entre
el macho y la hembra, Torceduras, de José Jasso, nos cae como un chorro de agua
fresco, alegre, vistoso, en la producción literaria juarense, que esperamos sea
un ejemplo también para que otros escritores se animen a escribir con libertad
sobre la sexualidad, sus goces y sus sombras. Deseo que esta pequeña
publicación sea solo un pequeño adelanto de una obra queer más amplia donde
podamos apreciar en todo su esplendor a este gran escritor que es José Jasso y
que sabemos que tiene mucho que ofrecer.
Finalizo
con una cita del joven escritor y pornógrafo Sergio Téllez-Pon: “El futuro
queer ya está aquí y se presenta de distintas maneras. No hay por qué temerle,
seguir soslayándolo o nombrándolo a medias. El reconocimiento de la literatura
queer enriquecerá en gran medida la crítica literaria, seguirá produciendo
obras capitales en las literaturas de todas las lenguas y, sobre todo, hará una
sociedad más diversa.”
José Jasso es escritor juarense. Tiene 45 años y entre otras carreras, inició la de Licenciatura en Literatura Hispanomexicana. Sólo concluyó la de Ingeniería Industrial, la cual ejerce en la industria maquiladora. Aunque escribe desde la infancia, ha podido concluir algunos textos cuando inició su etapa de becario en el Ichicult con Agustín García como coordinador y después con JJ Aboytia. Sus cuentos han sido incluidos en dos libros y algunas revistas.
jueves, enero 15, 2015
La Foxconn en México: precariedad en la frontera. Un artículo de La Marea
En este enlace, Devi Sachetto, Profesor de Sociología del Trabajo en la Universidad de Padua (Italia) y Martì Cecchi, estudiante de Doctorado en la Universidad de Padua, hacen un análisis de Ciudad Juárez como ciudad industrial, específicamente el estado actual de las maquiladoras. Su investigación se centró en la multinacional Foxconn, que emplea a cerca de 22,000 trabajadores solo en esta ciudad. El retrato es fiel a lo que hemos conocido de esta empresa a través del tiempo en los medios: trato déspota, hasta 14 o 15 horas de trabajo diarias, salarios que no aumentan. La ubicación lejos del tejido urbano y la ausencia de organización sindical, la violencia que nos cubrió como una sombra interminable, complican la vida de los trabajadores que salen cada mañana a las 5 a ganarse el pan. Recomiendo la lectura de este reportaje de investigadores italianos.
Por favor lean el reportaje aquí:
La Foxconn en México: precariedad en la frontera
lunes, enero 12, 2015
Sombra de a mentiras, por Mary Tiburcio
Aquí les va este cuento de mi amiga Mary Tiburcio (Veracruz, 1955), abogada y escritora radicada en Ciudad Juárez desde hace muchos años. En este interesante texto hace una analogía entre la escasez de la sombra de un árbol y una falsa amistad. Mary Tiber, nombre con el que firma sus trabajos, tiene un libro de cuentos y se encuentra en búsqueda de publicación.
Sombra de a mentiras
Llegó el día mi
amiga Azalea y yo quedamos en vernos. Habíamos decidido tomar un café o lo que
cayera, con tal de olvidar por un rato “este pinche calorcito”, dijo ella. Luego,
entre risas agregó: “o un pisto platicado como en los tiempos de antes”. Nos comunicábamos
seguido por el Face. Sus publicaciones me hacían reír tanto que pasaba por alto
cierto tono ácido en sus comentarios. Hacía años que no nos veíamos. Le
pregunté que si había cambiado mucho, dijo que no, que la reconocería luego
luego. Nos decidimos por un lugar muy cercano a mi casa, así que decidí caminar.
Cuando el sol me dio de frente recordé que la ciudad estaba pasando por una
onda "cálida", decían los de la tele. Será más bien hirviente, pensé,
cuando el sudor se extendió por mi rostro. Para olvidar que todavía faltaban
dos cuadras me concentré en la sombra de un árbol que alcancé a ver. Sería un
descanso, esa esperanza y el gusto de
ver a mi amiga de antaño aminoraron el ataque del sol.
