
Un reciente descubrimiento arqueológico de una pareja de esqueletos abrazados en Mantua Italia, de la época neolítica, aparentemente jóvenes y de sexos opuestos
El escritor Zygmunt Bauman en su obra Amor Líquido, nos da una idea de lo deteriorado que se encuentra el concepto de la confianza y el amor solidario en la pareja cuando dice: "El compromiso con otra persona u otras personas, particularmente un compromiso incondicional y, más aún, un compromiso del tipo ''hasta que la muerte nos separe, en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza'', se parece cada vez más a una trampa que debe evitarse a cualquier precio" y propone "construir el amor a través de actos de confianza que refuercen el vínculo y con pruebas de la eficacia que cada uno tiene para contener al otro".
El estupor y la emoción de todos por el descubrimiento arqueológico de la pareja de Mantua, muy cerca de la ciudad de Verona donde William Shakespeare ambientó su novela Romeo y Julieta, es como un suspiro arrancado a la melancolía por aquellos tiempos ya lejanos cuando los enamorados se juraban amor eterno. Ellos pudieron haber sido enemigos que murieron luchando encarnizadamente mientras se clavaban un puñal; o dos personas del mismo o distinto sexo abrazándose horrorizadas por alguna matanza; o alguna pareja ejecutada por algún crimen ordinario, pero todos deseamos construir a su alrededor la creencia de que se trata de dos amantes rodeados de alguna leyenda trágica cuyo inmenso amor sobrevivió a la muerte. Será porque todavía creemos en esa clase de amor.
