Desde la escuela sentí simpatía por
las carcajadas de Azalea. Confieso que en esa época yo imprimía dureza a mi
mirada para ocultar una sensación de miedo que hasta ahora reconozco. Siempre pensé
que Azalea era audaz. El enrojecimiento de mi piel interrumpió mis
pensamientos. El ardor me recordó nuestra travesura favorita. Ella me enseñó a
encajar cerillos en un chicle que pegábamos en la parte inferior del asiento de
algún compañero del salón. Azalea sugería
el nombre, casi oigo su voz chillona diciendo: "y el agraciado es….".
Era ella la que prendía el cerillo pegosteado
en la banca del elegido. Generalmente escogía a uno de los más aplicados o a las
más bonitas. Creo que en una ocasión que
saqué nueve en Inglés la sorprendí poniendo el chicle bajo mi banca. Azalea solo
reía diciendo “¡Uy!, qué carita pusiste. Asustas con esa mirada”. Me pasó el brazo
por los hombros y me dijo: “Eres buena onda”.
El
alivio que esperaba del árbol no llegó. La sombra era de a mentiras. Observé
orificios en la mayoría de las hojas. El sol parecía burlarse filtrándose por
los agujeros. Luego sentí comezón en las piernas. ¡Estaba parada encima de un
hormiguero! Decenas de pequeños insectos subían por mis pies, entonces entendí
que la frondosidad del árbol era ilusoria, las hojas estaban muertas y las
hormigas se alimentaban de sus restos. Seguí mi camino pensando en la semejanza entre la quemada por
sol y por veneno.
Al fin llegué. Había varios
comensales. Al fondo estaba una señora gorda y arrugada, no era ella, no podía
estar tan vieja. En las mesas de la entrada vi a una chava delgada y elegante,
tampoco podía ser Azalea, se veía demasiado joven. Para mi sorpresa la muchacha
alzó la mano.
“Hey tú, pareces ciega”, gritó desde
su asiento y soltó una carcajada que sí reconocí. Era Azalea. Alguna vez comentó
que desde su divorcio se daba la gran vida, pero nunca imaginé la drasticidad
del cambio.
“¡Hola, qué bárbara!, te ves súper joven”.
Ella no contestó de inmediato. Estaba absorta inspeccionando mi aspecto. Aunque
su silencio me desconcertó, también empecé a observarla. El tono verdoso de su atuendo
me recordó al árbol que recién había visto. La textura del vestido y el diseño gritaban
precisión en calidad y corte. Tenía un escote cuadrado y en la parte superior se
apreciaban orificios que dejaban ver otra tela que asemejaba follaje. Me deslumbró
el relampagueo de una esmeralda que lucía en el dedo anular. ¡Uuu!, me dije. Y
yo con pantalones de mezclilla y blusa artesanal. Lo peor eran los kilos que se
me desbordaban por encima del pantalón. Su voz chillona me devolvió a la
realidad.
—
Oye, ¡mira nomás como te pusiste! No vas a caber en la silla, tendremos que
cambiarnos a uno de los sofás —, dijo, a la vez que lanzaba una de sus
carcajadas —. Ignoré sus palabras y me senté en la silla frente a ella.
— ¿Cómo están tus hijos?
Azalea cruzó la pierna. Con tono de
desenfado contestó.
— Dos de ellos juran que serán
cantantes famosos. ¡Pinche par de huevones! Solo uno trabaja en horario de
oficina: Daniel, el mayor, el que se fue con mi exmarido.
No supe si esperaba que yo hablara
mal de sus hijos, preferí algo más cotidiano.
— Pues tú te ves muy bien.
Ella volvió a inspeccionarme y soltó
una risotada que parecía llanto.
— Ay, mija, gracias. Tú nomás
tuviste un hijo y estás algo gordita. ¡Ah!, y sigues teniendo la mirada de animal
al acecho.
Pasé por alto sus comentarios. Creí
que pronto me diría: “eres buena onda” y empezaríamos a recordar nuestra época
de estudiantes. No fue así. Ella siguió observándome.
— ¿Por qué vienes tan sudada? No me
digas que no tienes carro y solo me buscas para pedirme prestado.
Entendí entonces por qué me recordó
al árbol. La risa y elegancia de Azalea eran
como una sombra de a mentiras.
viernes, enero 09, 2015
Incredulidad, por Francisco García Salinas
Francisco
García Salinas es poeta y narrador juarense.
Hoy nos comparte un desgarrador texto que reproduce la angustia del
secuestrado y nos desvela el rostro verdadero detrás del secuestrador: la
miseria y sus tentáculos. Francisco García es miembro del Colectivo de
narradores Zurdo Mendieta desde hace varios años.
Incredulidad
“Es la primera
vez que me alegro de no tener hijos. Y no es que me alegre con esa alegría que
dura para toda la vida, sino con esa otra que te hace salir de un apuro y te pone contento aunque sea por un rato y te
abre la cabeza para pensar mejor. Así los hijos que no he tenido no van a
sufrir si estos me hacen algo. Acaso mi madre, pero ella ya mucho ha sufrido,
como quiera sabe qué hacer”.
— ¿Te quedas callada?
— No te lo voy a repetir. ¿Cuántos
hijos tienes y cómo se llama tu esposo?
— No tengo ni hijos ni esposo.
Y era cierto, Ofelia no tenía hijos,
al parecer nunca tuvo la oportunidad de probar su fertilidad. De sus cuarenta y
cinco años, solo diez no ha trabajado en la tienda. Sabe todo sobre abarrotes y
vecinos. Puede cargar una bolsa de frijol y saber si le faltan o sobran
cincuenta gramos; puede ver a un vecino y saber si su esposa lo engaña o su
hijo usa drogas. Pero no tiene hijos y, al parecer no había caído en la cuenta
de eso. Muchas veces le han hecho bromas sobre su soltería, pero su buen
carácter la hace reírse de ella misma, por eso no esperaba que la primera
pregunta que le hicieran sus secuestradores fuera sobre la maternidad. “No
tengo hijos ni esposo”. La frase resuena en
su mente. Es la primera vez que tiene que hacerse ella misma la pregunta
y darse una respuesta satisfactoria. Ya no basta una broma o decir con una
sonrisa inconsciente que no los tiene. Lo de menos es responder a los secuestradores.
La pregunta propia es la lastimosa ahora: “¿dónde están mis hijos?, ¿dónde
están? Toda la vida trabajando y no tengo hijos”. La respuesta es urgente, al
parecer no tendrá mucho tiempo para pensar.
— ¿Te quedas callada? ¿Cómo se llama
tu hijo el que trabaja en la tienda?
Ofelia sigue en silencio. Nunca se
imaginó ser la madre del Fer, pero le gusta la idea. Fernando lleva trabajando
con ella más de ocho años, es güero como ella. La confusión la consuela. No
responde. Los secuestradores se ponen más violentos y le dan un golpe en la
cabeza, ni así se le borra la imagen de Fernando.
— ¡Déjate de pendejadas, Güera!
Ni el secuestrador, que apenas terminó
la primaria y que desde muy chico se metió al mundo de las drogas lo puede
creer. Apenas tiene diecisiete años y es el mayor de seis hermanos. Su madre lo
parió a los catorce, desde entonces no dejó de dar a luz. El último chamaco
tiene seis meses. La mujer apenas si se puede mover, quedó muy lastimada y ya
parece una anciana. Ofelia podría ser su madre, pero no tiene hijos.
— ¿Por qué me pegas?
La sangre escurre por la boca de
Ofelia. El Chori le ha dado un golpe y le grita lleno de coraje.
— Toda la lana que tienes y no
tienes hijos. ¡Pinche vieja mentirosa! — Y le da una patada —.
— Llámale al jefe, él nos dijo que
la doña tenía tres hijos y que iba a estar fácil el jale, se me hace que
levantaron a otra. — El Loco no daba crédito a la respuesta de Ofelia —.
El Chori ha vivido en la miseria
desde que nació. Martha, su madre, lo vistió de pura ropa usada, a veces se la
regalaban y a veces la compraba en las segundas. Ahora con lo de los secuestros
ya empezó a comprar ropa de marca. Pero eso es solo apariencia, las marcas de
la ropa no borran las marcas de la vida y al Chori, al parecer, le gusta
llevarlas por dentro y por fuera. Martha hizo de todo para alimentarlo, la
prostitución y la venta de drogas no fueron la excepción. Tiene treinta y un años
y se ve más acabada que Ofelia. Quizá por eso el Chori la golpea, o quizá
porque si ella hubiera sido su madre, no habría pasado las experiencias que
pasó o no se hubiera metido al mundo de la criminalidad. Pero su madre es
Martha y ella está buscando cómo seguir alimentando a sus otros hijos. El Chori
no le da nada de dinero, si acaso le compra una papitas, cada nunca, a sus
hermanos, pero nada para Martha.
— Sí, es la morra — dice el Muerto —,
y también tiene hijos; dice el jefe que le saquemos la sopa a madrazos, pero
que no la vayamos a matar, la vieja tiene mucha lana.
El Chori se levanta, mira a Ofelia
como nunca ha visto a nadie. Le da otra patada y empieza a llorar, nadie
entiende qué le pasa. Se limpia las lágrimas con la mano y golpea más a Ofelia.
— Ahora sí me vas a decir el nombre
de tus hijos o si no, yo mismo voy a ir a buscarlos y los voy a traer y te los
voy a hacer pedacitos. ¿A poco toda la lana que ganas es para ti sola? ¿Cómo se
llaman tus hijos pinche Güera?
Ofelia calla, la respuesta está dada
pero el Chori no acepta el silencio como respuesta. Por su mente pasan los
recuerdos de su vida y se mira solo y miserable, también pasan las imágenes de
sus seis hermanos amontonados en los dos cuartos donde viven. No aguanta más.
Ofelia se queja, pero se siente en paz, al parecer ha dado buena respuesta a sus
interrogadores. El Chori pierde la cabeza y saca la pistola.
— ¡Muérete pinche vieja egoísta y no
andes viniendo al mundo si no tienes hijos!
lunes, febrero 03, 2014
HOM, de Carlos Giménez
Obra maestra del más importante historietista español Carlos
Giménez (Madtrid, 1941), fue publicada por primera vez en 1977, época en que
los jóvenes de entonces sentíamos que tener ideales, pregonarlos y defenderlos
era un deber. Se trata de una historia fantástica donde un hombre llamado Hom
se encuentra solo de pronto en la jungla después de perder a su pareja y de
haber dejado la comuna donde vivía. Un hongo parásito se le instala en la
cabeza para controlarlo y usarlo para sus fines. A lo largo de 56 páginas
Giménez crea un universo donde los personajes más astutos o poderosos, igual
que en la vida real, abusan de los más débiles: los pobres, los ignorantes, los
viejos y las mujeres son explotados y muchos, asesinados. Alentado por el hongo
parásito, Hom participa en la opresión de los pescadores unidos al árbol.
Cuando aparece el Gran Yo, un personaje mitad pez y lagarto o algo parecido,
que proclama tener la voz de la verdad,el sometimiento es doblemente
insoportable. No podemos evitar la comparación con el poder de control de la
religión en la realidad. Hom reflexiona: ¿es justo sacrificar a muchos para que
sobreviva uno? ¿Tiene más derecho a vivir el fuerte que el débil? Finalmente,
Hom decide librarse del parásito y del pez. Las mujeres lo ayudan. Hay una
viñeta muy significativa donde los brazos de ellas apoyan a Hom para matar al
Gran yo. El final es abierto. Siempre habrá un hongo parásito dispuesto a
adueñarse de la voluntad de los débiles para controlarlos. El planteamiento de
esta historieta es claro: la unión hace la fuerza. La unidad es la única
solución, las fuerzas dispersas deben concentrarse en una sola. Hom es una obra
intemporal, llena de significado y de reflexiones tan necesarias en esta época
de desertificación de la conciencia. Imprescindible. Album de Ediciones amaika
Reeditado por Glenat. Ejemplares disponibles
en:www.edicionesglenat.es
jueves, noviembre 07, 2013
433 MAQUILAS PERDERÁN BENEFICIOS
Por falta de cumplimiento a las obligaciones de informar datos como personal ocupado y remuneraciones solicitado por el INEGI. Tanto privilegio que tienen y aún así hay muchas que evaden al fisco.¿Por qué la Secretaría de Economía actúa hasta ahora?
http://eleconomista.com.mx/industrias/2013/11/05/se-alista-cancelacion-beneficios-maquiladoras
http://eleconomista.com.mx/industrias/2013/11/05/se-alista-cancelacion-beneficios-maquiladoras
jueves, abril 04, 2013
Poesía desde Ciudad Juárez, México, Orbis Tertius: El poeta visto como persona
Poesía desde Ciudad Juárez, México, Orbis Tertius: El poeta visto como persona: No es más que humano, por gracia o desventura, el poeta. Y es todo humano, en rigor, masa y defectos. Imperfección es toda la esenci...
Mi hermano Agustín publica nuevo poema que desmitifica la labor del poeta. Bello.
Mi hermano Agustín publica nuevo poema que desmitifica la labor del poeta. Bello.
domingo, febrero 24, 2013
“Escribir siempre es excusa para hablar de la vida”: Elpidia García
Enlazo entrevista que me hicieron en el diario digital Puente Libre.mx (lamento la incorrección cacográfica y ortográfica de la redacción del diario) por haber sido ganadora en la Convocatoria de Publicaciones del Instituto Chihuahuense de la Cultura (ICHICULT). Participé con un libro de cuentos titulado "Las maquilas también cuentan", aunque es probable que el título cambie. El libro está dividido en cuatro secciones: "Ecografías", "Ellos saben si soy o si no soy", "Heroínas de papel" y "Nostalgias y otras rarezas" Las tres primeras secciones son cuentos relacionados con el ambiente laboral en la maquila y la cuarta contiene textos de temas variados. La redacción y corrección de estos textos me ha mantenido por algún tiempo alejada de este foro. Además de este premio, obtuve también este año la beca David Alfaro Siqueiros en la que resulté ganadora en la categoría Nuevos Creadores en el género Cuento. El proyecto que titulé "Cofre de cascabeles" se trata de escribir doce cuentos también alrededor del tema del trabajo en la industria maquiladora.
“Escribir siempre es excusa para hablar de la vida”: Elpidia García
“Escribir siempre es excusa para hablar de la vida”: Elpidia García
lunes, enero 07, 2013
Poesía desde Ciudad Juárez, México, Orbis Tertius: Hondo azogue
Enlazo este bello poema de mi hermano Agustín en su blog.
Poesía desde Ciudad Juárez, México, Orbis Tertius: Hondo azogue: ¿Cómo será esta imagen al espejo sincero de tus ojos: fondeando allá en tus cristalinas, fosfóricas neuronas? Nada que ver con...
Poesía desde Ciudad Juárez, México, Orbis Tertius: Hondo azogue: ¿Cómo será esta imagen al espejo sincero de tus ojos: fondeando allá en tus cristalinas, fosfóricas neuronas? Nada que ver con...
domingo, diciembre 02, 2012
Presentación de Manufractura de Sueños en Monterrey y San Luis Potosí
El Taller de narrativa Zurdo Mendieta, del cual soy miembro, presentaremos el libro Manufractura de Sueños el 4 de diciembre en Monterrey México y el día 6 en San Luis Potosí. Corran la voz y si desean adquirir un ejemplar, envíenme un mensaje y con gusto se los hago llegar.
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